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Potenciar el desarrollo limpio

La desgasificación de rellenos sanitarios reduce la emisión que intensifica el calentamiento global y tiene otros efectos positivos para la salud humana y el medio ambiente

Autor:

Juventud Rebelde

Estamos lejos de comprender cabalmente el verdadero significado de los términos «desarrollo», «avance» y «progreso» aplicados a la sociedad humana. Mientras un puñado de países aspira a superar los niveles alcanzados y la mayoría puja por desarrollarse, el medio ambiente da muestras de su incapacidad para sostener el extraordinario impacto de la actividad antropogénica a escala planetaria. Cada día se confirma más la denuncia de que el modelo de desarrollo implantado después de la Revolución Industrial y sus patrones de uso de la energía, el aumento explosivo de la población, la aceleración de la urbanización y el incremento de los volúmenes de residuos y contaminantes de todo tipo, han provocado daños colosales al entorno que perdurarán por generaciones.

El avance logrado en dos siglos por una parte de la humanidad a costa de dilapidar los combustibles fósiles que la naturaleza tardó millones de años en crear, de provocar la desaparición de cientos de especies de animales, de desestabilizar el clima y de inundar el aire, la tierra, los ríos y océanos con sustancias tóxicas es una forma sucia de desarrollo. Este modelo, basado en portadores energéticos no renovables, ha provocado la elevación de las concentraciones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y el aumento de la temperatura media global. Sin embargo, existe otro camino y sabemos qué hacer para transitarlo.

Aspectos históricos

Durante las décadas de los 60 y 70 del pasado siglo los científicos llamaron la atención de la comunidad internacional sobre las amenazas planteadas por el sobrecalentamiento global. En 1988, se creó el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), por iniciativa de la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. El IPCC presentó en 1991 un informe que reflejaba las opiniones de los científicos sobre la realidad del sobrecalentamiento global y se pedía intervenir para revertirlo.

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) se adoptó el 9 de mayo de 1992, y entró en vigor el 21 de marzo de 1994. Su objetivo es estabilizar las concentraciones de GEI en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas sobre el clima, permitiendo que los ecosistemas se adapten al cambio climático, se asegure la producción de alimentos y se permita que el desarrollo prosiga de manera sostenible. Cada año se celebran reuniones para valorar la marcha del proceso. Reunidos en 1997 en la ciudad de Kyoto, Japón, los representantes de la mayoría de los gobiernos del mundo acordaron incorporar el tratado conocido como Protocolo de Kyoto, que plantea medidas enérgicas y jurídicamente vinculantes. El Protocolo de Kyoto de la CMNUCC compromete a los países desarrollados a reducir sus emisiones de GEI en cinco por ciento por debajo de lo que emitieron en 1990 al final del período 2008-2012.

La República de Cuba se adhirió a la CMNUCC el 5 de enero de 1994 y el 30 de abril de 2002 ratificó el Protocolo de Kyoto, requisito indispensable para participar, como país en vías de desarrollo, en uno de los programas económicos  establecidos en el mismo, el Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL).

¿Qué es el MDL?

El MDL permite a los países desarrollados que tienen cuotas de reducción de emisiones de GEI, financiar proyectos en países en desarrollo con el objetivo de cumplir una parte de sus compromisos, contribuyendo como requisito indispensable al desarrollo sostenible de los países subdesarrollados. Resultado de su implementación, y requisito esencial para la validación de los mismos, es que se logren reducciones de emisiones verificables. Estas se miden en toneladas de CO2 equivalente, y se convierten en Certificados de Emisiones Reducidas (CER). Un CER equivale a una tonelada de CO2 que se deja de emitir a la atmósfera y se comercializa en el «mercado mundial del carbono». Su valor actual es de unos 15 euros. Los CER pueden ser comprados por países desarrollados para cumplir con sus compromisos y el país receptor del proyecto MDL se beneficia al adquirir tecnología limpia.

Los proyectos que se llevan a cabo mediante el Mecanismo para un Desarrollo Limpio abarcan cuatro líneas temáticas: eficiencia energética, fuentes renovables de energía, captación de metano, y la forestación y reforestación. Según la CMNUCC, hasta noviembre de 2008 había 1 231 proyectos MDL registrados, los que permitirían una reducción de 220 millones de toneladas de CO2 equivalente al año.

Pero no todos están de acuerdo con las bondades del MDL. En un artículo aparecido en el sitio web Tierramérica, la investigadora Nadia Martínez, del Institute for Policy Studies, de Washington, expresó que con el MDL «los países industrializados desvían sus compromisos de reducir sus emisiones de carbono y evitan invertir en el desarrollo de tecnología realmente limpia».

