Mujeres diferentes - Cuba

Mujeres diferentes

Cuba tiene desafíos en materia de igualdad de género y empoderamiento de la mujer, pero su ventaja con respecto a otros países radica en que dispone de instituciones y de una organización como la FMC para resolverlos, sostiene, en entrevista exclusiva con JR, la Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en la Isla

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Es la segunda vez que reside en Cuba. Antes estuvo como representante del Programa Mundial de Alimentos. En 2014 volvió como coordinadora residente de las Naciones Unidas en la Isla. Habla con mucha seguridad de su trabajo, de las realidades que se viven y del necesario empoderamiento de las mujeres. En entrevista exclusiva con Juventud Rebelde, Mirta Kaulard define a la mujer cubana como comprometida, con muchas oportunidades y también con desafíos, que ella misma sabe que puede vencer.

—¿En qué se diferencia la mujer cubana de las de otros países que usted ha visitado?

—Primeramente es beneficiaria de un compromiso por el empoderamiento, la plena igualdad, donde se pone de manifiesto la voluntad política nacional. Esta voluntad se ha fortalecido en el país a través del aporte de varias instituciones desde hace décadas, algo que todavía no tienen muchos países. Además de contar con acceso universal y gratuito a la educación y a la salud, las cubanas tienen un sistema de atención a la familia organizado, y acceso a servicios en materia de salud sexual y reproductiva, incluyendo la planificación familiar.

«Las mujeres cubanas cuentan con valiosas oportunidades de trabajo, participación y liderazgo, si tenemos en cuenta sus representaciones en la Asamblea Nacional del Poder Popular o entre el personal de los tribunales y las fiscalías, por solo citar algunos ejemplos relevantes.

«Cuando miramos todo esto, estamos ante un entorno menos duro para la población femenina si se compara con otros países, donde no se han alcanzado esas conquistas y donde tampoco existe una organización como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), comprometida con el desarrollo de políticas integrales, que representa el accionar de la mujer en los diferentes espacios y ha desempeñado un rol esencial en el alcance de los logros en materia de género.

«Por eso Cuba es diferente y constituye un ejemplo de lo que se puede alcanzar en indicadores relacionados con la mujer, a pesar de los retos que enfrenta su economía y sin desconocer el impacto del bloqueo. Por supuesto, como reconocen las cubanas, todavía hay un camino importante por andar. En primer lugar, con vistas a reducir las brechas entre mujeres y hombres se debe avanzar más en la eliminación de los estereotipos de género que dicta la cultura patriarcal en que vivimos. Para ello necesitamos análisis, estudios, diálogo, activismo, participación, recursos...».

—¿Avanzar en estas cuestiones es solo un encargo de las mujeres o también de los hombres?

—Es una responsabilidad de toda la sociedad, tanto de las mujeres como de los hombres. Unas y otros deben ejercer su liderazgo desde la comprensión de los desafíos en temas de igualdad y también del conocimiento sobre las diferencias. Conseguir de una vez la igualdad de género aparece como prioridad entre los objetivos y metas de la nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la cual cuenta con el apoyo de Cuba. La igualdad de género no se logra con una o dos medidas, o solo con el compromiso de las mujeres o de los hombres; se conquista con políticas integrales.

—Diversos programas en la Isla vinculados con la igualdad y el empoderamiento de las mujeres tienen el sello de la ONU...

—El Sistema de las Naciones Unidas en Cuba, como sucede en otros países, trabaja junto y en apoyo a instituciones nacionales para favorecer los programas que los propios países deciden. No son solo acciones de financiamiento, sino también de capacitación, asesoría técnica, fortalecimiento de capacidades. Cuba se destaca por el compromiso que tiene en la implementación de las estrategias de desarrollo, y eso hace más viable el camino y sus resultados.

«En el país, por ejemplo, hay iniciativas con un liderazgo muy fuerte en la campaña Únete, del Secretario General de las Naciones Unidas, para poner fin a la violencia contra las mujeres. Nuestras agencias trabajan de conjunto en el acompañamiento a instituciones y organizaciones nacionales en la prevención y atención de esta problemática, que es extremadamente nociva en el mundo.

