El carisma solo no alcanza - Cuba

El carisma solo no alcanza

Tenemos jóvenes y líderes que poseen excepcionales valores y, además, tienen atractivo, pero no solo con ello se dirige o se representa a una generación, el encargo va más allá, afirma Susely Morfa González, quien asume por estos días el liderazgo de la Juventud Comunista

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Su forma pausada al hablar devela, extrañamente, que en esta joven hay mucha energía, mucha fuerza. Sobre la mesa de su oficina papeles, documentos, carpetas, parecen inundarlo todo. En las paredes resaltan imágenes que le son inspiradoras: Fidel, Raúl.

Para alguien de mi generación, es como si Susely Morfa González, quien hace 15 días fue elegida al frente de la Juventud Comunista, hubiese nacido marcada por algún signo especial. La muchacha que ahora conversa distendidamente sobre lo humano y lo divino de los desafíos de nuestra generación, ya tenía una chispa de viveza desde que, creciendo en el lejano pueblito de Cartagena, en el municipio cienfueguero de Rodas, se distinguía entre sus amigos en todas las actividades. «Siempre iban a la casa a “pedirme prestada” para que participara en algo», jaranea, mientras se pierde en los recuerdos de su tierra.

«Desde pequeña siempre colaboraba en las actividades tanto de mi barrio como de la escuela. Fue en la Enseñanza media cuando ingresé a la UJC, y comencé a tener  responsabilidades a nivel de base. Crecí rodeada del afecto familiar y especialmente del ejemplo de mi abuelo militante del Partido.

«En ese tiempo casi siempre estaba rodeada de muchachos, escuchaba sus problemas, impulsaba al colectivo de jóvenes a participar y construir cada idea, aportar una solución, y a contribuir, con sentido de pertenencia, a impulsar y cumplir las tareas en el centro y fuera de él. Así es como llegué y me formé como dirigente juvenil. También mis profesores ayudaron en ese camino».

Durante los últimos 11 años fue asumiendo progresivamente responsabilidades en la organización juvenil, desde el nivel de municipio a la instancia provincial, hasta que en 2013 asumió como Segunda Secretaria del Comité Nacional de la UJC.

«En cada responsabilidad comprendía con mayor madurez el deber con la organización y con el país». Por ello asegura que los jóvenes tienen que tomar espacio, ser divertidos, dinámicos, polémicos… pero nunca perder las esencias y actuar en consecuencia. A sus 34 años de edad se siente muy joven, con muchas ganas de hacer y aportar a un tiempo futuro mejor para Cuba y sus contemporáneos.

Nos ha dedicado parte de su tiempo en medio del intenso proceso de entrega del cargo de segunda secretaria y la asunción de las nuevas funciones, que se esfuerza por combinar armoniosamente con su condición de madre del pequeño Leandro Alberto, de cuatro años, quien apenas comienza a levantarse al mundo.

Quizás por ello, cuando regresa a casa con el cañonazo de las nueve capitalino, y es recibida con las alegrías, las travesuras y los abrazos del pequeño y de su esposo, «quien apoya mucho», puede dedicar otro tiempo a seguir pensando en los demás. Desde muy pequeña le daba placer «ayudar a las personas, a mis compañeritos, a algún anciano. Me sentía feliz cuando hacia algo útil por alguien».

—¿Por ello te inclinaste por la Psicología?

—Sí. Se necesita compromiso, ética y sensibilidad para desempeñar esta profesión. Cuando orientas a una persona con un problema o ayudas a descubrir sus fortalezas, a no subestimarse, a valorarse, a crecer espiritualmente, a confiar en sí mismo, es muy reconfortante.

«La Psicología me ha sido muy útil. Comprendes con más facilidad algunos fenómenos o comportamientos de las personas y, a veces, te adentras en sus conflictos y caracteres. Eso me ha hecho ser más comprensiva, trabajar con las fortalezas de las personas, sus virtudes, tratando de ayudarlas a superar los defectos. Cuando las personas te sienten cercana, cuando te preocupas por sus problemas y eres capaz de valorar los esfuerzos, escuchar y lograr que quienes te rodean aporten, las tareas salen con más armonía y los problemas los vences con optimismo, seguridad y compromiso. La especialidad me ha servido para desarrollar el trabajo colectivo e impregnarle más dinamismo, creatividad y seguridad a mis tareas».

