Sin tregua al escombro

Un contingente de jóvenes camagüeyanos participa en las labores de recuperación

Autor:

Juventud Rebelde

CAMAGÜEY.— Anoche el joven enfermero atendió a varias embarazadas. Tomó la presión a algunas, acompañó a otras en el dolor de parto, bajó y subió pisos para el urgente ultrasonido de María, y la temperatura en todas las futuras madres fueron tomadas.

Así pasó la noche Yunior Fuentes Mesa en el Hospital Materno de esta ciudad. Una buena cama para reponerse es lo que más exige su cuerpo, pero el habitual reposo ha desaparecido en él, pues lleva más de una semana incorporado, durante gran parte del día, al contingente juvenil que apoya las labores de recuperación tras el devastador paso de Ike.

«Siempre hay quien me pregunta si estoy cansado, pero respondo que no, aunque lo esté, porque cuando veo otros de la brigada que se quedaron sin casa o sin techo y siguen trabajando, me quedo sin palabras», comentó el enfermero.

Uno de esos jóvenes que se ha sobrepuesto a los problemas personales es Geiser, quien con un derrumbe de casa y un hijo que atender no ha abandonado la tarea de recoger escombros: «Tengo que ayudar, porque si no la provincia no sale adelante. La casa está prácticamente desplomada en el piso, pero la voy encaminando junto a mi familia en la noche. Todos en la casa me apoyan. Fíjese que mi hermana sale el lunes para la Isla de la Juventud en otra brigada», afirmó.

Pero él no es el único. Muy pocas familias camagüeyanas escaparon ilesas de Ike. De una manera u otra se han visto afectadas. Hasta las viviendas más fuertes, las de placa, han sufrido la pérdida de algún árbol de fruta o la falta de fluido eléctrico.

Tal vez es por eso que jóvenes como Geiser han decidido no mantenerse solos en sus problemas y salir a transformar un panorama nada alentador después de la embestida de los fuertes vientos.

«Hemos hecho de todo; somos 100 jóvenes y a veces es tanto lo que veo a mi alrededor que pienso que es interminable. En una semana hemos recogido más de 200 metros cúbicos de escombros y aún es mucho lo que falta por hacer. Ahora trabajamos en el saneamiento del Centro de Pioneros Exploradores Alzamiento de las Clavellinas; aquí también ha sido un desastre», explicó Reynaldo Carneiro, miembro del Buró Municipal de la UJC.

Y no es para menos, si se parte de que en este lugar, a más de 11 kilómetros de la cabecera agramontina, «el mono chifló», expresión espontánea reafirmada por el custodio Pastor Marín, quien estuvo dos días incomunicado en el centro, acompañado solamente por Ike y sus estelas de agua y ráfagas.

«La casa más cerca está a dos kilómetros y medio. Tuve que acurrucarme en la esquinita de uno de los locales, pues pensé que el aire lo arrancaría todo. Las tejas francesas vibraban y vi pasar por encima de mí desde una rama hasta árboles», recordó Marín.

No exagera el custodio, pues en este campamento los dormitorios tres y cuatro quedaron devastados, los árboles de los alrededores ya no existen, las cubiertas de los locales fueron dañadas y las áreas metodológicas de construcciones rústicas, la casa del acampador, la plaza martiana y el bohío del campesino se los llevó de cuajo.

«Jamás habíamos visto algo igual; hemos recuperado tejas que fueron a dar bien lejos», aseveró el director Pablo Maravilla, quien junto a los trabajadores lleva varios días restableciendo el lugar, a pesar de la distancia y de la falta total de fluido eléctrico.

«Este contingente ha venido como anillo al dedo», agregó el funcionario. Ahora acometerán la dura recogida de escombros.

Vale destacar a la más jovencita del grupo, Analy Rodríguez, que con solo 16 años perdió sus largas uñas y le han salido ampollas de tanto barrer; y a los instructores de arte Ricardo Reyes, Víctor Manuel y Lennier Mola, quienes ahora en vez de pintar y actuar, llenan camiones con cuanta basura encuentran a su paso.

«Otros en la escuela prefirieron unirse a las brigadas artísticas, pero algunos nos quedamos en la recogida, con los camiones, cargadores y palas», expresó Lennier, el poeta del grupo.

Este contingente, integrado por estudiantes, profesores, trabajadores de varios sectores de la economía y los servicios y funcionarios de la UJC, no será el único de Camagüey incorporado a las labores de recuperación, porque se alista una brigada que en próximas horas partirá hacia la Isla de la Juventud y otros 20 muchachos se trasladarán hacia Batabanó, provincia de La Habana, para participar en tareas agrícolas.

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