Un artista de pueblo

El popular músico David Blanco dialogó con Juventud Rebelde sobre los detalles de su nueva producción discográfica Amigos

Autor:

Lourdes M. Benítez Cereijo

Cuenta que su primer concierto fue con solo ocho años, tocando el violín. A los 15 estuvo en una agrupación de rock y a los 17 formó parte del conjunto de Gerardo Alfonso. Desde los inicios, su indetenible trayectoria ha estado signada por la voluntad de reinventarse.

Para él, el éxito no depende de cuántos discos o conciertos hagas. «Es la capacidad que tengas de ayudar a otros. Quizá el éxito se defina en ese momento en el que alguien pasa por mi casa y dice: “Mira, ahí vive un muchacho llamado David Blanco que es buena onda, se puede contar con él. Ser exitoso es poseer esa paz interior vinculada con la familia, los amigos y la felicidad».

Sobre los detalles de su nueva producción discográfica, el popular artista dialogó con Juventud Rebelde.

David Blanco adelantó a nuestro diario que este CD, que ahora se encuentra en la etapa de diseño, lleva por título Amigos. Se trata de un fonograma de dúos, con muchos invitados. Participan figuras como Eliades Ochoa, David Torrens, Cotó con el tres, Paulo FG, el Ruso de Orishas, Diana Fuentes, Buena Fe, Ernesto Blanco, Pedro Calvo, Omara Portuondo y el grupo Compay Segundo, entre otros.

«Este material es muy ecléctico. Tiene mucha variedad con chachachá, blues, temas roqueros, son, etcétera. Marca una ruptura total con trabajos anteriores y tiene la intención de recordar que en una sociedad como la actual, que va tan rápido, es vital cultivar valores como la amistad y la unión».

El autor de La evolución comentó que el lanzamiento oficial de esta nueva producción será el 22 de diciembre en el Karl Marx. «Quiero hacer un espectáculo totalmente lleno de sorpresas, en el cual presentaré canciones del disco que vendrá después de Amigos. Este concierto llevará por nombre El nuevo mundo. Según el Calendario Maya, ese día será el fin; de no ser así pues entonces nosotros abogaremos por un mundo lleno de amistad y de cosas positivas. Ese es uno de mis propósitos, como dice el tema  Soy el punto Cubano, “siempre le llevo al guajiro la esperanza y la alegría”».

—Es muy complejo satisfacer los gustos del público juvenil cubano…

—Siempre esperan más de ti. Pienso que al pueblo hay que respetarlo. Los jóvenes cubanos son muy inteligentes y por tanto exigentes. Yo simplemente soy un artista de pueblo, para nada elitista. Es un gran honor que el público quiera verme y escuchar mis canciones.

—Estás considerado uno de nuestros más talentosos músicos jóvenes. ¿Cuán difícil es mantenerse en la preferencia?

—«Es muy complejo, porque se trata de un proceso de cambio en el cual los jóvenes también van creciendo. Sin embargo, de alguna forma ese tránsito ha formado parte de mi madurez. Considero que lo importante es tener siempre cosas que decir al público, hacer cosas nuevas y que el artista se logre reinventar.

«Siempre me he caracterizado por hacer una música muy sincera. Canto lo que pienso. Por eso a veces me complico y me demoro en sacar un disco, porque no quiero dejarme llevar por la banalidad. Me gusta que lo nuevo sea superior a lo anterior».

David Blanco se considera un músico de estos tiempos, admirador y heredero de nuestra gran riqueza musical. Toma esas sonoridades foráneas que pueden gustarle a cualquier joven para mezclarlas sin perder de vista el sentido de la cubanía. «Soy un cubano muy cubano y ese espíritu está siempre en mi obra».

Ha cultivado pop, rock, jazz y música tradicional cubana. Amante de la obra de los Matamoros, Irakere y Van Van, confiesa que no tiene un instrumento preferido, porque con cada uno existe una cercanía particular. El versátil artista se asume como un creador espontáneo, un intermediario entre un poder superior y el sentido que luego tomará esa obra nacida en un momento genuino e irrepetible.

—El binomio con tu hermano derrocha energía y vitalidad. ¿Cómo te hace sentir esa combinación?

—La relación va más allá de nosotros mismos. Es mágico, como si los astros estuviesen alineados justo en el lugar preciso. Quizá seamos buenos por separado, pero cuando nos unimos somos una mezcla explosiva.

—¿Cuáles son tus aspiraciones como artista?

—Me gustaría que el quehacer de nuestros jóvenes se conozca mucho más a nivel mundial. Aspiro a que se rompan fronteras para que la música llegue a todas partes. Personalmente tengo muchos planes y cosas por hacer. Algún día me gustaría realizar una ópera-rock o un gran concierto acústico.

—¿Cómo se integra David Blanco a la evolución de la música cubana?

—De forma muy natural. No soy un artista que me he impuesto, y siempre he dejado que sea el público quien decida los éxitos. No trabajo para una canción o un videoclip solamente; pienso que los discos deben tener su historia y coherencia. Lo que me gustaría es ser siempre bienvenido en la música cubana.

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