Dañan y no reparan

Desde que en 2014 el Fondo de Bienes Culturales (FBC) adquirió y comenzó a reparar el inmueble situado en los bajos de la casa de Gretchen Isel Rodríguez Rosales (calle Martí No. 268, entre Saco y Doctor Codina, Manzanillo), han sido varias las afectaciones al hogar de la granmense.

El local del Fondo, que funciona como una tienda, fue reparado totalmente y lo único que se hizo para resarcir los daños a los habitantes de la planta alta fue pintar la fachada general del edificio, relata la lectora.

«Nunca pensaron que la reparación de la tienda afectaba el estado técnico de nuestro techo y el resto de la vivienda, que se encuentra en peligro de derrumbe y con paredes agrietadas», refiere. Añade que violaron la propiedad privada de la residencia «y demolieron unos muros de nuestra placa que se encontraban en la azotea». Esto último provocó que se cayeran pedazos del techo del comedor y cocina y se rompieran fragmentos del piso.

La penosa situación —enfatiza la afectada— es de conocimiento del Delegado de circunscripción, la Presidenta del consejo del Poder Popular y hasta de la presidencia del Gobierno municipal. El Vicepresidente de esta instancia manzanillera que atiende Construcción y la Directora municipal de Vivienda pudieron apreciar in situ las complejidades de los daños.

«En el mes de enero del presente año se personó en el domicilio una comisión integrada por compañeros de Patrimonio y Arquitectura de la Comunidad, quienes tomaron fotos y comenzaron a elaborar planos de la vivienda», narra la granmense.

Días después, añade, se presentó en el sitio de marras la Directora de Arquitectos de la Comunidad en el municipio, entidad que posee oficinas colindantes con el hogar de Gretchen. Al parecer, según expuso la Directora, el objetivo de estas visitas era la reconstrucción de las mencionadas oficinas y de la vivienda yuxtapuesta. Sin embargo, la propietaria temió que, al igual que había sucedido con el Fondo de Bienes Culturales, a su hogar no le tocaran ni las migajas del pastel reconstructivo.

Ante tal perspectiva, decidió la lectora, en el mes de febrero, solicitar una entrevista con el Presidente municipal del Poder Popular; pero aún en el momento de escribirnos (mediados de mayo), no tenía la mujer cita alguna concertada con el dirigente, por diversos motivos que le ha venido argumentando la compañera que atiende a la población en dicho órgano de Gobierno.

Las instalaciones de los Arquitectos de la Comunidad colindantes con la vivienda de Gretchen, desde antes de iniciar el 2016 están vacías: se trasladaron a otros locales por considerar los suyos en peligro de derrumbe, expresa la remitente.

Junto con Gretchen Isel, que está embarazada, vive su veterana abuela, quien fuera anterior propietaria del inmueble desde 1966.

Aunque hubieran sido oportunos más detalles y referencias en la misiva, lo expuesto es suficiente para preguntarse qué ha dicho o tiene que decir al respecto el Fondo de Bienes Culturales en Granma.

Son muchos los casos que han visto la luz en esta columna, en los que una entidad estatal provoca daños constructivos a particulares. Ante todos, siempre surge la misma pregunta: ¿Cómo, con lo que cuesta para el bolsillo de cualquier compatriota la más mínima reparación de su casa, se le afecta de esa manera?

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