Más de 1 500 personas visitaron buque uruguayo

Entre ellos está un grupo de alumnos de la Academia Naval Granma y uruguayos que estudian en la Escuela Latinoamericana de Medicina

Autor:

Juventud Rebelde

Foto: Roberto Morejón Se calcula que hasta el atardecer de este viernes más de 1 500 personas habían visitado el buque-escuela Capitán Miranda, de la Armada de la República Oriental del Uruguay, fondeado desde el miércoles pasado en el Muelle Internacional La Marina, del puerto de La Habana.

En esa cifra se cuenta un nutrido grupo de alumnos de la Academia Naval Granma y una representación de los 470 uruguayos que estudian en la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Cuando el 28 de octubre el Capitán Miranda arribe de nuevo a Montevideo, de donde zarpó el pasado 9 de abril, lo habrán visitado varios miles de ciudadanos de los 22 puertos de 10 naciones en que tiene previsto atracar en su vigésimo viaje de instrucción.

«Somos 92 los tripulantes de nuestra nave de guerra, uno de los veleros más antiguos del mundo, construido en astilleros españoles, en 1930, y transformado en buque-escuela desde 1978», comentó el comandante, capitán de navío Julio Ambrosoni, quien hiciera también la primera travesía de instrucción a Brasil y la Argentina.

Explicó que para izar todas sus velas se necesita el concurso de unos 80 hombres, pero que eso y todos los restantes trabajos de las travesías se realizan con éxito, entre otras razones, porque «somos como una gran familia, un grupo de trabajo muy profesional y unido: yo dependo del último de los compañeros y el último de los compañeros depende de mí», afirmó.

El mascarón de proa de este buque, con el rostro del prócer José Gervasio Artigas, se construyó con cedro peruano hace poco tiempo, en sustitución del original destruido durante una tormenta hace cuatro años en el mar Mediterráneo.

—¿En lo geográfico, qué le ha llamado más la atención en Cuba?

—La entrada a La Habana. Lo que nosotros llamamos la rambla costanera, es muy parecida a la de Montevideo. Y me ha gustado mucho que nuestro velero haya atracado en un muelle cercano a la gente. Eso nos alegra porque no vinimos para estar escondidos, sino para que nos vean.

—¿Cuál es la diferencia que ve entre un uruguayo y un cubano?

—Es que yo me voy a ir de acá con una enorme pena, porque no voy a poder bailar lo que bailan ustedes, pues soy en eso muy duro. Ya nos dimos cuenta que ustedes llevan la música y el baile en la sangre.

—¿Y la principal semejanza?

—La calidad de la gente. Nosotros somos también un país pequeño, muy humano, muy alegre y con similares orígenes históricos. Los felicito por esa alegría permanente y esas ganas de vivir que todos tienen. El barco está a las órdenes de todos los cubanos para que pueda visitarlo el que lo desee, dijo finalmente el comandante Julio Ambrosoni.

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