—¿Cómo debe ser alguien que ostente responsabilidades políticas? ¿Qué valor das al carisma?

—Cuando estamos al frente de un colectivo, aunque seas muy joven, en primer lugar tienes que tener conciencia de que ya no solo te debes a ti o a tu familia, sino también a este. Por tanto, hay que tener confianza en las personas, valorar los esfuerzos y los aportes de los demás, trabajar en equipo, ser humano, lograr un clima de seguridad, sobre la base del respeto y el acompañamiento ante cada situación.

«También tienes que ser muy clara y valiente al señalar,  oportunamente, cuando alguien no está haciendo lo correcto. Es necesario saber escuchar, ser ejemplo, el primero en las tareas, sobre todo, en las más difíciles, y nunca abandonar a tu colectivo. No pueden verte inalcanzable. No debes permitir la inercia, el desaliento o la chapucería. Eso te impone superarte todos los días, estar actualizada. Es una mezcla de los más altos y sensibles valores éticos y morales con la convicción y los principios de cumplir con quienes representas y servir a la Revolución.

«El carisma es una cualidad o forma que tienen algunas personas para atraer o sumar a su alrededor a otros, tiene que ver con habilidades y maneras de relacionarse, expresarse o de encantar, no solo en lo físico, sino también en la proyección ante las personas. No es malo ser carismático, de hecho muchas personas ni se esfuerzan para serlo, pues indudablemente forma parte de su personalidad.

«Tenemos jóvenes y líderes que poseen excepcionales valores y, además, tienen carisma. Pero no solo con ello se dirige o se representa a una generación, el encargo va más allá. Por tanto le ofrecemos verdadero valor al líder real, al que logra hacer lo que dice, el que más que imagen o verbo es el primero en estar, el que convoca con su ejemplo, se expone a cualquier sacrificio, es firme en sus principios y creativo».

—¿Sientes que los dirigentes juveniles se parecen a los jóvenes que dirigen? ¿En qué te pareces a los jóvenes que diriges?

—Tú no puedes parecerte a todos los jóvenes, pues de hecho ningún ser humano es igual, aunque sea una misma generación. Creo que para representarlos tienes que estar en constante dinámica, actualizarte, estar en sus espacios formales e informales. Compartimos y vivimos en la misma sociedad, lo que nos hace participar o asistir a las vivencias, problemas o proyectos y eso lo inculcamos todos los días a nuestros líderes. Tenemos que tener esa idea renovadora, inquieta y propositiva de esta valiosa generación, vincularnos a la base y ser parte de ese universo que representamos, tenemos que sentirnos y ser parte de ellos.

«Me gusta descansar poco, me esfuerzo porque las cosas salgan bien y tengo sentido de pertenencia a mi trabajo, me gusta estar rodeada y compartir con mis amigos, compañeros de trabajo, intercambiar experiencias, debatir problemas, cuestionarme lo mal hecho. Detesto las injusticias, me gusta hablar mucho con jóvenes en los centros y aprender de otras experiencias. Me gusta bailar, sobre todo salsa, escuchar música y ver videos, disfrutar de un buen libro, de Internet como fuente del conocimiento y preparación.

«También me motiva cuando avanzamos o tenemos algún logro del trabajo en equipo, adoro a mi familia, no me gustan las formalidades, ni las rutinas. Me gusta sentirme útil, hacer algo nuevo, participar en todos los espacios que propicia el país y ser parte de este momento histórico. Respeto a los miles de jóvenes que entregaron su vida en defensa de ella y soy firme en mis principios y enamorada de la historia.

«Siento un inmenso orgullo por mi Patria, por ser cubana, y por vivir, crecer en Cartagena y venir de una familia trabajadora donde me enseñaron a no flaquear por duros que fueran los tiempos y a ser consecuente con lo que Fidel, Raúl y la Generación Histórica le entregaron al pueblo, poniendo fin a la cruel realidad que vivieron mis abuelos antes de 1959. Soy natural, soy tan solo una joven más, una madre y una revolucionaria comprometida con su tiempo. En esas cosas me parezco a los jóvenes que dirijo».

