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Las disonancias del rock

La falta de espacios para presentarse y la escasa promoción por no mover a multitudes, así como su estigmatización como expresión musical emergente, provoca que el rock no se expandan con fuerza por el país

Autores:

Hugo García
Lisandra Gómez Guerra
Dorelys Canivell CanaL

Todavía en Jatibonico recuerdan, entre miradas pícaras, cómo hace 20 años  los acordes del rock se adueñaron de su Semana de la Cultura. Desde entonces, a lo largo y ancho de la Carretera Central y a sus costados, entre música popular bailable, mexicana, campesina y reguetón, ese municipio se convirtió en la gran escena de ese género musical.

«Puente al metal surge como una necesidad. Precisábamos de un espacio propio donde tocar, confluir con otras manifestaciones. En 2021 se cumplieron dos décadas de que Yosvel Martínez Narváez lograra la primera edición, pudiéramos decir contra todos los pronósticos», explica Lizandra Cabrera Esquijarosa, jefa de la célula de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Jatibonico.

«Además de músico, él es un gran promotor cultural porque se ha dedicado a apoyar y promocionar a las nuevas generaciones. Con su constante trabajo, primero como jefe de la célula de la AHS en Jatibonico y luego con su proyecto La guarida de Cancerbero, ha formado públicos y eso es un primer paso. Cuando empezó eran con dos o tres friquis y hoy en nuestro municipio ya podemos hablar de un movimiento reconocido y que ha estimulado la creación de las bandas más jóvenes, a pesar de que aun es una expresión musical un tanto subvalorada y estigmatizada como emergente. Por eso, siempre digo que hay que ser muy valiente para defender el rock, porque la música que arrastra grandes multitudes es la que más apoyo recibe, por lo general, desde la institucionalidad», añade, quien, además, es integrante de los proyectos de rock Cancerbero y Bennu.

De inicios complejos también habla José Ernesto Mederos (Kiko), quien lidera la agrupación pinareña Tendencia, la cual, con más de 28 años de formada y varias producciones discográficas y visuales, se erige como uno de los referentes del género en el país.

«Hemos trabajado bien fuerte durante todos estos años. Nos preocupamos muchísimo por la promoción, por tener materiales nuevos, porque el público que nos sigue es muy conocedor y lo hemos educado en el buen hacer. Quizá, es por ello que hemos tenido buenos resultados al realizar y defender nuestro arte desde acá, desde Pinar del Río. Son las cosas que nos han convertido en una agrupación también internacional; trabajar siempre con el mayor respeto y profesionalidad posible ha sido una prioridad».

El caos de la comercialización y la promoción

En aras de apoyar a sus muchachos en la filial espirituana de la AHS se pensó cómo promocionar, reconocer y mejorar los instrumentos musicales, así como de todos los accesorios indispensables para los grupos de rock en la provincia. Tras varios análisis se impulsó el proyecto Rock solidario.

«Surgió a principios del 2008 y estuvo vigente cerca de 10 años –rememora William García Piruet, baterista de Arrabio, agrupación rockera que por muchos años sonorizó a la Ciudad Museo del Caribe y quien lideró el proyecto de intercambio con músicos de Edmonton, Canadá–. Logramos en ese tiempo relacionarnos con bandas de las principales ciudades de ese norteño país. Nosotros sumamos a varios grupos, sobre todo del centro de Cuba y La Habana. Además de los conciertos, tanto aquí como allá, grabamos dos discos de manos del prestigioso ingeniero de sonido canadiense Jesse Gander».

De esas jornadas, donde Sancti Spíritus se consolidó como plaza fuerte en este género se nutrió Adilis García Veitía, música y promotora.

Tendencia logra una fusión con elementos de la música afrocubana que los distingue en la escena cubana y también a nivel internacional. Foto: Cortesía de la agrupación

«Hoy los espacios y oportunidades del territorio ciertamente son muy limitados, aunque la voluntad de crear y defender el rock es muy fuerte, así como hay varias generaciones que sí consumen sus diferentes vertientes», refiere quien fue bajista de Cancerbero por 15 años y hace poco tiempo lidera Parisson.

Sin embargo, su constante necesidad de crecer como música y estrechar lazos con los diferentes públicos le impulsó a gestar el proyecto Raras Terras.

«Con una carrera en el death metal, una de las vertientes más fuertes dentro del mundo del rock, incursiono en la trova, pues así tengo más oportunidades de desempeñarme, además que me gusta en lo personal ese tipo de música».

Mas no todo pasa por las claves del empeño y el querer hacer. En la actualidad, el género en muchas partes del país adolece de espacios para presentaciones y oportunidades para la promoción, una realidad que se vio acentuada aún más con los «cierres» que impuso la COVID-19.

