Predicen expertos muerte de la computadora

Este 12 de agosto las PC cumplieron 25 años. Sin embargo, siendo aún tan jóvenes están a punto de fallecer Detectan nuevo gusano informático

Autor:

Amaury E. del Valle

El 12 de agosto de 1981, la compañía International Business Machine (IBM) lanzó al mercado su modelo IBM PC 5150, la primera computadora en la que se unió un microprocesador de Intel a un sistema operativo de Microsoft. Nacía así, definitivamente, la primera máquina computadora personal, destinada a las mesas de oficinas, pero también de las casas.

Las primeras computadoras eran artefactos inconcebiblemente poderosos para su tiempo. Con sus 256 Kb de memoria RAM, un procesador Intel de 4,77 Mhz de velocidad, tarjeta de video CGA, capacidad de almacenamiento limitada a un disco flexible de 5,25 pulgadas con 160 Kb, una pantalla verde fosforescente de 11 pulgadas y su teclado, a pesar de su peso de 11 kilogramos se consideraban el último chillido de la moda.

Claro está, la IBM PC 5150 no era la primera de su tipo. Anteriormente otros fabricantes habían tratado de poner en el mercado aparatos que desbancaran a los grandes equipos de cómputo de la época, algunos de los cuales habían logrado ser reducidos para ese momento a las «pequeñísimas» dimensiones de un buró de oficina.

Antes del computador de IBM, la creación por Intel del primer microprocesador, el Intel 4004, había suscitado la aparición de varias máquinas que aspiraban a destronar a los pesados aparatos. Entre estos estaban el Micral, lanzado en 1972 por la empresa francesa R2E, y otros aparatos como la Apple II, la Amiga, el TRS80 de Tandy, el Sinclair y otros intentos en diversos países, donde se cuenta también la CID-130, de fabricación cubana.

Sin embargo, el gran logro del Proyecto Ajedrez, encabezado por William Lowe junto a otros doce ingenieros de IBM, fue no solo producir computadoras personales en gran escala y a precios relativamente bajos, sino también permitir la fácil interacción con estas y la comunicación entre varios equipos.

Además, lo hizo utilizando componentes que ya existían en el mercado en vez de fabricarlos, y unió a su producto un sistema operativo encargado a un estudiante de tan solo 25 años, Bill Gates, que gracias a su Windows es a sus 50 años el hombre más rico del planeta.

La IBM PC 5150 dio un paso gigantesco en la historia. Quizá tan o más grande como el descubrimiento de América, el primer viaje al cosmos o el aterrizaje en la Luna. Las computadoras personales, en apenas 25 años, han revolucionado por completo la vida en el planeta. Sin embargo, siendo aún tan jóvenes, pronto van a morir.

UN MUSEO PARA EL MOUSE

Actualmente, las estimaciones cifran en más de 1 000 millones el número de computadoras personales que se utilizan en el planeta. Gracias a estas, millones de personas pueden conectarse a Internet e intercambiar conocimientos, comunicaciones, productos...

Casi nada tienen que ver las máquinas personales corrientes con la IBM PC 5150. Hoy la memoria es cinco mil veces más poderosa. Algo similar sucede con su velocidad, capacidad de almacenamiento y otras prestaciones. No obstante, la misma versatilidad que la hizo triunfar la ha condenado a la muerte.

La posibilidad de asimilar nuevos programas, ejecutarlos y así dar nuevas prestaciones la está sepultando. Los programas han salido hoy de las PC y pasan a artefactos que entonces apenas se soñaban, como los teléfonos móviles, agendas personales y múltiples dispositivos inalámbricos.

«El impacto de las computadoras personales es una cosa fundamentalmente del pasado», aseguró recientemente David Bradley, uno de los padres creadores del PC, quien formó parte del equipo de doce ingenieros que crearon la IBM 5150.

