La tecla del duende

Napoleón CIII

Pocos textos se disfrutan tanto como las buenas entrevistas. Una Maestra en este arte me regaló En las extrañas islas de la noche, compilación de diálogos con el inigualable Eliseo Diego. Disfruten hoy fragmentos de uno que sostuviera el poeta en 1985.

—¿Qué debe poseer un artista, además de talento, para ser popular?

—No creo que se trate de un además, sino del talento-de-ser-popular, esto es, el talento de comunicarse como a un tú, con el ser de pueblo…

—¿Qué es para usted la belleza?

—La luz, la vida, la sonrisa, los niños y cachorros, el enigma de cada muchacha, el ron, las papas fritas, la entereza en un rostro feo, un reflejo en el agua. Voy viendo que no es para mí un concepto, sino la suma de todas las cosas buenas de este mundo, o mejor, cada una de ellas.

—¿La encuentra a menudo en la vida?

—Claro, si es ella misma. Feos son la muerte y los que le dan «vivas».

—Para usted, ¿qué es lo cubano?

—Si lo supiera, no tendría necesidad de escribir una palabra más.

—Si tuviera que definir mediante un símbolo la cubanía…

—No voy a ser original: un sombrero de guano.

—¿Cuál es la virtud humana que más le impresiona?

—La cortesía: en ella está el valor, la bondad, el amor —en fin— todas las otras.

—¿Cuál el defecto imperdonable?

—La egolatría. En la Bodeguita del Medio hay una inscripción inmortal que así lo afirma: «Cargue con su pesao».

—¿Cuál es el momento más hermoso de su existencia?

—Aquel en que por primera vez vi a mi muchacha. Pueden encontrarlo en unos versos que titulé: «La joven en el teatro».

—Su distracción preferida

—Juegos con soldados de plomo. Soy Napoleón CIII, el Mínimo.

—Defina la desgracia

—Prefiero no hacerlo, por si acaso.

—De lo cotidiano, ¿qué es lo que más le molesta?

—El ruido. Propongo un programa diario al radio y la televisión. La hora del silencio.

—¿Cuál es su reacción frente a ello?

—Hacer más ruido todavía, ya supondrás cómo.

—¿Cree usted en la amistad?

—Claro que creo. Eso de que «el perro es el mejor amigo del hombre» lo inventó algún cara de perro a quien nunca mordió otro.

—¿Por qué?

—Porque sí: sencillamente, tengo amigos. ¿Por qué creen ustedes que estoy contestando este larguísimo cuestionario?

Graffiti

Yonay: Hace cuatro años que soy adicta a soñar contigo, discúlpame con los angelitos. Laura

Yayi: No es que no pueda vivir sin ti… es que no quiero. Regresa pronto. Te amo. Tito

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