Problemas técnicos, y falta de rigor

Hacía varios meses que Yuselis Delgado había permutado para su nuevo domicilio en el municipio capitalino de Marianao, cuando el pasado 16 de marzo apareció aquí su denuncia acerca de las dilaciones con el traslado de su servicio telefónico, solicitado desde el 28 de octubre de 2011 en la oficina comercial de Etecsa de su anterior municipio habanero: Arroyo Naranjo.

El 18 de noviembre de ese propio año, ella recogió su comprobante de traslado y lo llevó a la sucursal de dicha empresa en Marianao. En la sede le dijeron que el trámite demoraba 90 días. El 3 de febrero le explicaron allí que había problemas con las capacidades, pero como lo suyo era traslado, tenía prioridad, y había que crear la disponibilidad. Pero le aseguraron que el 10 de febrero le instalarían el servicio. El 10 se quedó con las ganas, pues nadie fue a su casa.

El 17 de febrero Yuselis volvió a Atención a la Población de Etecsa en Marianao, y la atenta señora que la atendió hizo consultas, hasta explicarle que el operario no había ido el 10 porque creó la facilidad, pero había un problema en la línea.

El 20 de febrero Yuselis llamó, y la misma compañera le informó que hubo que hacer una nueva orden para crear la disponibilidad, y que la mejor fecha para instalarle el teléfono era el 29 de febrero.

El 27 y 28 de febrero, dicha trabajadora le reiteró a Yuselis lo anunciado, y hasta le dio el nombre del operario que iría a instalarle el teléfono. Llegó el 29 de febrero, y nadie fue por su casa…

Al respecto, responde Tania Velázquez, directora central de Comercial y Mercadotecnia de Etecsa. Y explica que una de las causas que demoró el traslado estaba asociada a la difícil situación técnica presente en las redes telefónicas de la zona oeste de la capital, a la cual han hecho alusión en otras oportunidades, y cuya solución depende mayormente de procesos inversionistas.

«En este caso —manifiesta— se realizó la búsqueda de soluciones alternativas en la red, pero debido a que no se chequeó con rigor el cumplimiento de lo establecido en cuanto a la ejecución de la orden de trabajo, se demoró la activación del servicio.

«Antes de concluir el proceso investigativo, se visitó la vivienda de Yuselis, pero no fue posible contactar con ella, por lo que posteriormente, en un contacto telefónico sostenido por una funcionaria del Grupo Comercial, se le explicó sobre la situación existente en la red de esa zona, ofreciéndosele disculpas por la demora ocurrida en la solución de su solicitud. El movimiento quedó definitivamente ejecutado el 3 de abril».

Si bien hay dificultades técnicas en la zona oeste de la capital que pueden haber demorado la instalación del servicio —tal como lo dijera la Directora— es evidente, por lo reconocido en su respuesta tanto como por la agonía narrada por Yuselis, que se concatenaron muchas irregularidades de índole subjetiva e incumplimientos sucesivos de lo prometido a la clienta.

Agradezco la respuesta, y el hecho de que 18 días después de revelarse la denuncia aquí, ya Yuselis tuviera su servicio telefónico. Pero la propia respuesta institucional deja entrever que no se atendió el caso con rigor.

Tampoco la explicación de la Directora refleja ninguna toma de medidas, ni depuración de responsabilidades con los responsables de tantas informalidades, que afectaron el prestigio de Etecsa e hicieron esperar a Yuselis mucho más de lo inevitable.

 

 

 

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