Investigadores prueban existencia de antigua población humana desconocida

El análisis de los restos de un hombre que vivió hace 36 000 años en Rusia, demuestra que la ascendencia genética de los primeros habitantes de Europa logró sobrevivir al último período de la Edad de Hielo

Autor:

Juventud Rebelde

WASHINGTON, noviembre 6.— Un estudio de ADN aplicado a los restos fósiles de uno de los primeros europeos, permitió al Centro de Geogenética de la Universidad de Copenhague, en conjunto con investigadores de varias instituciones, probar la existencia de una antigua población humana desconocida.

Según publicó la Revista Science, la base del estudio está en el análisis de los restos de un hombre que vivió hace 36 000 años en Kostenky, Rusia, lo cual demuestra que la ascendencia genética de los primeros habitantes de Europa logró sobrevivir al último período de la Edad de Hielo.

La investigación aporta pruebas para afirmar que esa generación lejana y desconocida, se cruzó brevemente con los antepasados de las generaciones modernas, y desapareció sin dejar evidencias, destaca la agencia Prensa Latina.

De acuerdo con los especialistas, aunque añejas culturas desaparecieron y nuevas colonizaron el continente europeo, no surgieron diferentes conjuntos de genes, sino que los cambios en las estrategias de supervivencia y en los modelos culturales, se desarrollaron sobre un mismo fondo biológico.

Solo cuando los agricultores procedentes del cercano Oriente llegaron, hace unos 8 000 años, la estructura genética de la población europea cambió de forma significativa, explican.

Expertos indican, además, que la población a la que pertenecen los restos encontrados se mezcló de forma breve, originando cierto proceso de mestizaje, el cual disminuyó  producto de barreras geográficas que aislaron a ese grupo del resto.

Por el momento, los investigadores no conocen la ubicación exacta donde radicó la misteriosa población humana ni determinan el tipo de barrera geográfica que la separó.

Además, revelan que el genoma encontrado en los restos fósiles, es compartido en un pequeño elemento genético por las personas que en la actualidad viven en el Medio Oriente, y estaba presente, además, en los grupos que llegaron a Europa hace miles de años.

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