Animales en peligro crítico

En Cuba existe la lista de la flora amenazada de extinción, pero aún faltan algunos detalles en la lista de la fauna

Autor:

Jesús Arencibia Lorenzo

Cada especie biológica, luego de miles de años de adaptaciones y supervivencia, es una maravilla irrepetible de la vida. La nuestra, que en virtud del pensamiento actúa constantemente sobre las demás, debe asumir la impostergable tarea de garantizar el equilibrio ecológico.

Para ello, múltiples investigadores, catedráticos o simples amantes de los animales y las plantas, se integran en organizaciones que diseñan actividades de protección. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) publica sistemáticamente una lista de especies amenazadas que se conoce como Libro Rojo; y cada país, trabaja en el suyo.

En Cuba, según explica Francisco Cejas Rodríguez, director del Centro Nacional de Biodiversidad, ya se elaboró la lista de la flora, pero aún faltan algunos detalles en la de la fauna.

«La IUCN hace apreciaciones globales que a veces no se corresponden exactamente con las de nuestra nación, afirma Cejas, pero aumentan los mecanismos de cooperación para homologar los datos. De todas maneras, las categorías manejadas sí son las mismas: Especies Extintas (EX), En Peligro Crítico (CR), En Peligro (EN) y Vulnerables (VU)».

En la Isla se han efectuado cuatro talleres de los que promueve la institución mundial, donde los especialistas se actualizan sobrelas últimas investigaciones del estado de la Fauna. Según datos manejados por el CeNBio, 47 especies se encuentran en la barrera crítica. Algunas de ellas, respiran en esta página.

EL MISTERIO DE SOBREVIVIR

El enigmático Almiquí cubano es una de las dos especies que integran el género Solenodon; la otra es el S. paradoxus que habita en República Dominicana. Foto: Gerardo Begué «...Son muy pocos los cubanos —poquísimos, para decirlo mejor— que han tenido la oportunidad de ver un almiquí vivo; y escasos también los que lo conocen por medio de una ilustración", afirma Luis Varona en su libro Mamíferos de Cuba.

El Solenodon cubanus, que en épocas precolombinas poblaba toda la Isla, es hoy un fósil viviente al parecer confinado a determinadas zonas orientales como la Sierra de Cristal y el Parque Nacional Alejandro de Humboldt. Con sus poco más de 50 cm, representa un verdadero gigante de los insectívoros, que habita en madrigueras entre las raíces de los árboles.

De hocico alargado y color negro, con matices blancos y amarillentos, el almiquí da síntomas de vida muy esporádicamente. Y aún constituye un misterio para la ciencia. La relación con depredadores como el gato y el perro jíbaros y la acción humana pueden estar entre los factores de su reducción numérica.

Cuenta el investigador Juan Pedro Soy que en una expedición de un mes por las áreas en que con mayor certeza se encontraría, luego de 1 477 trampas/noche, pudieron capturar una hembra joven. Después de ser medida, pesada y marcada, volvió a liberarse. «Iba emitiendo un llamado que bien podría estar dirigido a otros miembros de su especie».

LAS MÁS BELLAS DEL PARAÍSO

Las polimitas cubanas, integrantes de la mayor diversidad de moluscos que exista en país alguno. Según el investigador José Fernández Milera: «un 96,1 por ciento de los moluscos de Cuba son endémicos. De ellos, las polimitas poseen las conchas más bellamente coloreadas. Por eso se encuentran siempre en amenaza».

Tanto es así, que las seis especies de nuestro territorio —P. muscarum, P. sulphurosa, P. picta, P. versicolor, P. brocheri y P. venusta—engrosan el último escaño rojo antes de la extinción.

Ubicadas en porciones relativamente pequeñas de territorio —por ejemplo: los municipios Baracoa y Maisí—, son fácilmente víctimas de accidentes como incendios, sequías, inundaciones; pero sobre todo de la comercialización por parte de los seres humanos, apunta Milera.

Estos pequeños animales, que junto a sus parientes hacen de Cuba «un paraíso para los malacólogos», se alimentan de los hongos y líquenes que cubren las hojas y las cortezas de las plantas donde viven. «Además, solamente bajan a tierra cuando van a depositar sus huevos o buscar otra planta».

Aunque las disposiciones legales vedan su colección, el atractivo de las polimitas y la falta de escrúpulos de los humanos conducen a una terrible ausencia.

PEQUEÑAS Y AISLADAS

Eleutherodactylus symingtoni y Eleutherodactylus cubanus, dos de las especies de ranitas cubanas críticamente amenazadas. Fotos: Ariel Rodríguez y Julio Larramendi. Sin importar la diversidad de colores, tamaños, formas y demás características, 15 ranitas que habitan en Cuba —gran parte de ellas endémicas—, se encuentran al borde de la desaparición.

A la Eleutherodactylus cubanus no la alejó de esta amenaza vivir por encima de los 800 metros sobre el nivel del mar, en el oriente del país, ni ser considerada por algunos científicos «una de las especies menos conocidas de los anfibios cubanos» dado su camuflaje con la vegetación del lugar.

Los seres humanos también llevaron la agricultura y la deforestación hacia las alturas. Por ello en la actualidad, como apuntan los investigadores Lourdes R. Schettino y Ariel Rodríguez Gómez, «la ranita solo vive en algunas localidades de la Sierra Maestra».

Algo similar le ha ocurrido a la especie Eleutherodactylus symingtoni. Antiguamente se observaban sus individuos en las provincias de Pinar del Río, La Habana, e incluso, según evidencias, en las cercanías de Matanzas; hoy, «las localidades donde habitan están aisladas y muy modificadas por la acción humana, por lo que tal vez sobrevivan unas 250», refieren los estudiosos.

LEYES POR LA VIDA

Algunas de las disposiciones legales que norman la relación seres humanos-naturaleza en Cuba, en pro de una biodiversidad sostenible, son las siguientes:

*Ley No. 81, del Medio Ambiente.

*Decreto-Ley No.164, Reglamento de Pesca.

*Decreto-Ley No. 200, de las contravenciones en materia de Medio Ambiente.

*Decreto-Ley No. 201, del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

PLANES DE ACCIÓN

El Centro Nacional de Áreas Protegidas (CNAP) coordina metodológicamente la proyección de monitoreos y planes de acción para conservar especies amenazadas como el manatí antillano (Trichechus manatus), el Almiquí (Soledonon cubanus) y el cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer).

Esta entidad gestiona fondos a nivel internacional para viabilizar dichos planes. Un resultado de su labor, de conjunto con otras entidades cubanas, es la definición y caracterización de 28 Áreas de Importancia para las Aves en nuestro territorio. Entre estas se encuentran: la Ciénaga de Zapata, el Humedal Sur de Pinar del Río, la Cayería Centro Oriental de Villa Clara y el Delta del Cauto.

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