—¿Cuando eras una simple militante que opinión tenías de la labor de la UJC? ¿Qué criterios tienes hoy?

—Desde pequeña aprendí a querer a la UJC, porque en ella veía una organización que representaba a los jóvenes más destacados de la sociedad. Después de 14 años como cuadro profesional, la organización ha pasado a formar parte de mi vida. En ella he encontrado a mis mejores amigos, en ella tuve a mi hijo, por ella he entregado mis mejores años de vida y hoy soy más conciente del encargo que tenemos los jóvenes.

«Cuando fui militante, para mí el referente de funcionar y de trabajo era mi comité de base. Viví un trabajo intenso en el comité de mi centro estudiantil, con tareas, actividades, debates ideológicos. Hoy sigo opinando lo mismo. Es una organización muy linda, reconocida, se trabaja mucho y muy duro en ella para formar a las nuevas generaciones y también para escucharlas y darles atención a sus inquietudes y planteamientos.

«Sin embargo, hay que seguir profundizando en la base, participar no solo por cumplir una tarea, sino porque exista una motivación y un compromiso real con la organización. Hay que fortalecer su vida orgánica, consolidar sus procesos, crecer con jóvenes que tengan condiciones y fortalecer los proyectos hacia la vida externa. Hay que prepararse, e intencionar temas que nutran ideológicamente a los jóvenes para los combates en el nuevo escenario».

—¿Cómo asumes personalmente la nueva tarea?

—Asumo la dirección de la organización con mucha sencillez, modestia y compromiso. Sé que existen muchísimos jóvenes con una amplia trayectoria, que pueden ocupar este cargo. La asumo con un profundo compromiso con la generación que represento y con nuestro Partido, pero a la vez con tremenda fuerza y entusiasmo para seguir adelante; muy orgullosa de contar todos los días con jóvenes valiosos en cualquier parte de Cuba y fuera de ella cumpliendo honrosas misiones.

«Los dos años y nueve meses como Segunda Secretaria fueron una escuela para comprender mejor dónde están las limitaciones y potencialidades que nos permitirán dar un salto cualitativo en el trabajo. Me ha aportado dominio de los temas más complejos y de los principales procesos políticos de la organización, me ha permitido conocer el país, nuestros dirigentes, caracterizar el trabajo de cada territorio, así como compartir con un equipo muy valioso como es el Comité Nacional, donde todo el mundo aporta su cuota de sacrifico para avanzar.

—El 26 de Julio es una de las fechas más gloriosas de nuestra historia, que estuvo protagonizada por la rebeldía y la audacia de un grupo de jóvenes, ¿tienen los jóvenes de hoy la rebeldía de aquella generación?

—La rebeldía es propia de la juventud. No se concibe una juventud que no sea rebelde. En Cuba los más nuevos llevamos en los genes la rebeldía de los mambises, de la clandestinidad, del Moncada, del Granma, de Girón, de la lucha contra bandidos y de la Batalla de Ideas. Esta es una generación nativa en los adelantos de la ciencia y la técnica, soñadora con un proyecto de vida más cercano al mundo de los audiovisuales, la informática, las redes sociales; influenciada por los patrones seudoculturales de un mundo cada vez más hegemónico y unipolar, pero conciente de lo que significa haber nacido en una tierra de estirpe rebelde, humana, justa, solidaria e invencible.

«Aunque son tiempos diferentes y los jóvenes de hoy ya tienen una Cuba libre, esa rebeldía claro que sigue latente, lo que se demuestra en otro contexto.

«Ahí está el ejemplo de los miles que hoy se encuentran cumpliendo misión, el aporte de los que desde sus puestos de trabajo impulsan nuestro proyecto económico y social, los que estudian y se esfuerzan para servirle a la Patria desde su profesión. Creo que la rebeldía de hoy está en el quehacer cotidiano, en el aporte diario, en el cumplimiento del deber. Sí hay rebeldía, pero en otro contexto, solo hay que ver las reacciones cuando se ha intentado agredir el país».

