Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

El divertimento de la inteligencia

Autor:

Roberto Díaz Martorell

Desde el siglo XX, el reconocido científico alemán Albert Einstein (1879-1955) acuñó la frase: «Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo». Traigo a colación esta cita porque lo que nos dice, en esencia, se alinea especialmente a las demandas actuales que la dirección del país plantea en cada municipio de Cuba.

Recientemente, durante una visita a Consolación del Sur, en Pinar del Río, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, enfatizó en la necesidad de esfuerzos adicionales para mejorar la situación socioeconómica y avanzar hacia objetivos más altos.

Esta es, precisamente, la visión y el compromiso del país, ahora centrados en la creatividad y la innovación, las cuales impulsan el progreso y el desarrollo de una nación, y son particularmente evidentes en Cuba.

Más allá de los desafíos económicos y políticos asociados al recrudecimiento del bloqueo impuesto por el Gobierno de Estados Unidos, los cubanos hemos demostrado una asombrosa capacidad para idear y encontrar soluciones creativas a problemas cotidianos. Los ejemplos son abundantes y pueden seguir multiplicándose.

Podemos ilustrar, en este sentido, con casos que van desde la Medicina y la Biotecnología hasta la Agricultura y la Educación, pues Cuba ha logrado avances significativos en estos campos, gracias a un enfoque innovador y creativo, a pesar de las limitaciones de recursos materiales.

Esta creatividad, que algunas personas, en una apropiación bastante reduccionista del término, consideraban que era de dominio exclusivo del arte y la cultura, ahora constituye una suerte de provocación a la inteligencia que emana de la vivencia, las necesidades y el ímpetu con que afrontamos las durezas de la cotidianidad. Sin embargo, pudiéramos ser más propositivos si transformamos y, conjuntamente, tratamos de transformarnos, con una visión renovada, objetiva y práctica en la búsqueda de soluciones.

Permítanme explicarme: cuando buscamos qué más hacer, solo encontramos identificación o definición, ya sea problema, necesidad, aspiración. Como resultado principal, se genera una lista de asuntos, temas y recursos. Pero cuando indagamos sobre cómo hacerlo, logramos entender el proceso, la forma y el método en que se realiza algo.

Entonces, el pensamiento deja de centrarse en las limitaciones o problemas y busca espacio en las potencialidades y oportunidades que existen. Pensar en cómo se crea una necesidad de transformación, activa la participación, integra el conocimiento y une esfuerzos enfocados en la solución.

Eso es, sencillamente, innovación: el proceso de convertir ideas creativas en soluciones prácticas y efectivas. Tales transformaciones se pueden observar en varios sectores del país y demuestran que la historia de resiliencia y adaptabilidad de los cubanos son dos de nuestras mayores fortalezas como nación.

Fomentar y nutrir nuevas formas de ver los problemas y proyectar las soluciones no solo nos pondrá en condiciones ventajosas para superar retos, desafíos y carencias, sino también para avanzar firmemente en el camino del progreso que todos necesitamos. Como dijo Einstein: «La creatividad es la inteligencia divirtiéndose». Esta frase nunca ha sido más relevante que hoy.

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