Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Diviértase, «refresque», pero sin excederse

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

El sol bueno y el mar, «como un plato». Los niños disfrutaban en la arena y en la orilla, felices del momento playero. Los más creciditos se adentraban más en el agua y era realmente un ambiente sano, lindo y divertido el que compartíamos los pocos adultos que allí estábamos, en esa zona baja, asociada a los más pequeños.

Sin embargo, al rato, escuchamos desde el agua el bullicio de una familia que, recién llegada al lugar, ya desempacaba neveras y bolsas para acomodarse. Venían infantes en el grupo y, raudos y veloces, corrieron a zambullirse, mientras que el resto acomodaba las sombrillas. Lo preocupante no era la algarabía derivada de la felicidad por compartir juntos, sino que a los pocos minutos ya más de uno se adentraba al mar con botellas de ron en sus manos.

¡Caramba! Persiste la manera de asociar bebidas alcohólicas con goce y disfrute, y en la playa cada vez es más común encontrar esa escena. Y, claro, usted me dirá que «refrescar» con un par de cervezas no está mal. Yo pudiera aceptarle la idea, pero dígame, ¿es solo un par de cervezas?

Lo que sucede es que, unido al consumo de estas bebidas, comienzan los excesos de otro tipo, que muchas veces terminan en los llamados «papelazos». Una cosa es pasarla bien y quizá degustar alguna bebida ligera y fresca, y otra cosa es terminar tirado en la arena, con hablar tropeloso y propenso a vomitar, o discutiendo por cualquier tema. Puede parecer exagerado, pero usted y yo sabemos que alguna que otra vez lo hemos presenciado y, lo peor, los niños también.

Además, si de cuestiones médicas se trata, no es recomendable. Al estar expuestos al sol, el cuerpo incrementa su temperatura y comienza a sudar para regularla, por lo que pierde sales minerales y agua. El proceso se acelera si ingerimos bebidas alcohólicas y la deshidratación aparece. Pueden surgir calambres, dolores de cabeza, náuseas, mareos, cambios de humor e incremento de la frecuencia cardíaca.

Por si no fuera suficiente y sin olvidar el impacto medioambiental que cualquier conducta humana puede tener, le pregunto: ¿no se ha asombrado ante la cantidad de latas, botellas, pergas, vasos desechables y todo tipo de recipiente vinculado con el consumo de alcohol? Obviamente, luego del gustazo ahí quedaron.

Diviértase, pero sin poner en riesgo su salud, sin molestar a otros y sin convertirse en un mal ejemplo para los niños.  En ellos está el futuro. «Refresque» con bebidas saludables y con la espontaneidad de cada vivencia.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.