—«Si los jóvenes fallan, todo fallará», fue la respuesta de Fidel a un Mensaje que la juventud comunista le enviara el 23 de junio de 2007. ¿Qué le dirías a quienes afirman que una parte de la juventud está fallando? ¿Qué piensas al respecto?

—Si a lo largo y ancho del país, los millones de jóvenes que hoy se encuentran laborando en los diferentes centros de la producción, la docencia o los servicios detuvieran su trabajo, automáticamente se paralizaría la economía, se congelaría la sociedad. Este país no puede funcionar sin sus jóvenes. Y todos los días son más los que se suman al combate.

«No puede estar fallando una juventud que hoy es protagonista de las más estratégicas misiones que lleva adelante la Revolución, nuestros internacionalistas y colaboradores en el mundo son mayoritariamente jóvenes, los que dirigen en puestos claves las más importantes empresas también, los investigadores y científicos que integran grupos multidisciplinarios que obtienen resultados trascendentales, los que defienden nuestras costas de agresiones, los que garantizan la tranquilidad ciudadana; en todos los frentes decisivos está la impronta juvenil.

«Hoy, frente a las expresiones de colonialismo cultural, los retos ideológicos se acrecientan por el hecho de que muchos niños, adolescentes y jóvenes ven en los personajes de la sociedad de consumo a sus ídolos, y el éxito se asocia mayormente a la tenencia de artículos, más que al saber o a la inteligencia. Es preocupante que algunos de nuestros contemporáneos no encuentren hoy en el entorno nacional, símbolos asociados a su realización personal.

«Mucho se puede hacer desde la UJC, las organizaciones estudiantiles y los movimientos juveniles, utilizando las expresiones culturales, para contribuir a transformar esa realidad. El X Congreso y las reflexiones de los miles de jóvenes que participaron fueron muestra del espíritu creador de la juventud. Los 59 acuerdos y las más de 200 acciones aprobadas son, sin dudas, una guía para el trabajo creador. Todas están relacionadas con ideas nuevas y muy originales, capaces, si las concretamos bien, de lograr un movimiento fuerte de los jóvenes, de hacer sentir a la organización, de visibilizar su accionar y de arrastrar a las masas».

Hoy la juventud es protagonista de las más estratégicas misiones que lleva adelante la Revolución. Foto: Archivo JR

—Las estadísticas y los estudios indican que el sector de los jóvenes es el que más emigra del país ¿Qué análisis y propuestas hace la organización ante esta situación?

—En todos los países los jóvenes son los que más emigran, teniendo en cuenta que son los que más tiempo tienen para emprender un proyecto de vida, aunque esté lleno de incertidumbres y riesgos. En el caso de Cuba pesan los efectos del bloqueo, y el uso de la migración como arma política por parte de Estados Unidos, sin desconocer el impacto de las decisiones que hace algunos años actualizaron la política migratoria en el país. En la medida que se asienten las crecientes oportunidades en el plano profesional y personal que aparecen en la actualización del Modelo Económico, esta tendencia debe revertirse.

«Afortunadamente nuestro sistema social permite que todos los años se gradúen miles de jóvenes profesionales, con un alto nivel científico, y el país no siempre puede garantizar que todos se inserten en los mejores centros. Esta contradicción despierta en algunos jóvenes el interés de acercarse alternativamente a otras propuestas dentro y fuera de la Isla.

«Tenemos que seguir apostándole al desarrollo económico y social del país, demostrar que el socialismo no es sinónimo de pobreza, que puede ser próspero y sustentable. Se debe encontrar un equilibrio entre la demanda y las posibilidades de empleo, seguir adoptando medidas que favorezcan los proyectos de vida de los jóvenes, continuar diseñando políticas que promuevan y respalden la natalidad, con la garantía de los elementos indispensables para conformar una familia con decoro, educada en los mejores valores humanos».

—Como joven y dirigente juvenil política, ¿qué es lo que más te preocupa de la Cuba actual? ¿Y de la juventud de hoy?

—Me preocupa mucho y me ocupa buscar formas novedosas y atractivas para llegar a los jóvenes y lograr formar en ellos una conciencia que les permita entender con claridad la estrategia subversiva que se está dirigiendo hacia nuestro país y en especial a los jóvenes, la que ha cambiado en sus métodos de aplicación, no así en su esencia, que continúa siendo la destrucción de los principios éticos y morales adquiridos por nuestro pueblo en la Revolución.