A otro compás

En tierra matancera el rock en cualquiera de sus variantes tiene aceptación en muchos espectadores, principalmente jóvenes, y de ello dan fe los conciertos en el patio Colonial de la AHS de este territorio, donde la capacidad es superada por una demanda creciente.

Allí confluyen actualmente 13 bandas, pero solo diez de ellas están profesionalizadas, nos dice Pablo Fernández Laffitte, de 21 años de edad y Jefe de la sección de música de la AHS.

«Desde hace cuatro años en que fundamos nuestra banda Fingerprint no hemos tenido ninguna oportunidad de audición para profesionalizarnos, y solo nos permiten presentarnos con fines promocionales», comenta el joven guitarrista, al mencionar este asunto que gravita desde hace tiempo sin resolverse.

Al decir el pinareño Kiko un principio que salva su agrupación en cada producción a modo de bandera, «el rock en Cuba cuenta con varios espacios para su divulgación y promoción con el apoyo de la AHS. Ahí creo que hemos logrado algunas cosas en los últimos años», advierte.

«El Maxim Rock en La Habana sigue jugando un papel importante en la Capital, aun cuando hoy está atravesando una crisis de participación bastante grande. Este es un año muy difícil, porque prácticamente no se ha podido realizar ningún evento a nivel nacional de rock y eso sí va a ser bien lamentable para la salud del género en la Isla. Los eventos de la Asociación han sido como los espacios estables en el circuito nacional y ahora mismo estamos prácticamente en cero, así que la etapa que estamos atravesando es bastante compleja».

Agrega el músico que por suerte algunos espacios como Cuerda Viva y Rock en Cazuela juegan su papel en la televisión, sin embargo, apunta «en la radio siguen siendo bastante escasos. ¡Con lo importante que es la radio, con el papel que ha desempeñado siempre en los momentos más difíciles! Creo que hoy en día hay menos espacios de rock en la radio que incluso en los años ´90 cuando supuestamente las condiciones eran más críticas».

De acuerdo a este reconocido músico pinareño hacen falta muchos realizadores que tengan interés hacia la defensa del género en Cuba y deja en blanco y negro su ejemplo: «En el caso de Tendencia, siempre que la ponen en la radio es porque participo o voy a promocionar algún concierto, pero que lo pongan porque se organice desde el guion de alguien es bastante escaso; y lo mismo sucede con muchas bandas cubanas».

Como alternativa, los músicos buscan otros caminos. Tal es el caso de la joven matancera Glenda Romero Armas, directora, cantante y compositora de la banda Glens, surgida de la anterior nombrada Unlight Domain y quien asegura prefiere el pop-rock alternativo y se siente cómoda con las letras en inglés.

«En la ciudad de Matanzas no hay muchos espacios para el rock, por eso trabajamos en bares y otros lugares en Varadero», afirma Glenda, quien expone que su agrupación obtuvo dos nominaciones en el Festival de Música Alternativa Cuerda Viva 2021 y que actuaron en la gala de premiaciones de Lucas.

Actualmente Glens se presenta dos veces a la semana en el Bar Los Beatles, en Varadero, y cada 15 días en la Casa de la Música de ese balneario.

La vocalista del grupo Glens prepara un disco pequeño de cinco temas propios, luego de presentar sus primeras dos canciones y completar con otras tres, todas escritas junto con su esposo Orlando Senén Hernández Waldo, guitarrista de la banda Malas noticias. Foto: Hugo García

Asegura que los festivales en el país tienen mucha influencia del metal y que la música alternativa se ve desplazada.

«Tenemos nuestra música en las distribuidoras más importantes a nivel mundial como Spotify, Apple Music, YouTube music, entre otras, lo que sin dudas ayuda a que tenga alcance internacional», subraya Glenda.

La AHS: un asidero

«La AHS apoya los festivales, donde nos encontramos con un público fiel que va de un lugar a otro. Ha financiado giras nacionales, así como a veces las producciones musicales. Eso alivia un tanto al gremio musical porque son pocas las bandas profesionales en el país por lo que no pueden cobrar por sus presentaciones e incluso, los que sí formamos parte de un catálogo a veces no tenemos el espacio», opina la jatiboniquense Lizandra Cabrera Esquijarosa.

Ese divorcio lo vivió en carne propia Arrabio, en la visitada ciudad de Trinidad.

«Recuerdo que cuando abrió el centro cultural Yesterday se tuvo en cuenta a la banda, pero bajo el concepto de interpretar un rock más comercial. Pero, el proyecto no accedió porque perdería su esencia», rememora García Piruet.

