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Rescatan barrera natural ante inundaciones costeras

El proyecto Manglar Vivo busca repoblar y preservar el mangle de la zona costera sur de las provincias de Artemisa y Mayabeque, como escudo natural ante inundaciones, erosión e intrusión salina

Autor:

Adianez Fernández Izquierdo

ARTEMISA.— Con el objetivo de aumentar la capacidad de adaptación a los efectos del cambio climático de las poblaciones que habitan en la zona costera de Artemisa y Mayabeque, se implementa en ambas provincias el proyecto Manglar Vivo, barrera natural ante inundaciones costeras, que busca beneficiar hasta su término en 2019 a unas 21 000 personas y recuperar 7 318 hectáreas de manglar y áreas de bosques de ciénaga tierra adentro.

En un tramo de más de 80 kilómetros de costa en la zona del país más vulnerable al cambio climático, al paso de huracanes y al ascenso del nivel del mar, este proyecto contempla la repoblación y preservación del mangle como escudo natural ante inundaciones, erosión e intrusión salina, propósito que involucra a los residentes en esas zonas, en especial a estudiantes y jóvenes de escuelas cercanas, quienes tienen incorporado a sus programas de estudio estos temas medioambientales y han colaborado en la siembra.

Según Sheila Chang, directora del proyecto, la repoblación de los tramos más degradados favorecerá la diversidad de peces y la capacidad de captura, y habrá mejoras económicas para los habitantes de los poblados costeros, con alternativas de utilizar el manglar con otros fines siempre que se garantice su repoblación.

Este proyecto incluye no solo la etapa de reforestación tanto natural como artificial, sino también otras de capacitación, control y regulación, con tal de garantizar su sostenibilidad en el tiempo y crear conciencia entre los vecinos de estos poblados.

Los bosques de mangle minimizan el impacto de las olas y modifican la morfología de la costa, al suavizar la intrusión de agua de mar mediante el anclaje de sus raíces en el sustrato de limo; esto les permite, además, atrapar los sedimentos y disminuir los efectos de la erosión costera.

La disminución de la intrusión salina retrasará la salinización de las tierras agrícolas al interior de la franja costera donde se producen los alimentos que abastecen a las poblaciones de ambas provincias y de la capital del país.

Con una durabilidad de cinco años, Manglar Vivo —financiado por el Fondo de Adaptación, dinero que aportan los países grandes emisores de carbono— precisa de la conciencia de quienes conviven en los municipios al sur de Artemisa y Mayabeque, e involucra a instituciones y organismos liderados por las direcciones del Citma.

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