Renuncian campesinos de la Isla de la Juventud a productos de la canasta básica

Lisandro Tablada Rodríguez, organizador de la ANAP en ese territorio, comentó a JR que los labriegos y sus familias entendieron la importancia de esta decisión y están dispuestos a cooperar

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— Unos 406 campesinos pineros renunciaron al per cápita de granos, y otros 221 dejaron de recibir la leche que se les entregaba de forma normada, porque ellos la producen en casa, como respuesta al llamado que hiciera la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños para incrementar la producción de alimentos, tarea estratégica que constituye hoy un asunto de seguridad nacional.

Javier Rives Pantoja es uno de los 2 000 asociados a la ANAP en la Isla de la Juventud que garantiza la comida de su familia. «Produzco leche, frijol, cerdo y ganado menor para el consumo familiar y la entrega al Estado. Yo trabajo con mis hijos y ellos saben que tienen que velar también por los resultados», comentó.

A este labriego se suman los hermanos Erni y William Gutiérrez Nápoles, quienes en un año de trabajo transformaron dos caballerías infestadas de marabú en un paraíso de frutas, viandas, hortalizas y aves.

«La cosa es pegarse duro a trabajar y no cogerle miedo a la tierra. Si no sembramos no comemos nosotros y no come el pueblo», sentenciaron los hermanos.

Este movimiento, impulsado para sustituir importaciones al país, detuvo su impulso tras los daños ocasionados por los huracanes de 2008, y hoy busca alternativas para sumar a más campesinos.

Lisandro Tablada Rodríguez, organizador de la ANAP en este municipio especial, comentó que los labriegos y sus familias entendieron la importancia de esta decisión y están dispuestos a cooperar.

Informes de la Dirección Municipal de la ANAP reflejan que la estrategia incluye otros cultivos como café, huevos, carne de cerdo y arroz.

José Mill Dorticó, especialista en Alimentos de la Dirección de Planificación Económica aquí, reconoce lo positivo de la decisión de los campesinos al hacer dejación de esos productos asignados por la libreta de abastecimiento, al tiempo que insta a incrementar el número de productores al movimiento.

«Nosotros demandamos unas 25,3 toneladas de granos para el consumo mensual; de estos, los 406 campesinos que renunciaron a este producto representan el 0,5 por ciento, cifra que crecería si se suman más productores», alegó.

Mill Dorticó recordó que el país destina de manera centralizada a la Isla de la Juventud productos como arroz, aceite, azúcar, compota, leche evaporada, sal, los alimentos de las dietas médicas, harina de trigo, de maíz, pastas alimenticias, la soya texturizada y todos los insumos de la industria.

Si todos los miembros de la ANAP lograran autoabastecerse de granos, leche, huevo y carnes para la cooperativa y sus familias, la realidad estaría a tono con el llamado del General de Ejército Raúl Castro a convertir cada palmo de tierra en un bastión revolucionario y productivo, a lo que podría agregársele rentable para el país y para el productor.

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