Poesía de... Omar Pérez

Omar Pérez (La Habana, 1964). Poeta, crítico literario y traductor. Estudió Lengua inglesa. Su obra ha sido premiada y antologada tanto en Cuba como en el extranjero. Entre sus libros se encuentran Algo de lo sagrado (1996), Oíste hablar del gallo de pelea (1999) y Lingua Franca (2009). Los poemas que presentamos a los lectores pertenecen al cuaderno que obtuvo el premio Nicolás Guillén, en 2009

Autor:

Juventud Rebelde

Estado de poesía

Es un idioma que se expresa en dialectos nacionales,

para la mayoría es un dialecto que se expresa en idiomas nacionales.

La frase vulgar, «tener el estómago encharcado», define lo contemporáneo en poesía: exceso de ingestión, falta de ritmo digestivo.

Deportistas del lenguaje: enviados especiales a las olimpiadas de la ignorancia.

Libro: traje a la medida de la industria.

Poemas: postales del ego entre paisajes.

La única relación espiritual ocurre en sí mismo, las otras pertenecen

al orden de lo físico.

Poeta, comparable al ventrílocuo que pretende callar cuando habla

y hablar cuando su propio muñeco lo escucha.

Actuar y decir teniendo al corazón como pivote: fundamento ético de la belleza. Proclamar hoy el derecho a la frivolidad es comportarse como ángel

que reclama  descanso retribuido.

Al poeta sus vacaciones y su trabajo al ángel.

Pobreza:

Un hombre, una mujer; nacen, crecen con el fin de apropiarse

de todo lo que los rodea. No hablo del robo común, del cauce fraudulento

de las acciones por el cual los semejantes nos encaminamos en la vía pública,

ora por la mentira, ora por la extorsión.

No se habla sino de esa creencia simple, franca, ingenua,

en que lo que hacemos sirve para apoderarnos de lo que queremos,

de lo que necesitamos o creemos necesitar.

Todo en fin; dígase «pajarito volando» y un ave cualquiera

se verá obligada a abandonar su selva para servir en una jaula,

dentro de otra e infinitas jaulas.

Y cualquier mujer u hombre tendrán el derecho de trabajar sin descanso

para sin descanso capturar y aprisionar el pájaro de sus ilusiones.

Y dígase libro, y morirá un árbol, dígase hotel y un arrecife morirá,

dígase embalse y morirá una cascada.

Y al final, después de haber capturado todo lo que queríamos,

moriremos pobres.

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