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Rosas para un hombre leal a nuestra Patria

Justamente este sábado, cuando se conmemoraron los 67 años del histórico desembarco del yate Granma, fueron inhumadas las cenizas del italiano Gino Doné, único expedicionario europeo en esa travesía y quien pidió descansar eternamente en Cuba

Autor:

Raciel Guanche Ledesma

La última voluntad del italiano Gino Doné, único expedicionario europeo del yate Granma, era que sus restos descansaran definitivamente en Cuba, un país al que amó y entregó parte de sus luchas más sentidas. Justamente este 2 de diciembre, cuando se conmemoraron 67 años del histórico desembarco por el oriente cubano, sus cenizas fueron depositadas con honores militares en el Panteón de los veteranos de la necrópolis de Colón en La Habana.

Acompañando este momento de homenaje al destacado combatiente, quien participó, además, como partisano contra el fascismo en la Segunda Guerra Mundial, estuvieron las ofrendas florales a título del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, y de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República.

De manera especial le rindieron tributo el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez; el Comandante del Ejército Rebelde José Ramón Machado Ventura; el general de cuerpo de ejército Álvaro López Miera, miembro del Buró Político y ministro de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias, así como expedicionarios del Granma.

Entre quienes agradecieron la vida y obra del luchador italiano estuvo el presidente de la Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba, Marcos Papacci, quien recordó que el homenaje se realiza en una fecha histórica para la Mayor de las Antillas, cuando se celebra también el Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Han pasado 67 años del desembarco del yate Granma y 15 desde la muerte de Gino Doné, un hombre que llevó siempre muy adentro a Cuba y pidió descansar eternamente en esta tierra. Luego de esfuerzos de varias personas e intituciones, hoy estamos cumpliendo con su voluntad, afirmó Papacci.

Para los futuros expedicionarios del Granma, la contribución de Gino fue muy importante, dijo, pues resultó un enlace seguro en la comunicación entre los revolucionarios del Movimiento 26 de Julio dentro de la Isla, y los hombres que se alistaban bajo el mando de Fidel en México.

Varios años después del triunfo de la Revolución y a través de los amigos de la solidaridad, el luchador italiano regresó a Cuba, agregó. Fue entonces cuando abrazó a nuestro Comandante en Jefe y exclamó: «Ya puedo descansar en paz. A Fidel, fidelidad y lealtad eterna».

No es casual que en su testamento político expresara tanta admiración hacia nuestro Comandante, porque, incluso, después de 1959 su seguimiento a la Revolución fue sistemático, comentó el Héroe de la República y presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Fernando Gónzalez Llort. Gino ha sido uno de los mejores hijos del pueblo italiano y un símbolo duradero de la amistad sincera entre ambos pueblos.

En nombre de la familia italiana del combatiente, Ivan Cadamuro, sobrino de Gino, expresó que luego de una vida aventurera que lo llevó por varios países y ciudades del mundo, finalmente su tío descansa en Cuba. Todo lo que hizo fue por un ideal y por la libertad. Conmemoramos aquí al hombre revolucionario, exclamó.

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