En los caminos del arte joven - Cultura

En los caminos del arte joven

Temáticas cruciales de la creación juvenil se debatieron en el Festival de las Artes del ISA

Autor:

Lourdes M. Benítez Cereijo

Las dinámicas cambiantes de los procesos creativos, el auge de proyectos emergentes y el surgimiento de nuevas prácticas artísticas obligan a repensar constantemente en la política, jerarquización y gestión culturales. La búsqueda de alternativas que permitan incrementar la presencia de los jóvenes creadores es una preocupación constante, en la que el sistema institucional de la cultura tiene un papel esencial.

¿Qué mecanismos se activan como parte del apoyo institucional para abrir espacios al arte joven? ¿Cómo redimensionar los vínculos entre los creadores y las instituciones? ¿Se reconoce y visibiliza en su justa medida la obra de noveles artífices? Estas y otras interrogantes centraron las claves del diálogo entre estudiantes, artistas, maestros y representantes de algunas instituciones culturales durante el Festival de las Artes del ISA.

Una observación: si bien este es un festival de y para los estudiantes, en los paneles se analizaron cuestiones cruciales para el desarrollo de la creación hecha por jóvenes. Tal vez el resultado de los debates habría sido mejor de haber participado alguna representación de importantes instituciones como el ICRT y los institutos cubanos de la Música y del Libro.

Agniuska Hernández, dramaturga y especialista de la Dirección de Desarrollo Artístico del Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE), explicó que esa institución reconoce y está consciente de la existencia de una producción joven. «Estamos en un momento de limitaciones económicas, pero a pesar de esa situación no se ha afectado el vínculo con el arte emergente. Por eso hemos recurrido a alternativas como la enseñanza tutorial, con maestros de la talla de Carlos Díaz y Carlos Celdrán, quienes nos permiten no solo aprovechar su experiencia, sino también establecer una plataforma pedagógica que estimule el auge de los proyectos».

La especialista señaló que existen diversos espacios donde los jóvenes pueden insertarse con sus creaciones. Entre esas opciones citó los festivales de Teatro de La Habana y de Danza en Paisajes Urbanos, este último a cargo de Danza Teatro Retazos. A esos se podrían adicionar otros eventos como el Festival de Teatro Joven (Holguín), Teatro de Otoño (Santiago de Cuba) y el Encuentro de Jóvenes Titiriteros (Guantánamo).

Promover el talento

Patricia Gallego, directora de la Oficina de Creación Artística del Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficas (Icaic), expuso como ejemplos de apoyo la realización de cursos y talleres especializados, la convocatoria a proyectos y la importante presencia de certámenes muy gustados como la Muestra Joven —que según declaró la especialista, este año recibió 170 trabajos, de los cuales 56 podrán participar— y el Almacén de la Imagen. Antes de avanzar, se me queda una pregunta colgando: ¿por qué esas propuestas no se incluyen en otros circuitos de distribución?

El Icaic también encamina su ayuda a los más jóvenes en la búsqueda de fondos por lo complejo y costoso que resulta la producción cinematográfica.

Uno de los aspectos más delicados abordados por Patricia fue el de la ausencia de una ley del creador independiente. Para nadie es un secreto, en la actualidad, la existencia de productoras alternativas que han estimulado no solo la creación, sino que también en no pocos casos la visualizan. Sin embargo, la falta de un mecanismo legal que ampare esa labor continuará limitando las posibilidades de acción.

Los medios de comunicación como la radio y la televisión poseen un rol fundamental en la promoción de los genuinos valores culturales. Una de las demandas más frecuentes de los jóvenes artistas sigue siendo precisamente la necesidad de aumentar su presencia en esos espacios. Pero se impone hacerlo cuidando las jerarquías, pues no se puede sacrificar talento y calidad por «simples» fórmulas comerciales.

Otro de los desafíos que prueba constantemente la capacidad de encontrar soluciones es el uso de la tecnología, que por desgracia escapa muchas veces a la voluntad institucional. El acceso al equipamiento y el financiamiento continúan situándose entre las principales inquietudes.

«Los artistas seguirán sin las instituciones, pero estas no podrán seguir sin los artistas», opinó Samuel Hernández, director de Comunicación del Consejo Nacional de las Artes Plásticas (CNAP).

«Muchas veces, bajo la “etiqueta” de arte joven se tiende a discriminar, pues esa creación se asume como algo transgresor, subversivo». Tratamos de seguir los proyectos desde la enseñanza artística, no solo porque eso nos permite apreciar el desarrollo del artista una vez graduado, sino también por la posibilidad de conocer lo que sucede al interior de los centros de enseñanza, señaló.

Con oportunidades como las que brindan el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, el Salón de Arte Cubano Contemporáneo y la Bienal de La Habana podemos proporcionar respaldo a la creación novel.

Sin embargo, para algunos, fuera del soporte y financiamiento que ofrecen las becas de creación de los consejos y las de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), muy poco brindan otras instituciones nacionales o provinciales para facilitar el desempeño de los artistas.

Estrategias

La AHS marcha a la vanguardia del acompañamiento al arte joven, nucleando su producción, estrechando vínculos, estableciendo intereses comunes entre las diferentes generaciones de artistas y, en buena medida, sirviendo de intermediaria entre las instituciones y los creadores.

Muchas de las ideas compartidas en el panel fueron ya debatidas durante las sesiones del Segundo Congreso de los jóvenes escritores y artistas cubanos, que tuvo lugar el pasado año. Ahora, el trabajo para satisfacer las demandas en medio de complejas condiciones económicas ocupa buena parte del accionar de la AHS.

Yansel Fraga, vicepresidente de esa organización, llamó la atención en torno a la parte más «tangible» del apoyo institucional, que son el sistema de becas y premios otorgados todos los años en las diversas manifestaciones.

Destacó acciones loables implementadas junto al Instituto Cubano de la Música con la salida discográfica de las producciones de los jóvenes, como culminación de su proceso creativo; y la publicación, con ayuda del Instituto Cubano del Libro y de la Casa Editora Abril, de los textos laureados con el Premio Calendario.

A pesar de la voluntad por hacer más, no se puede estar ajeno a la permanencia de algunas deudas que aún no se han saldado: la rigidez en algunas estructuras y mecanismos, el seguimiento de los procesos que tienen lugar en cada región del país, inadecuadas plataformas de promoción y comercialización, reticencia a propuestas artísticas alternativas que permitan enfrentar la avalancha de productos banales… A veces arriesgar por un lado significa ganar por otro. No se le puede temer a lo nuevo, hay que seguir explorando formas, para abrir más los caminos del arte joven.

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