Cuando el mar se nos viene arriba

La influencia de un maremoto en territorio cubano depende de las características de la plataforma marina y la morfología de sus costas. Entre las zonas más vulnerables se incluye el litoral norte, desde Punta de Maisí hasta el occidente; y, en menor medida, el litoral sur, desde Cabo Cruz hasta Punta de Maisí

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Juventud Rebelde

El mar de las Antillas también es agua de tsunamis. Pocos, pero probables. La aparición de estos está relacionada con fenómenos naturales que pueden ocurrir en el área o más allá. Entre esos se cuentan los eventos en la zona donde la placa tectónica de Norteamérica se introduce por debajo de la del Caribe, al norte de La Española, isla que comparten Haití y República Dominicana.

Según los expertos, es en zonas límites de placas como estas (en ellas ocurre el proceso de subducción; o sea, una de las placas se introduce debajo de la otra, siendo consumida por el manto) donde con mayor probabilidad se forman los tsunamis. Pero aunque la posibilidad existe, se considera que dada la velocidad de subducción en esta área, sería un fenómeno raro.

El origen de los maremotos está muy relacionado con los grandes terremotos que ocurren en estas partes de la corteza terrestre debajo de la superficie del mar. Entonces se libera una energía lo suficientemente grande como para provocar una deformación en sentido vertical del fondo marino que es capaz de romper el equilibrio de la masa de agua del océano, que al tratar de recuperar su equilibrio, genera las olas que forman el tsunami, según expertos del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS).

¿Cuba al agua?

La influencia de un maremoto en territorio cubano depende de las características de la plataforma marina y la morfología de sus costas. Entre las zonas más vulnerables se incluye el litoral norte, desde Punta de Maisí hasta el occidente; y, en menor medida, el litoral sur, desde Cabo Cruz hasta Punta de Maisí.

Los elementos más sensibles a este peligro —asentamientos poblacionales, construcciones, objetivos económicos y otros— siempre serán los situados en las zonas costeras más próximas al nivel del mar, muchos de los cuales ya han sido afectados por penetraciones del mar y otros fenómenos asociados a ciclones tropicales.

Por volcanes en el Caribe

Algunos investigadores señalan como otro evento natural capaz de generar tsunamis en la región, una brusca y repentina erupción del volcán submarino Kick’em Jenny, a diez kilómetros al norte de la isla de Granada, en el Caribe Oriental.

Desde su descubrimiento en 1936, ha hecho erupción unas diez veces, entre estas una que provocó un sismo de magnitud cinco en la escala de Richter. Pero hasta ahora ha causado pocos daños, pues la presión del agua disminuye la fuerza de la explosión, al encontrarse a más de 150 metros por debajo del nivel de mar.

No obstante, la velocidad de crecimiento anual que manifiesta lo acerca cada vez más a la superficie, donde alguna erupción brusca sí pudiera provocar un tsunami. De ocurrir, las mayores afectaciones se esperan en Granada y las islas vecinas, Las Granadinas y casi todas las islas del Caribe Oriental hasta las Islas Vírgenes de EE.UU. Pero por su posición y lejanía, es menos probable que afecte a Cuba.

La gran ola internacional

Otra supuesta amenaza de tsunami sobre la costa noratlántica de América, el Caribe y Europa se apoya en la teoría del científico estadounidense Bill McGuire respecto a un evento colosal de este tipo tras la erupción del volcán Cumbre Vieja, de Islas Canarias, en el noroeste de África.

Según el modelo utilizado para el colapso del Cumbre Vieja, publicado en Geophysical Research Letters por Simons Day, un colega de McGuire del Centro de Investigaciones de Peligros Benfield, y Steve Ward, de la Universidad de California, el deslizamiento que generaría este tsunami sería de proporciones tan catastróficas que tras cruzar el Atlántico llegarían olas de alturas de entre diez y 25 metros a las costas de Norteamérica y el Caribe.

Esto, sin embargo, es un asunto muy polémico entre los especialistas. Algunos la consideran muy probable y otros, muy poco probable o imposible.

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