Una institución más integrada a la sociedad

Después de tres años de iniciado el proceso de integración, en la Universidad de la Isla de la Juventud se aprecian resultados que repercuten tanto en la superación del claustro como en la misión social de la Educación Superior

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— Luego de tres cursos de trabajo inteligente, organizado y coherente, la Universidad de Isla de la Juventud no solo muestra resultados alentadores, sino que también valida el efecto multiplicador de la ciencia de cara al desarrollo a partir del proceso de integración.

El Doctor en Ciencias Leonardo Cruz Cabrera, rector de la casa pinera de altos estudios, destacó entre los principales logros la cooperación entre las facultades, el fortalecimiento del claustro en la proyección pedagógica con repercusión directa en la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje, los laboratorios y las tecnologías educativas.

Ponderó la factibilidad del proceso de integración como oportunidad para la búsqueda de soluciones a los problemas presentes en los territorios, «aun cuando las sedes siguen en espacios físicos diferentes. Esto imprime mayor importancia al carácter multidisciplinario y promueve superiores formas de gestión del conocimiento, más eficientes e integrales, a tono con la actualización que asume hoy la sociedad cubana», comentó.

De igual modo, Cruz Cabrera reconoció los avances que experimenta esta institución en materia de informatización y automatización de los procesos, partiendo de la unificación y aplicación oportuna y eficiente de la ciencia a fin de asegurar la formación de los futuros profesionales con alto nivel científico y pedagógico.

Beneficios intramuros

Para Bleitis Fajardo Soto, decana de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas, lo más importante fue la integración de las disciplinas y su efecto en el enfoque integral de los proyectos, al tomar como base la creación de una red de distribución y retroalimentación de información y saberes.

«Ahora estamos en mejores condiciones de aplicar ciencia en los procesos sustantivos de la Universidad, con especial énfasis en nuestro trabajo hacia las comunidades y hacia el hombre como objeto y sujeto del desarrollo», dijo.

En ese sentido, Carlos Alberto Carballosa, vicedecano de Desarrollo de la referida Facultad, se refirió al incremento de las demandas de cursos de superación del sector empresarial, en temas de dirección, Derecho y contabilidad.

Asimismo, Pastora Pérez Rodríguez, de la Facultad de Ciencias Pedagógicas, afirmó que «ese incremento de demandas abrió una nueva perspectiva de superación y preparación al claustro de cara a las exigencias actuales. Nos permitió armarnos de otros saberes y enfoques relacionados con la formación profesional y el uso de las nuevas tecnologías», apuntó.

Por su parte Osmani Agüero Fuentes, decano de la Facultad de Cultura Física, recalcó que lo más importante fue el cambio de mentalidad asociado al nuevo tipo de gestión. «Nos proporcionó identidad, confort en los locales, más clases prácticas, una cultura de prestación de servicios, independencia metodológica y mayor visibilidad de la entidad», explicó.

Ramón Ledesma Céspedes, vicerrector de Desarrollo en la universidad pinera, tras reconocer la factibilidad del proceso de integración para la transformación y el cambio de pensamiento, enalteció el papel de la institución en la búsqueda de soluciones a problemas del territorio.

«Realizamos los estudios de factibilidad económica de los proyectos de desarrollo local y tenemos un reconocimiento social, aunque todavía quedan reservas para influir más en la toma de decisiones del Gobierno y el estudio de los problemas sociales», acotó.

Resultados y perspectivas

Ledesma Céspedes informó que existen 46 profesores en formación doctoral y el 68 por ciento del colectivo ostenta grado científico o categoría académica.

«Esto nos ha permitido, además de elevar la calidad del proceso de enseñanza y aprendizaje, implantar una cultura de proyectos en todos los procesos universitarios. Cuando se inició la integración trabajábamos en 14 y ahora suman 34, todavía insuficientes, pero la tendencia es a crecer», dijo.

Zenaida Sánchez Proenza, decana de la Facultad de Ciencias Pedagógicas, coincide con Ledesma Céspedes y aporta que no solo se logró incrementar la calidad docente, sino también el uso óptimo de los recursos humanos, materiales y financieros en función de esa superación.

«Hoy podemos cumplir con mayor eficiencia los requisitos para el curso escolar e interactuar con el resto del claustro en materia del tratamiento metodológico, pues antes se hacía solo en Pedagogía. Eso nos ha permitido incrementar las opciones de postgrado, las categorías docentes y el trabajo comunitario», comentó.

De igual modo se destacan, por su aplicación y repercusión tanto en el proceso docente como en la sociedad, proyectos como Una metodología para la enseñanza de la Matemática, que influye en los resultados de las pruebas de ingreso, con logros superiores a cursos anteriores, refirió Noel Menéndez Lara, jefe del Departamento Matemática y Computación.

En esa cuerda han resultado exitosas la creación y aplicación de software educativo para la instrucción de la Física, que se utiliza en la enseñanza media, media superior y universitaria; de los cursos de capacitación a productores y porcicultores y otros 136 recursos didácticos así como más de 530 materiales de elaboración propia, según informó María Regla Facenda, vicerrectora de Formación.

Otro escenario de resultados relevantes se identifica en el equipo de béisbol de Isla de la Juventud, al cual la Universidad le aportó no solo el conocimiento en la preparación de los atletas y directivos, sino la posibilidad de contar a tiempo completo con un especialista de esa disciplina durante toda la serie.

«Trabajamos con el equipo tanto en la teoría como en la práctica. Insistimos en la responsabilidad y camaradería de sus miembros. Aplicamos la modalidad de estudio de los contrarios, algo que no se hacía, un trabajo que potenció el éxito de Los Piratas», explicó Felipe Gálvez Muñones, profesor de Béisbol de la Facultad de Cultura Física.

Explicó también que trabajaron en las áreas de desarrollo técnico, táctico y de dirección, acciones que tuvieron gran impacto y reconocimiento social al desempeño del equipo.

Más cerca de la solución de los problema

El proceso de integración universitaria se inició en Cuba de manera experimental en las provincias de Artemisa, Mayabeque y el municipio especial de Isla de la Juventud en 2013, en aras de fomentar aportes científico-técnicos, y con el resultado de múltiples estudios humanísticos, un mayor desarrollo económico y social de los territorios, esencia del proceso, como señaló a la prensa el Doctor en Ciencias Gil Ramón González González, viceministro de Educación Superior (MES) e integrante de la comisión nacional que implementa esta tarea en el país.

En la actualidad, este proceso se extiende a las universidades de Matanzas, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Camagüey, Guantánamo, Pinar del Río, Villa Clara, Las Tunas, Granma, Holguín y Santiago de Cuba. Los centros de Educación Superior de la capital del país se integrarán en septiembre de 2016.

Los resultados asociados al proceso de integración universitaria marcan hoy una pauta para construir una universidad de nuevo tipo, más eficiente e integral, y más cercana a la solución de problemas territoriales desde la aplicación de la ciencia.

En los procesos sustantivos de la Universidad local está, con especial énfasis, el trabajo hacia las comunidades y hacia el hombre como objeto y sujeto del desarrollo pinero.

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