Reconocen en feria matancera a poeta y traductor Juan Luis Hernández

Hernández Milián, Licenciado en Traducción por la Universidad Lomonosov de Moscú y de Lengua y Literatura Rusa por la Universidad de La Habana, ha traducido obras de Pushkin, Lermontov, Blok, Mayakovski, Pasternak, Guelman y Visotski, entre otros

Autor:

Hugo García

MATANZAS.— El poeta y traductor Juan Luis Hernández Milián recibió un homenaje de la intelectualidad y el pueblo matancero en el Museo provincial Palacio de Junco como parte de la Feria Internacional del Libro y en reconocimiento a sus aportes a la cultura cubana y universal.

En dicha institución cultural se presentaron los libros Aturdir las estrellas. Antología de la poesía rusa y Aún estoy vivo, de Vladimir Visotsky (Editorial Matanzas), Motivos persas, de Seguei Esenin (Vigía) y otras traducciones de Juan Luis Hernández Milián.

Hernández Milián, Licenciado en Traducción por la Universidad Lomonosov de Moscú y de Lengua y Literatura Rusa por la Universidad de La Habana, ha traducido obras de Pushkin, Lermontov, Blok, Mayakovski, Pasternak, Guelman, Tsvetaeva, Ajmatova, Evstushenko, Visotski y Bulgakov.

En esta tercera jornada igualmente el público abarrotó los espacios de la Feria, mientras Ediciones Vigía presentaba Estrías, de Soleida Ríos, a cargo de Rolando Estévez.

La Casa de la UNEAC desarrolló el Coloquio Homenaje a Dora Alonso en su centenario y se presentó el título Claustrofobia, de Yunier Riquenes (Letras Cubanas), con las palabras de Norge Céspedes; y El puente y el templo, de Emerio Medina (Oriente), con los comentarios de Lincoln Capote.

En esa sede también se puso a disposición del público Las intermitencias de la muerte, de José Saramago, a cargo de Roberto Capote, y La música callada, páginas escogidas, de San Juan de la Cruz (Editorial Arte y Literatura), con las valoraciones de Lincoln Capote.

En la Oficina del Historiador de la Ciudad se presentaron Historiadores matanceros, de Aylin Díaz Rivas (Editorial Instituto de Historia); Los primeros filósofos, de George Thompson (Ciencias Sociales); y Prana, Mantra, Kundalini Yoga, de Eduardo de Jesús Pimentel (Ciencia y Técnica).

Por su parte, el CDIAE  Israel Moliner Rendón (Consejo de las Artes Escénicas) en su Tarde Rusa se leyeron fragmentos de la novela inédita Ardía, de Ulises Rodríguez Febles, y se ofrecieron narraciones escénicas basadas en cuentos populares rusos, por Loreley Rebull y Sarahí de Armas, además de proyectarse el corto Bola de lana (1968),de Nicolai Serebryakov.

La Peña Pobre, Stand de Ediciones Matanzas, presentó Plazas pobres, de Freddy Casanova;  Escala en Naxos, de Karel Bofill; Libro Blanco, de Teresita Burgos; y Mapas del polvo, de Luis L. Pita.

El Pabellón Infantil le brindó a los niños varias obras como El rey Zaltán, de Pushkin, traducido por Juan Luis Hernández Milián; Olor a canela, de Rebeca Murga y Lorenzo Lunar;  ¿Por qué?, de Julio Blanco; Suspiros de mar, de Carmen Bacot; y Traviesos de la noche, de Olga Marta Pérez y Alina Torres.

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