Niños, jóvenes y combatientes: una relación de doble vía

Con Fidel como inspiración, miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana reafirmaron el compromiso de mantener la unidad entre sus miembros y seguir defendiendo la esencia formadora del líder en las nuevas generaciones

Autor:

Marianela Martín González

Aunque la formación de valores patrios en las jóvenes generaciones le ha sido reconocida a la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), esa labor debe redireccionarse, de modo tal que niños y jóvenes tengan un rol más activo en una relación que debe ser de doble vía para que sea más efectiva.

Lo anterior fue reiterado por el general de división José A. Carrillo Gómez, presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), durante la discusión del informe sobre el trabajo desarrollado el año anterior por la Asociación.

En el encuentro se guardó un minuto de silencio por la pérdida del líder histórico de la Revolución hace seis meses, así como de otros combatientes que en 2016 dejaron de existir físicamente, se inició el balance de la ACRC que también recordó el 26 aniversario de la Operación Carlota, epopeya que recoge más de 15 años de lucha de los Cubanos en Angola para liberar a la hermana nación africana.

Luego los combatientes visitaron la habitación que ocupara Fidel durante su último curso en el otrora Colegio Jesuita de Belén, hoy ITM. Allí recrearon los principales momentos que marcaron el tránsito del Comandante en Jefe por un centro dedicado entonces a la formación de una élite clasista, donde germinó su vocación humanística y emergió desde muy temprano su carácter de líder auténtico.

Recordaron la visita de Fidel al cuarto, el 1 de febrero de 1997, donde reubicó la camita en el verdadero sitio donde estaba cuando le servía para calmar el cansancio. Ese día con la mayor humildad mostró cómo se las arreglaba para acurrucarse y descansar, luego de asestar innumerables canastas que lo convirtieron en el mejor jugador de básquet que transitara por aquel colegio.

Fidel fue una vez más inspiración para que los miembros de la ACRC reafirmaran su compromiso de mantener la unidad entre sus miembros, y seguir defendiendo su esencia formadora de la nuevas generaciones de cubanos, que es, según estos valerosos hombres y mujeres, el mejor aporte que pueden hacer para defender la Revolución en todos los terrenos.

En el balance, celebrado en el Instituto Técnico Militar, José Martí, Orden Antonio Maceo (ITM), se enfatizó en la atención social que deben recibir los integrantes de la Asociación.

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