Sin agua y sin respuestas

Del reparto capitalino de Alamar llueven cartas sobre graves problemas con el suministro de agua, a los cuales los afectados no les ven solución ni respuestas convincentes por parte de Acueducto del Este, a pesar de todas las gestiones.

Dolores Alonso y Orlando Domínguez, de calle Tercera A número 324, entre Tercera y Tercera J, manifiestan que tanto en el verano de 2005 como en este, se ha agudizado ese servicio. Siempre que reclaman se les ofrece el paliativo de pipas que luego no se mantienen con la frecuencia acordada. Consideran ellos que el problema está en la incorrecta manipulación de las válvulas.

Sergio Antonio Pérez Cárdenas, del edificio 705, apartamento 3, en la zona 21 de ese reparto, dice que nunca habían tenido problemas con el agua desde que se construyó ese inmueble en 1984, hasta mayo de 2003. Desde entonces no ha entrado más, y los vecinos viven cargando el vital líquido desde el mercado, la sala de video u otros edificios.

Al inmueble lo que hacen es incluirlo en el servicio de pipas, el cual presenta serias dificultades. Acueducto envió una brigada que, junto a los vecinos, abrió varias zanjas. Los especialistas diagnosticaron que sí existe presión en la tubería maestra, pero la causa del problema es que la misma está en desnivel con respecto al edificio. En febrero de 2005 se acordó tirar una nueva acometida, pero no se ha podido ejecutar, según Acueducto del Este, por la carencia de 80 metros de tubería de seis pulgadas. Y mientras, los del edificio se preguntan dónde y quién tiene que garantizar lo prometido.

De la misma zona 21 me escribe Gema Benavides, vecina del edificio 715, un inmueble que hace más de diez años no recibe agua. Precisa que Acueducto del Este les prometió hacer una inversión allí con personal especializado, pero todo quedó en eso. Y a más de que no tienen agua, el envío de pipas ha ido convirtiéndose en un desgaste de gestiones.

José Carlos Rubio, Marlene González, Jorge González y René Inge, vecinos del edificio D-75, en la zona 7 de Alamar, señalan que ese inmueble nunca tuvo problemas con el suministro de agua, pero a partir de ciertos trabajos que hizo Acueducto del Este, están sufriendo serias afectaciones. «La empresa, según tenemos entendido, nunca terminó el trabajo, entre otras cosas por falta de unas válvulas que había que adquirir en el extranjero», precisan

Hace ya unos cuatro meses, agregan, les orientaron que cavaran una zanja para descubrir la tubería, pues irían a analizar. La zanja se hizo junto a otra que Acueducto del Este había dejado abierta. Y todavía están esperando a los especialistas.

Ellos están convencidos de que uno de los factores es la manipulación de las válvulas: «Tenemos elementos para pensar que se viola sistemáticamente la regulación establecida en la distribución del líquido; y otro factor es sin duda la situación de los salideros».

Los demandantes se han entrevistado en múltiples ocasiones con funcionarios de esa empresa, sin obtener resultado.

Esta es solo una parte de las quejas recibidas en los últimos meses sobre el servicio de agua en Alamar. Y en todos los casos los remitentes se han agotado en gestiones sin éxito alguno; a más de que tienen serias dudas sobre las respuestas que les dan. ¿Qué dice Acueducto del Este?

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