«A este esfuerzo se unen otros actores de la cooperación internacional, como la Agencia Suiza de Cooperación Internacional y Oxfam —confederación internacional formada por 17 organizaciones no gubernamentales nacionales que realizan labores humanitarias en 90 países—, y una amplia diversidad de redes, artistas y deportistas con un fuerte compromiso.

«Hay agencias, como Unicef, que laboran mucho en términos de educación y de derechos de las niñas, niños y adolescentes; otras, como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), colocan la mirada en los derechos sexuales, en la salud reproductiva y en la participación de la juventud. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por su parte, tiene un importante camino recorrido con las entidades para hacer frente a las discriminaciones por orientación sexual e identidad de género.

«Toda esta contribución de nuestra Oficina para progresar hacia la igualdad de género es evaluada minuciosamente. Hay auditorías que verifican si estamos cumpliendo con las prácticas establecidas, y es un gran orgullo para mí decir que la Oficina del PNUD de Cuba, junto a la de Nicaragua y la de Egipto, son las tres de las 177 que hay en el mundo reconocidas con el Sello de Oro de Género».

Mirta Kaulard define a la mujer cubana como comprometida, con muchas oportunidades.

—¿Cuánto se ha avanzado en el mundo en los temas de Beijing+20 y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

—En los últimos 20 años, después de que se aprobara en Beijing, China, una plataforma de acción durante la 4ta. Conferencia Internacional de la Mujer, se registran avances, por ejemplo, en la escolarización y acceso a la educación primaria, que ha aumentado para las niñas; antes muchas se quedaban analfabetas, pero sigue siendo un reto que puedan terminar sus estudios. Además, hubo un progreso en términos de salud, y en la mayor presencia de las mujeres en los parlamentos, aunque en esto queda mucho por recorrer, pero ahora se ven mujeres en posiciones de liderazgo.

«Los Objetivos de Desarrollo Sostenible vienen a reforzar el camino andado hasta la fecha todavía con importantes desafíos. Entre ellos se mantiene el acceso de las mujeres a los principales puestos de toma de decisiones, entre ellos los políticos, como los ministerios o presidencias. También se sigue con mucha fuerza todo lo relacionado con la salud sexual y el acceso a la planificación familiar como un derecho, así como la igualdad de derechos económicos entre hombres y mujeres en cuanto a salario, acceso a la tierra, herencia, crédito y servicios financieros.

«El Objetivo 5 está principalmente relacionado con estas cuestiones, aunque el tema de género está contenido en todos los demás. Este defiende la necesidad de crear condiciones económicas para garantizar la equidad de género, reconocer el valor económico del trabajo que realizan las mujeres en el hogar y desarrollar políticas para que los hombres también asuman el encargo de los quehaceres domésticos y el cuidado de la familia. Se trata de apoyar a los países en el desarrollo de políticas que nos permitan borrar estereotipos, como ese de que la mujer es para el hogar y el hombre trabaja en la fábrica o el campo, u otros preceptos que tienden a justificar la violencia contra las mujeres.

«La Agenda 2030 subraya la necesidad de impulsar políticas nacionales que enfaticen en la eliminación de estas brechas de derechos y de acceso que hay entre hombres y mujeres. No se puede pensar en la misma política de educación para niños y niñas, cuando en algunos países se piensa que no es valioso que la niña termine sus estudios. Es importante, además, ver a las mujeres en toda su diversidad: urbanas y rurales; negras, mestizas y blancas; heterosexuales, lesbianas, bisexuales y transgénero; o viviendo con VIH/sida o cualquier otra condición especial.

«Cuba en particular ha avanzado mucho en estos temas y la nación tiene condiciones favorables para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y cumplir la Agenda 2030, pues tiene identificadas prioridades y retos. Cuba comparte dificultades con otros países, pero su ventaja es que tiene la capacidad, dispone de instituciones y una organización, como la FMC, muy articulada para resolverlas».

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