«Hoy se abren nuevos frentes de agresión que estimulan por diversas vías el surgimiento en las jóvenes generaciones de actitudes no compatibles con nuestro proyecto social, donde las indisciplinas sociales y los hechos de corrupción, acompañados de otros elementos nocivos como el consumo de drogas puedan proliferar y dejar el escenario listo para que la subversión ideológica florezca, creando el caos y la falta de confianza del pueblo en su obra.

«Quisiera que el país pudiera avanzar aun más en lo económico para incrementar el desarrollo de nuestros principales proyectos sociales. Me preocupa que la guerra cultural y de símbolos se imponga frente a nuestras mejores tradiciones, a nuestra identidad nacional. Que los jóvenes de hoy ponderen más el tener que el ser. Me preocupa que olvidemos nuestra historia, que ocupemos nuestro tiempo en ir detrás de productos banales y construyamos un proyecto de vida alejados de los mejores valores en los que hemos sido educados. Que asociemos el bienestar con un estilo de vida insostenible, donde lo material invada las necesidades cotidianas y las adicciones neoliberales succionen el espíritu, el crecimiento humano.

«La mayoría de los jóvenes cubanos nacimos después del derrumbe del campo socialista y en medio del período especial. Más del 70 por ciento de la población nació con el genocida bloqueo económico y financiero que nos somete a una serie de necesidades que perduran en el tiempo. Ese siempre ha sido el objetivo principal del bloqueo: disgustar al pueblo, provocar insatisfacciones, frustraciones, hacer ver que el socialismo no es un sistema viable, alejarnos de nuestros principales dirigentes, generar el descontento, la migración y la desunión.

«En esas bases radica precisamente nuestro mayor mérito: haber resistido, luchado y triunfado durante estos casi 60 años. Mientras el pueblo siga junto a la Revolución, habrá pueblo, socialismo y Revolución, nos mantendremos seguros, firmes, animados y optimistas. Esa será siempre la mejor virtud de un verdadero revolucionario.

«En estos momentos, desde la perspectiva de la UJC, cuatro son las tareas fundamentales hacia las que enfocamos nuestro trabajo, tomando como guía los acuerdos del X Congreso de la UJC: más protagonismo en la actualización del modelo económico del país contribuyendo con eficiencia y conciencia a tener una economía más solida y sostenible; los nuevos escenarios de defensa de la Revolución Cubana;  fortalecer y, en algunos casos, rescatar lo mejor de las tradiciones culturales e históricas como garantía de continuidad de nuestro proceso; y trabajar por el incremento y consolidación de una recreación más variada y sistemática.

—A 90 años del nacimiento de Fidel, ¿cómo ve esta generación a Fidel, y la vocación martiana y socialista de la llamada Generación del Centenario?

—Esta generación no puede ver a Fidel como lo ven sus coetáneos. Esta generación es hija, nieta y bisnieta de Fidel. A él lo vemos como ven los niños a sus padres, a sus abuelos y a sus bisabuelos, con mucho cariño, con mucha consideración, con mucho respeto. Sentimos que en el tiempo estamos lejos de sus mejores epopeyas, pero nos sabemos herederos de su ejemplo y sus ideales. Fidel y la Revolución son los mejores tesoros del pueblo cubano. Las ideas de Fidel nos pertenecen, por ellas luchamos, por ellas hemos sobrevivido y por ellas somos invencibles.

«Sentimos mucho cariño y respeto por nuestro Comandante, por la Generación Histórica. Nos inspiramos en su ejemplo de rebeldía, de no descansar nunca, de defender con justeza las causas nobles, de preservar nuestras conquistas alcanzadas con mucho sacrificio y dolor. Admiramos la valentía de aquellos jóvenes, la unidad en torno a la lucha por la injusticia y por derrotar una tiranía que sometía al pueblo a la represión, las torturas, la humillación y la pobreza.

«Fidel, Raúl y toda la Generación Histórica viven en la estirpe de cada joven y nos hacen comprometernos cada día con la Revolución y nuestra historia».

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