Agua ¿qué has hecho? - Cuba

Agua ¿qué has hecho?

En Bayamo de unos 200 000 habitantes quedaron con una inaudita escasez de agua potable, después de Ike Imágenes de los estragos del huracán Ike en territorio cubano Vea la cobertura completa sobre Ike

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Juventud Rebelde

Foto: Rodolfo Blanco/AIN BAYAMO.— Por el centro de la vía la mujer transporta en una carretilla varios cubos que con el movimiento dejan caer «gotas preciosas» en el asfalto. Un hombre llega con un tanque plástico y pregunta el último de la larga hilera, formada para alcanzar el agua que emana de una manguera fina.

Varios muchachotes cruzan con vasijas en los manubrios de las bicicletas. Salen a la luz los carretones con pipas tirados por caballos, que parecían extinguidos. En una esquina donde se forma la cola, se lee una advertencia: «Por favor, hervir el agua».

De un lado a otro de la ciudad se desplazan, de noche o de día, 39 carros cisterna y otros vehículos equipados con tanques. Unos llevan el letrero de Agua Potable; otros, sin tanto brillo, denuncian el trance de la emergencia.

Así, con una inaudita escasez de agua, ha quedado esta ciudad de unos 200 000 habitantes después de Ike. El huracán dañó las principales fuentes de abasto: la planta potabilizadora de Santa Isabel, los llamados drenes situados en el río Bayamo y el dique de la derivadora.

La capital de la provincia solo recibe ahora 100 litros por segundo de ese líquido, lo que significa apenas el 10 por ciento de la cota necesaria. Lo peor es que la difícil situación pudiera extenderse durante dos semanas o más.

¿Qué hacer? ¿Qué es una gran ciudad o un caserío minúsculo sin el agua? «Tener paciencia, luchar, no olvidar que por aquí pasó un bicho de la naturaleza y que otras zonas del país están viviendo momentos más duros», contesta con el rostro contraído un hombre de unos 60 años, precisamente uno de los que en la tarde del viernes llena algunos pomos plásticos, chorrito a chorrito, cerca del edificio de 18 plantas.

Constructores, especialistas de Acueducto y Alcantarillado y de Recursos Hidráulicos laboran de luna a luna para restablecer un servicio tan elemental. Y los cinco «llenaderos» de la urbe, a los que acuden a abastecerse los carros cisterna, trabajan sin interrupción.

En cada pipa que reparte el agua gratuitamente se ha montado un trabajador social para procurar establecer el orden y la equidad.

Aunque parezca manida la frase hay que usarla: el esfuerzo es supremo. Porque aún con esta crisis, 31 secundarias básicas, casi todas las escuelas primarias y los 32 círculos infantiles de la provincia abrieron sus puertas antes del fin de semana. El lunes deben empezar a hacerlo los centros internos.

El déficit también deja sus secuelas en los servicios gastronómicos, centros laborales y en la vida de toda la ciudad. Sin embargo, se puede acudir a muchos sitios a ingerir alimentos sin notar cuánta carrera o sacrificio hay detrás de cada refresco o cada plato elaborado.

No hay, pese a la novedad, desorden ni bullicios en las calles, tampoco desaliento, aunque dos o tres se inquieten con toda lógica. Más bien predomina un repertorio de frases y cuentos criollos y el comentario de los daños causados por el ciclón en otros territorios.

Para hoy y mañana se prevén jornadas de trabajo voluntario masivo en toda la provincia para impulsar al máximo la recuperación. Las emisoras locales las anuncian a los cuatro vientos. Muchos se alistan.

El agua de Ike se ha llevado el agua potable de Bayamo y de otras localidades de la provincia. Pero no el denuedo, ni el deseo inmenso de vencer las pruebas o los abrojos que ha dejado latentes la naturaleza.

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