Aprovechamiento del metano

India es el país líder en número de proyectos MDL con 619, seguido de la República Popular China. Y Chile, México, Brasil y Perú ocupan los siguientes puestos en el ranking mundial de países. Por regiones Asia es la que tiene el mayor número de proyectos, y el sector energético acapara la mayor cifra de estos, incluyendo aquellos en los que se implementan tecnologías energéticas renovables.

Brasil se propone capturar el metano que emana no solo de sus basureros, sino  del fondo de las represas de algunas de sus hidroeléctricas. Se plantea usar este gas para generar electricidad. Surgiría así una peculiar combinación en la que convivirían una hidroeléctrica y una termoeléctrica a base de metano, creando un esquema de producción de electricidad más limpio y sostenible. Existe un Consorcio para el Mercado de Metano, en el cual participan hoy unos 17 países, y se espera que para 2015 este pueda conducir a reducciones anuales en las emisiones de hasta 50 millones de toneladas de carbono equivalente. Esto supondría recortar las emisiones de GEI de 33 millones de autos o eliminar 50 termoeléctricas de 500 MW que funcionen a base de carbón mineral.

MDL en Cuba

En nuestro país la política y gestión del MDL es llevada a cabo por la Autoridad Nacional Designada (Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente), el Grupo Nacional para la Implementación del MDL, la Oficina Técnica MDL (CUBAENERGÍA) y el Grupo Técnico Nacional. El país posee dos proyectos MDL registrados y en ejecución. El primero fue el proyecto del ciclo combinado de generación de electricidad con turbinas de gas denominado ENERGAS-Varadero, y el segundo es la desgasificación de rellenos sanitarios (vertederos de residuos sólidos) en Ciudad de La Habana y Santiago de Cuba.

La desgasificación del relleno de la calle 100, en el municipio de Marianao, es un proyecto del Ministerio de Economía y Planificación, la Dirección Provincial de Servicios Comunales de Ciudad de La Habana y las empresas Sur Continente S.A. (Chile) y Bionersis S.A. (Francia), integradas estas últimas en BioSur.

La materia orgánica de los residuos que se depositan en los vertederos se descompone por la acción de bacterias anaeróbicas (que se desarrollan en ausencia de oxígeno) y generan biogás con alrededor de 50 por ciento de metano. Las emisiones de los vertederos situados en zonas urbanas afectan el medio ambiente local y la salud humana. Además, el metano es un potente GEI, cuyo potencial de calentamiento global es 21 veces mayor que el del CO2. Eso significa que cada tonelada emitida provoca un reforzamiento del calentamiento global equivalente al producido al emitir 21 toneladas de CO2. De acuerdo con estimados preliminares, la desgasificación de los vertederos de Marianao y Santiago de Cuba reducirá las emisiones de GEI en unos tres millones de toneladas de CO2 equivalente en el decenio 2009-2018. El proyecto ha sido debidamente registrado ante la Junta Ejecutiva del MDL y persigue la extracción, monitoreo y eliminación del biogás mediante su combustión en un sistema de antorchas de alta tecnología. Después de conocer la composición del gas a partir de su monitoreo durante un año, y de calcular los costos de su depuración, se decidirá sobre otros posibles usos, incluyendo la generación de electricidad.

Además de la reducción de emisiones de GEI, la desgasificación de vertederos tiene otros beneficios medioambientales, como recubrir la basura expuesta, controlar focos de plaga, minimizar la contaminación del aire y eliminar olores desagradables y humo. Se minimizan también las emisiones de sustancias causantes de lluvia ácida y de la formación del smog fotoquímico (se forma por las reacciones químicas de contaminantes presentes en el aire, propiciadas por la exposición a la radiación solar). Se eliminan también las afectaciones por la combustión espontánea de la basura.

Para extraer el gas se perforan pozos en los que se introducen tubos, a través de los cuales este fluye por succión hacia la planta de desgasificación. Desde allí el gas es conducido al sistema de combustión de alta eficiencia (antorchas), donde se alcanzan temperaturas de más de mil grados Celsius.

La desgasificación de rellenos sanitarios es una intervención energética con un impacto ambiental positivo. Se trata de una manera más limpia de progresar, en la que se aprovechan los residuos sólidos y se minimizan los daños sobre al entorno.

*El autor es especialista de CUBAENERGÍA y miembro de CUBASOLAR.

 

 

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