Centenario y elegías

En 1951, hace justo 60 años, el poeta Nicolás Guillén publicó el que es, tal vez, uno de sus mayores poemas y uno de los textos capitales de la historia de la poesía cubana: Elegía a Jesús Menéndez

Autor:

Jesús David Curbelo

El 14 de diciembre de 2011 se cumplirá el centenario del natalicio de Jesús Menéndez, líder sindical cuya combativa lucha a favor de los intereses de la clase obrera provocara, el 22 de enero de 1948, su asesinato a manos de un oficial de la Guardia Rural en la estación de ferrocarril de Manzanillo.

Nacido en Encrucijada, huérfano y procedente de una familia pobre, trabajó desde niño en diversos oficios hasta que a los 16 años se vinculó definitivamente al universo azucarero, en el cual fue radicalizando sus posturas políticas hasta convertirse en uno de los principales activistas del movimiento obrero cubano.

Vinculado desde 1930 al Partido Unión Revolucionaria Comunista (PURC), creador del Sindicato Obrero Nacional de la Industria Azucarera, cofundador en 1939, junto a Lázaro Peña, de la Central de Trabajadores de Cuba, fundador de la Federación Nacional de Obreros Azucareros, y electo Representante a la Cámara por el PURC en 1940, Jesús Menéndez impulsó una serie de conquistas para el sector, entre las que se destacan el Diferencial Azucarero, la Caja de Retiro Azucarero, la Cláusula de Garantía, los beneficios del descanso retribuido y el acceso de las mujeres a la maternidad obrera, todas altamente provechosas para la economía nacional y para el bienestar familiar de los azucareros.

En 1951, hace justo 60 años, el poeta Nicolás Guillén publicó el que es, tal vez, uno de sus mayores poemas y uno de los textos capitales de la historia de la poesía cubana: la Elegía a Jesús Menéndez. Y lo es no solo en virtud de sus méritos sociopolíticos, que son muchos y tan visibles que no valdría la pena comentarlos aquí, sino, ante todo, por sus incuestionables cualidades artísticas, entre las que descuella el hecho de ser —junto a Muerte de Narciso de José Lezama Lima, aunque de manera bien diferente— el momento cumbre de la asimilación de las vanguardias y de la aplicación de sus enseñanzas en la escritura poética y, encima, el primer peldaño apreciable de la contaminación intergenérica con que el propio Guillén marcaría años después, con El diario que a diario (1972), la temprana presencia de la neovanguardia y su filiación posmoderna en la lírica cubana.

Quizá en ningún otro poema escrito en Cuba antes o después de este se pueda apreciar con tanta nitidez la reconciliación entre tradición y vanguardia, y entre historia y poesía. Por una parte, los epígrafes que apuntan al Barroco (citas de Góngora, Lope), a la épica (Ercilla, el poema del Cid), al Modernismo (Rubén Darío), o al aprovechamiento literario del lenguaje bursátil. Por otra, la asunción de la polimetría, el texto en prosa, el verso libre, el versículo, formas muy distintas entre sí y representativas de estadios diferentes en el decurso de la poesía en lengua española desde sus orígenes hasta hoy. Porque, en esencia, eso es la Elegía a Jesús Menéndez: la culminación del reto que asume un poeta mayor al elevar los siempre riesgosos materiales de la historia y la política hasta los planos de la alta poesía, lo cual Guillén consigue con una eficacia artística tal que permite al receptor solazarse con la belleza y majestuosidad de una composición que se asienta, así, en una saga ilustre de cantos acerca de la pervivencia del ser en el tiempo.

Para celebrar, de conjunto, el 60 aniversario de la publicación de la Elegía a Jesús Menéndez y el nacimiento del dirigente sindical que diera pie a esta pieza épico-lírica de nuestra literatura, el lector cubano podrá disfrutar de la aparición del volumen Nicolás Guillén: las elegías elegidas, una edición conmemorativa puesta en circulación gracias al trabajo conjunto de la Editorial UH de la Universidad de La Habana y la Fundación Nicolás Guillén. Este libro de lujo combina todos los cantos elegíacos del poeta camagüeyano, un nutrido grupo de acercamientos críticos a los mismos de reconocidos ensayistas y académicos, y numerosas ilustraciones realizadas de manera especial para el proyecto por algunos de los más prestigiosos artistas de la plástica en el país.

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