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Aquí no cabe espacio para el desánimo

Por tercera ocasión, en menos de seis meses, regresó el Presidente de la República a la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo para intercambiar con sus estudiantes y profesores sobre sus inquietudes y retos

Autor:

Yaima Puig Meneses

A dialogar, escuchar, explicar, preguntar y también a agradecer, regresó el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en la tarde de este jueves a la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo.

Es la tercera ocasión que, en menos de seis meses, el Jefe de Estado comparte allí con estudiantes y profesores para, desde la sinceridad y el compromiso de los jóvenes, conocer sobre sus dudas y propuestas, también la manera en que continúan sumándose al hacer en la cotidianidad de la familia, del barrio, de su centro estudiantil, de la nación toda.

Justamente porque en la cotidianidad de los espacios comunitarios es donde de cierta manera se moldea y define el actuar de nuestros jóvenes, varias de las intervenciones se centraron en el tema de las acciones que desde el pasado mes de julio se realizan en 62 comunidades habaneras.

«En estos días hemos vivido experiencias muy importantes», refirió la profesora Yorliet Díaz Suárez, desde su condición de delegada del Poder Popular, en la circunscripción 83 del consejo popular Vedado, municipio de Plaza de la Revolución. Su barrio, La Timba, es uno de esos a los que han llegado organismos de la Administración Central del Estado para apoyar y participar.

Entre otros temas, comentó sobre la solución de problemas acumulados; la alegría de los vecinos y su participación en las diferentes labores que se emprenden; el funcionamiento de las estructuras en la base; la necesidad de perfeccionar las administraciones públicas; así como la importancia del papel del delegado en la comunidad y los muchos retos que lo definen.

Habló acerca de la sostenibilidad en las acciones, un concepto esencial al cual se concedió una importancia cardinal en el encuentro, como también se ha hecho en diálogos similares en el transcurso de los últimos días.

Pensemos —dijo— en la necesidad de que estas labores sean sostenibles en el tiempo, porque ir a los barrios no es el objeto social de ningún ministerio, y cuando ese proyecto pase tenemos que lograr que en la comunidad sean sostenibles las acciones.

Sus palabras motivaron la reflexión del Presidente, quien consideró que la sostenibilidad está también en la participación y el accionar en el tiempo de la población. En el camino de lograr esa necesaria sostenibilidad, comentó elementos como la sensibilidad de los organismos e instituciones con las problemáticas existentes; la capacitación de las personas en la comunidad; y el fomento del vínculo entre la universidad y los barrios.

A los muchachos se les escuchó conversar luego sobre la necesidad de enfocarnos en la familia, en compartir tiempo con ella, con los vecinos. Enorgullece saber que a pesar de su juventud, comprenden cuánto se puede lograr desde la familia para fortalecer la comunidad y a su vez al país.

La docencia y sus retos

Las preocupaciones de los jóvenes, lógicamente, llegan también al proceso docente educativo, en gran medida afectado en todas las enseñanzas y especialidades debido a la situación que ha provocado en el país la epidemia de la COVID-19.

En tal sentido estuvieron encaminadas algunas de las reflexiones de Cedric Caley, quien reconoció el valioso aporte que ha significado la educación a distancia para no perder totalmente el vínculo con las aulas.

No obstante, insistió en que «ahí no se puede encontrar todo lo que necesitamos», por ello su preocupación respecto a la manera en que se desarrolla el proceso docente educativo y la necesaria calidad que debe caracterizarlo, porque en las aulas hoy están los profesionales que sostendrán mañana al país. 

Asociado a estos temas, Dayana Emir Martínez comentó acerca de las prácticas laborales, un factor de suma importancia para la preparación de los estudiantes como futuros profesionales.

En la atención de los estudiantes estuvo igualmente el deterioro de muchas instalaciones deportivas en el país y la necesidad de rescatarlas en la medida de las posibilidades. En la rehabilitación y el uso de esas instalaciones radica buena parte de las acciones para poder promover más el deporte en Cuba, un trabajo que hay que desarrollar desde la base.

Durante el intercambio —en el cual estaban presentes, entre otros, las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en la capital; así como José Ramón Saborido Loidi, ministro de Educación Superior; Aylín Álvarez García, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas; y Karla Santana Rodríguez, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria—, las intervenciones abogaron también por un mayor acompañamiento del Instituto de Deporte, Educación Física y Recreación (Inder), no solo a nivel nacional, sino a todos los niveles, en todos los espacios.

Criterios muy útiles compartieron los jóvenes, además, sobre su desempeño en los centros de aislamiento para pacientes positivos a la COVID-19; y el vínculo en las acciones para organizar las colas en los diferentes puntos de venta. Dos cuestiones —coincidieron varios en destacar— que aún pueden continuarse perfeccionando y en las cuales los jóvenes han tenido un papel protagónico.

Orgulloso por la manera en que hacemos las cosas en Cuba, aun cuando pueden faltar recursos en muchos lugares para hacer más, el joven Sergio Arturo Pérez Echavarría agradeció al Presidente por «venir a conversar con los estudiantes, con los jóvenes».

Desde el simbólico tabloncillo de la Mariposa, espacio donde tantas veces jugó baloncesto Fidel, habló de los muchos retos que tiene la Cuba de hoy por delante; la importancia de conversar con la gente y ofrecer argumentos sobre lo que se hace en el país; y la importancia para los jóvenes de saber que tienen su espacio para intercambiar y ofrecer sus opiniones.

Porque aquí —dijo a Díaz-Canel— el que vino a hablar, lo hizo desde su corazón.

Tras la promesa de que este no será el último encuentro, el mandatario cubano agradeció a los muchachos «su atención y la sinceridad con que han expresado sus problemas». Es nuestro compromiso que vamos a revisar todo lo que ustedes han planteado; vamos a tomar en cuenta temas que han compartido y nos abren perspectivas de cosas en que debemos trabajar, aseveró.

Tenemos que ser críticos con lo que no hemos logrado —insistió—, críticos con las insuficiencias y, más que críticos, trabajar para superarlas. En ese propósito, reconoció la necesidad de beber en la savia de la experiencia de las cosas que la Revolución ha conquistado y defiende como la educación, el deporte y la salud, también desde la participación que han tenido los estudiantes.

Es importante entender, comentó, que estamos en un momento difícil, pero que de momentos tan difíciles como estos la Revolución ha salido siempre victoriosa. «Aquí no cabe espacio ni para el desánimo, ni para la pesadumbre».

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