Votar es una manera de participar en el cambio

Una joven integrante de una mesa electoral habla de las particularidades del proceso eleccionario cubano y de las razones por las que ejerce su derecho al voto

Autor:

Luis Raúl Vázquez Muñoz

CIEGO DE ÁVILA.— Ayer estuvo en el Colegio, del cual es secretaria. Ayudó a montar la mesa electoral, a colocar los carteles con los llamados a votar, a sacarle puntas a los lápices que utilizarán los electores para marcar sus cruces en las boletas. Aconsejó cómo colocar los adornos en el mejor lugar, a poner en orden la documentación. Y sobre todo pasó el día entre los ajetreos de su casa y el estudio de la cartilla electoral.

Hoy, Yineyd González Rodríguez, estudiante de tercer año de la especialidad de Historia y Marxismo-Leninismo en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Manuel Ascunce Domenech de Ciego de Ávila, es una de las jóvenes que cumplen con su derecho al voto en esta fase de las elecciones generales en Cuba, en las cuales se eligen a los diputados a la Asamblea Nacional y a los delegados a las asambleas provinciales del Poder Popular y al Parlamento nacional.

Cuando le preguntan sobre estos comicios, de la importancia del voto de la población y, sobre todo, de la participación de los jóvenes en el proceso eleccionario, ella es enfática en hacer ver su experiencia personal.

«Yo no puedo hablar de otros sistemas eleccionarios —precisa—. Ahora, sí puede hablar por este, que es el que vivo y en el que me toca participar. Y lo primero que tengo que decir es que, cuando lo comparo con otros a partir de la información que poseo y del funcionamiento que ellos exhiben, sí puedo asegurar que el modelo eleccionario en Cuba es potencialmente superior a muchos.

«Por supuesto que puede perfeccionarse, como todo; pero algo que es intrínseco en él es su interés por convocar al pueblo y conocer su criterio. Eso es muy importante. Nosotros, como universitarios, tuvimos nuestro pleno provincial para hacer propuestas y puedo asegurar, firmemente y con entera tranquilidad, que allí los estudiantes hicimos las propuestas que consideramos más idóneas para representarnos y a toda la sociedad en la Asamblea Provincial y en la Asamblea Nacional».

La tranquilidad de elegir

«Constitucionalmente, las elecciones en Cuba se caracterizan por el predominio del mérito de los nominados ante la sociedad. Nuestras propuestas y, lo que es más importante, el acto de votar, no se basan sobre el dinero ni la preferencia de un partido, ni por la pugna de un candidato sobre otro.

«Tú eliges al que considerar el mejor, ya sea uno o varios o todos los que están inscriptos en la boleta. Cuando se observan las biografías, te das cuenta de que en su mayoría son personas comunes, no pertenecen a un círculo de poder, no son individuos que adquieren relevancia porque se encuentran en un juego electoral para ganar un escaño en el Parlamento.

«Es verdad que después surge la pregunta: ¿esa persona por la cual voté, responderá por lo que yo quiero? Esa es una pregunta que se hacen los jóvenes universitarios, que es el sector al cual pertenezco. Porque nosotros no elegimos por pura formalidad, no debe hacerse así. Nosotros votamos porque vamos a delegar nuestra representación en un ciudadano que debe participar por ti.

«Es decir, nuestro voto es una manera de extender nuestra participación en los destinos del país. Y la persona que salga elegida, debe estar consciente de ello».

Mi voto, mi compromiso

El Colegio donde Yineyd actúa como secretaria y donde ejerce su derecho al voto es el número dos, perteneciente a la Circunscripción y Distrito dos, de la capital provincial de Ciego de Ávila. Su emplazamiento está en el vestíbulo de la Empresa Provincial de Construcciones Varias. Allí, desde una gigantografía, Fidel y Chávez saludan sonrientes.

«Algo que noto en estas elecciones es que hay muchos jóvenes para votar —comenta—. Eso es importante porque esa juventud es la que dirigirá el país en el futuro, y la conciencia de civismo, de pertenencia, pasa por la manera en que se haga el ejercicio de votar. Es una acción en la que cada uno debe encontrar su propio compromiso.

«El mío lo tengo bien definido. Voto, en primer lugar, porque mis abuelos vivieron un modelo electoral muy distinto antes del triunfo de la Revolución, si es que aquello —por la que experiencia que me contaron— no podía llamarse elecciones. Ellos me hablaron de cómo les apuntaron con armas en las urnas y también del modo en que intentaron comprarles el voto u obligarlos a elegir un candidato.

«Mi otro compromiso es con mi país. Hoy los cubanos vivimos momentos de cambio. En Cuba se trabaja por cambiar lo que está mal, por hacer más viable la economía. Mi patria necesita transformarse y esos cambios no se pueden hacer desde afuera, se tiene que hacer desde adentro. Con los que queremos a la Revolución. Y yo, como joven, tengo que meterme dentro de ese cambio. Debo ser parte de él. Y una manera de participar en ese cambio, es votar».

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