Los Joven Club de Computación están al servicio de todos los cubanos

Este importante programa de la Revolución se suma a las celebraciones por el cumpleaños de la Unión de Jóvenes Comunistas La red al día

Autor:

Amaury E. del Valle

Portal de los Joven Club de Computación y Electrónica. Los Joven Club de Computación y Electrónica, surgidos en septiembre de 1987 al calor del verano, en el seno de las Brigadas Técnicas Juveniles, este año cumplirán 20 años de impulso al acceso masivo a las tecnologías de la información y las comunicaciones, convertidos en un proyecto único en el mundo.

Estos centros, que hasta el momento han logrado graduar a más de 1 190 780 cubanos de todas las edades, niveles educativos y con diversas discapacidades, ofrecen en sus 602 instalaciones distribuidas por todo el país 29 cursos estandarizados, en tres períodos de instrucción de cuatro meses al año, además de varios cursos cortos durante el verano.

Mucho ha cambiado el proyecto desde que surgió por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro, quien orientó, ante la aceptación que tuvo la sala de computación abierta en el Pabellón Cuba durante el verano de 1987, extender la experiencia paulatinamente a toda la nación.

RETO ESPECIAL

Los Joven Club nacieron en una coyuntura difícil. Apenas un tiempo después de iniciadas sus labores, y en pleno proceso de expansión, comenzó el período especial en Cuba, y muchos pronosticaron la muerte de un proyecto que desde su propio inicio desafió todos los malos augurios.

Teclados inteligentes, monitores en blanco y negro, grabadoras de casete y hasta un simple disco flexible, entonces mucho más grande de los que todavía existen, se convirtieron en piezas preciadas para los Joven Club, que en pocos años vieron cómo su tecnología se hacía obsoleta o iba muriendo por falta de piezas de repuesto.

La hermandad de personas amigas de otros países, pero en especial la inventiva de sus trabajadores, junto a la voluntad de no cerrar ninguna instalación, por muy dura que fueran las condiciones, salvaron a los Joven Club del fracaso, y permitieron que estos centros, a veces con una sola computadora vieja y maltrecha, siguieran extendiendo la computación en Cuba.

Fue un desafío a las limitaciones de un bloqueo endurecido tras el derrumbe del campo socialista, y en un mundo donde la tecnología en apenas cinco o seis años dio un vuelco extraordinario, en especial a partir del «boom» de Internet, como medio de comunicación que revolucionó el ámbito informático.

Según recuerda Pedro Martínez, director de los Joven Club en parte de aquella etapa, «los trabajadores de nuestros centros asumieron como un reto personal reparar ellos mismos las pocas máquinas, aprender incluso el funcionamiento de máquinas o programas que solo conocían de referencia, y continuar ante todo la docencia, para no dejar morir un proyecto tan lindo».

Aunque perseguidos de cerca por la obsolescencia tecnológica en un mundo donde la Informática se transforma por segundos, si bien para los Joven Club no fue fácil mantenerse al día, esto se logró no solo por la inyección de recursos asignados por la máxima dirección del país cuando las condiciones lo permitieron, sino también por el tesón de sus instructores, que día a día se esfuerzan para elevar su nivel profesional y mantenerse actualizados con lo último de la Informática a nivel mundial.

No obstante, mejorada la economía del país, y ya comenzada la instalación masiva de computadoras en las escuelas, en el año 2001, del poco más de un centenar de instalaciones que existían se pasó entonces aquel 4 de abril a contar con 300, equipadas con equipos más modernos, y en el acto de inauguración de estas instalaciones el Comandante en Jefe anunciaba la ampliación de este Programa de la Revolución a 600.

MOSAICO DE TODOS

Aunque los Joven Club de Computación y Electrónica tienen hoy capacidad para atender a más de 220 000 personas en sus cursos regulares anuales, y funcionan hasta 24 horas al día, en dependencia de las características de la instalación y afluencia de personal, todavía son insuficientes para cubrir todas las necesidades de la población.

En gran medida esto se debe a que el objetivo primordial de los Joven Club —familiarizar con las nuevas tecnologías a niños, jóvenes y al pueblo en general— se ha ido modificando poco a poco con la socialización de la computación y en especial su introducción masiva en la educación y otras áreas como la salud, la banca o la industria y los servicios.

Ahora son además un complemento para el enriquecimiento de conocimientos informáticos de niños y jóvenes, aunque todavía mucha gente encuentra en los Joven Club el lugar ideal para aprender computación. Además, ofrecen una amplia gama de cursos, que van desde los más comunes, hasta otros de postgrado a especialistas, de correo electrónico e Internet, diseño de páginas web; y desde hace unos años están trabajando para formar personal en software libre, una idea que cada vez encuentra más aceptación.

Otro elemento significativo es que los Joven Club de Computación y Electrónica son un mosaico de niveles, intereses y profesiones, pues en sus clases no se discrimina a nadie, lo cual queda demostrado en el importante trabajo realizado en los últimos años con personas de la tercera edad y los discapacitados.

CIBERESPACIO EN LA MIRA

Ante la gran demanda de sus servicios y la aceptación de la población, los trabajadores de los Joven Club apenas descansan. Hoy trabajan todos los días de la semana 24 horas, siempre que la demanda de público lo requiera, y además de sus cursos también atienden a los estudiantes de la municipalización universitaria, un proyecto que sin el aporte de los Joven Club hubiera sido muy difícil encaminar, y se impulsan otros programas de la Revolución, como el de los Trabajadores Sociales.

«Nuestros centros se han convertido en eslabón imprescindible en la informatización de la sociedad cubana, y reafirman cada día que son, como dijera el Comandante en Jefe Fidel Castro, un telescopio para escrutar el futuro», explica Ernesto Rodríguez.

Solo en este período de instrucción, que comenzó en marzo, reciben clases 125 806 personas gracias a la ampliación de capacidades, que posibilitarán que si para llegar al primer millón de graduados los Joven Club necesitaron casi 20 años, en los próximos cinco años podría alcanzarse el segundo millón.

Otros proyectos se concretan también actualmente, como es la extensión de la presencia de los Joven Club en el ciberespacio, que además de los sitios de cada una de sus instalaciones y el servicio de navegación que prestan a los usuarios, también ha lanzado el portal del programa, http://portal.jovenclub.cu, que desde julio de 2006, cuando comenzó su estructuración paulatina, ha recibido a más de 103 000 visitantes de múltiples países.

En este 4 de Abril, cuando la Unión de Jóvenes Comunistas cumple 45 años de creada, los Joven Club se suman a los festejos de la organización juvenil, más que con un amplio plan de actividades, con el esfuerzo diario por continuar la difusión y socialización de las nuevas tecnologías.

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