Cabrera Esquijarosa sentencia que la AHS ha sido un bálsamo para la ausencia de espacios en los que presentarse con sistematicidad. Los grupos espirituanos han encontrado plaza en la Casa de cultura Osvaldo Mursulí, del municipio cabecera; la Ángel Montejo, de Jatibonico, la Casa de las promociones musicales y la propia Casa del joven creador de la provincia.

Por su parte, Adilis García Veitía, quien asevera no haber sufrido las secuelas del patriarcado por defender su música, «hoy somos muchas más las mujeres que estamos en bandas», ha experimentado todas esas laceraciones. No obstante, opina:

«Necesitamos una mayor visibilidad, pero no podemos rendirnos antes las adversidades que son muchas, lamentablemente, aún en estos tiempos».

A este esfuerzo se refiere Kiko: «El rock en Cuba siempre ha tenido que ir fortaleciéndose desde el punto de vista de pensamiento hasta poder mantener alineaciones estables de luchar contra viento y marea.  El trabajo se ha estado imponiendo y eso creo que es una fortaleza. Las agrupaciones que más tiempo llevan han sido ejemplo para las noveles y eso marca una pauta, un camino. Hemos abierto muchas puertas, por ello los jóvenes de hoy tienen agrupaciones en las cuales mirarse y en eso hemos sido muy solidarios.

«Agrupaciones como Zeus, Rice and Beans, Blinder, Mephisto y Tendencia, hemos marcado un camino para que las demás encuentren por dónde hacer; y por eso es que también siempre aplaudo tanto a Cuerda Viva, porque ha sido un apoyo muy importante para la promoción de las agrupaciones noveles. Y hemos estado muy comprometidos porque realmente ese trabajo de promoción dentro de los festivales funcione».

Aire fresco desde Matanzas

Algunas pinceladas se viven en la Atenas de Cuba, desde donde Anabel Suárez González, programadora de la AHS, refiere que lo más importante es que hay espacios para el género y donde quiera que se programa algún concierto acude mucho público.

En la emisora provincial Radio 26 se inauguró el programa Aire fresco, con una frecuencia semanal, en el que la AHS muestra su quehacer y a sus creadores, con un espacio importante para los cultores del rock en el territorio.

En cuanto a la promoción televisiva, no hemos tenido suerte, pues, aunque hemos realizado grabaciones de óptima calidad del Festival Atenas Rock nunca se han publicado luego de tanto esfuerzo, menciona Anabel.

En la casa de la AHS hay una peña bimensual, pero una vez al mes se presenta alguna banda en ese escenario de la ciudad.

Al respecto, Kiko, refiere que Tendencia pertenece a la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos Miguelito Cuní de la provincia de Pinar del Río y a través de ella se comercializan. Sin embargo, la institución afronta, según acotó el músico, un grupo de dificultades desde el punto de vista económico.

«La Agencia Cubana de Rock comercializa, a su vez, las agrupaciones de ciudad de La Habana y otras bandas en las provincias pertenecen a las respectivas empresas de cada territorio. Aunque, precisa el artista, considero que hay que trabajar con las bandas noveles, de manera que puedan encontrar un espacio para la comercialización.

«El respaldo institucional está ahí. Hemos hecho cosas buenas, incluso pudimos realizar un concierto en vivo para la Televisión Cubana es algo que aplaudo muchísimo y creo que ese tipo de iniciativas son las que necesitamos que estén sucediendo y que lo hagan también para la radio, pues a partir de la problemática de los presupuestos, se está haciendo muy difícil realizar conciertos en provincias».

Pero estos no son siquiera los únicos problemas que afronta el género. Como líder de la membresía de la joven vanguardia en Jatibonico, Lizandra Cabrera tiene en agenda otros tópicos que a su juicio laceran la salud de los acordes rockeros del país: la escasa promoción y las posibilidades de mantener instrumentos con calidad.

«En el caso de Cancerbero nos hemos ido a las redes sociales, nos promocionamos nosotros mismos y hoy hemos logrado hasta colaboraciones con artistas que residen fuera de nuestro territorio.

«Mientras que en el caso de los instrumentos no hay un mercado nacional para acceder a una guitarra eléctrica, a un pedal, a un drums… Llegan desde otros países, a precios exorbitantes y no siempre de la mejor calidad».

Sobre los desafíos del género en las condiciones actuales, Kiko tiene una especie de señal sagrada: «Hay muchos caminos, hay muchas espinas, dificultades que seguir afrontando. La situación del país en este momento está muy complicada, pero creo que nosotros somos más fuertes, porque nuestra música es una forma de vida. Cuando me preguntan qué cosa es Tendencia, yo digo que es lo que nos hace fuertes para seguir adelante, es la forma de vivir de nosotros».

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