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Serbia vota, la espada pende

Autor:

Luis Luque Álvarez
Dos vallas electorales en Belgrado muestran a los principales contendientes: Nikolic y Tadic. Foto: AP Los ojos de buena parte del mundo están mirando hoy hacia un pequeño país: Serbia, allá en la aún humeante península de los Balcanes. Hay elecciones presidenciales, y algunos medios de prensa occidentales hacen simplificaciones: Si vence este, la balanza se inclina hacia la Unión Europea, la libertad, la integración; si gana el otro, es hacia Rusia, el aislamiento, el peligro de nuevas guerras...

Detallemos: «Este» es Boris Tadic, el actual mandatario, líder del Partido Democrático (DS), mientras que «el otro» es el «vice» del Partido Radical (SRS), Tomislav Nikolic (su jefe, Vojislav Seselj, está detenido desde 2003 en La Haya, donde se le sigue juicio por crímenes de guerra durante los años 90). Si el primero es el triunfador, los augurios son buenos: habrá recompensas para Belgrado desde Bruselas (de hecho, este mismo mes la UE empezará a considerar la exención de visados para los serbios); si es el segundo, se cree que habrá mayor sintonía con Rusia, la potencia que es aliada natural del país, y que se opone tajantemente a la independencia de Kosovo, la sureña provincia donde nacieron la cultura y la identidad serbias.

Por supuesto que ambos candidatos coinciden en rechazar que se pierda siquiera un milímetro cuadrado de territorio kosovar. Pero Bruselas debe estar pensando que, llegado el caso de que los albaneses (85 por ciento de la población de la provincia) declaren la separación, animados como están por EE.UU. y otros en Europa, le será más fácil hacerle tragar la píldora a Tadic que a Nikolic, quien ha advertido que «no nos sentaremos a esperar apaciblemente la independencia de Kosovo». Para el «radical», es hora de que la policía y el ejército serbios patrullen nuevamente esa zona del sur del país, a donde tienen vedado el acceso desde 1999, cuando, tras los bombardeos de la OTAN, Belgrado perdió el control efectivo allí.

Según sondeos citados por el diario español El País, los dos contendientes marchan empatados con un 35 por ciento de las simpatías, mientras que la cadena británica BBC le otorga preferencia a Tadic. No obstante, de no alcanzar ninguno de los dos más del 50 por ciento del voto, en esta liza que reúne a otros siete candidatos, pues irán a una segunda vuelta el 3 de febrero.

Ahora bien, para ese entonces la ventaja del actual presidente podría ser sal y agua, pues algunos pudieran cansarse de que, pese al europeísmo de Tadic, la UE siga mostrando el caramelo sin quitarle la envoltura, a saber, que la firma del prometido Acuerdo de Asociación y Estabilización entre ambas partes, inicialmente prevista para el 28 de enero, ha quedado aplazada indefinidamente por la negativa de Holanda y Bélgica, insatisfechas por lo que estiman una falta de cooperación de Serbia para hallar a dos presuntos criminales de guerra serbios y entregarlos al Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia. El electorado pudiera contemplar, decepcionado, cómo los mismos que dicen preferir al mandatario —cuyo lema es «por Kosovo y por la UE»— le siguen dando la espalda al país, ¡además de querer arrancarle un trozo! (al país, claro está).

Un punto más de tensión lo añadió este sábado el diario albanés Koha Ditore, al informar que la fecha definitiva para la declaración de independencia de Kosovo se decidirá la próxima semana, durante la visita a Bruselas del primer ministro albanokosovar Hashim Thaci, ex líder del Ejército de Liberación de Kosovo (sindicado como terrorista por EE.UU. hasta 1999), y quien precisamente ayer evitó disculparse por las masacres cometidas contra serbios en esa provincia.

La fecha del anuncio, ya santificado por Washington (que los políticos albanokosovares no mueven ni una hojita de trébol sin oír un yes!), podría ser el 6 de febrero, cuando vuelva a sesionar el parlamento kosovar. ¡Y tres días después de la segunda vuelta de los comicios serbios!

De modo que hoy, y en la próxima jornada electoral, la espada de Kosovo y las punzantes presiones de la UE y EE.UU. estarán pendiendo sobre las cabezas de los votantes. No muchos deben estar tirando serpentinas...

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