Bradley cree que este invento ya está siendo absorbido por otros aparatos, como el teléfono móvil, el reproductor MP3 y la agenda electrónica, que «tienen ya una capacidad muy superior a la del PC original». Incluso, Andy Smith, un sociólogo de Microsoft que realiza investigaciones sobre las comunidades virtuales, considera que el futuro próximo depara una informática mucho más móvil, donde teclearemos menos y utilizaremos gestos y palabras para dar órdenes a los aparatos informáticos.

Los expertos consideran que la eclosión de las tecnologías inalámbricas y el aumento cada vez más vertiginoso de la capacidad de procesamiento de los nuevos equipos, llevará a que el mouse y el teclado pronto sean objetos museables.

PC PARA VESTIR

Para que todo esto sea posible es preciso que los dispositivos que se creen sean cada vez más potentes. Y es que si bien los actuales hacen llorar a la IBM PC 5150, los del futuro provocarán que hasta las conocidas Pentium 4 se ruboricen de alguna vez haber alardeado de su potencia.

Lo que se avizora para el futuro son computadoras tan pequeñas, livianas, ergonómicas y eficientes, que se integrarán totalmente a los objetos y serán «vestidas», asegura un experto. Podrán obedecer órdenes sin necesidad de teclados o mouse, comunicarse libremente con el usuario, detectar su estado emocional, y no se les dará órdenes, sino que se les encargarán trabajos que luego supervisará el humano.

Además podrán autorreconfigurarse, autorrepararse y adaptarse a entornos imprevistos, algo que en suma las convertirá en émulos de los seres vivos, más que en objetos inanimados.

Y no crean que desvarío al estilo de una buena película de Spielberg. Muchas de estas utilidades ya están en desarrollo y hoy existen máquinas capaces de reconocer la voz humana y obedecer sus órdenes, autorreparar algunos de sus programas cuando son dañados o procesar datos por sí mismas para obtener determinados resultados.

La clave de todo lo anterior está en el aumento de la capacidad de procesamiento de las computadoras. Por eso quizá uno de los problemas más complejos sea el poderío de los chips, hoy muy cerca de llegar a su límite.

Si bien existen computadoras personales en el mercado, Dual Channel o con dos procesadores integrados, cada uno con casi diez millones de transistores, se calcula que en una década estos contendrán cerca de mil millones de transistores.

Sin embargo, reduciendo el ancho de las pistas, aumentando el área del circuito integrado y apilando múltiples capas de chips, se podrán fabricar en el futuro «cubos» de silicio con diez billones de transistores, lo cual quizá sea el límite de esta tecnología.

¿QUANTUM, ADN O WINDOWS?

Ante esa disyuntiva, los investigadores ya desarrollan proyectos como el de las «computadoras cuánticas», que se aprovecharían de bits cuánticos o qubits, capaces de almacenar gigantescas cantidades de información y desarrollar por tanto una velocidad enorme.

Otro programa es el de las «computadoras ópticas», que tendrían dispositivos para aprovechar la velocidad de la luz y su gran capacidad para transportar información. Y algo parecido pretenden quienes quieren crear «computadoras biológicas», que basadas en el ADN podrían ser inmensamente poderosas, pues cada centímetro cúbico de ADN contiene más información que un billón de CD’s.

También hay aspiraciones de fabricar «computadoras neuroelectrónicas», donde los chips de silicio interactuarían con tejidos vivos, abriendo las puertas a la comunicación entre computadoras y células.

Aunque estas investigaciones están en desarrollo, por lo pronto sí parece ser una realidad más inmediata la idea de computadoras que integren múltiples dispositivos, como televisión, teléfonos, equipos de música y otros.

Ese es el sustento básico del Windows Media Center Edition (MCE), de Microsoft, que en su tercera edición de 2005 permite ver televisión, películas, escuchar música, recibir y enviar correos, y navegar por Internet, todo desde la computadora. Con una versión también para móviles y otra para agendas personales, al MCE le queda bien poco, pues ya Bill Gates anunció que su próxima versión de Windows, el Live, dejará atrás a los anteriores productos.

Habrá que ver entonces si no es hora ya de pensar, en un futuro no muy lejano, en cómo organizar el entierro de las computadoras personales.

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