Árbol de buena sombra y buena raíz

Las actividades de celebración por el quinto aniversario del centro reservan muchas sorpresas

Autor:

Lourdes M. Benítez Cereijo

Tiempo atrás, en la intersección de Línea y B no existía nada interesante que detuviera al caminante. La inalterable soledad de ese sitio cambió cuando allí cobró vida la sala Raquel Revuelta, hoy Complejo Cultural, hasta conquistar un territorio propio como una de las activas plazas del circuito teatral capitalino.

A cinco años de su creación, el actor Julio César Ramírez, director de la institución y del colectivo Teatro D’Dos, que tiene ahí su sede, se siente honrado de saber que tanto esfuerzo ha conducido, entre muchos buenos resultados, al reconocimiento de colegas y público. «Creo que en gran medida nos hemos ganado un lugar. Tenemos la dicha de una céntrica ubicación, que tratamos de enriquecer y distinguir mediante el trabajo constante con la dramaturgia cubana. Nos ha caracterizado el retorno y la relectura de autores nacionales, ha sido nuestra intención otorgarle ese perfil. A fin de cuentas, la imagen de Raquel Revuelta es sinónimo de cubanía e identidad».

Otro aspecto que también realza el quehacer artístico y cultural que se desarrolla en esa institución es la transformación de los ámbitos creativos en oportunidades para la docencia: «Hay cuatro colectivos de actuación de la Universidad de las Artes (ISA), además de un grupo de maquillaje, recibiendo sus clases en nuestra sede», explica.

Agrega el actor que la evolución se percibe no solo en el apoyo a los procesos formativos de las nuevas generaciones, sino también en el surgimiento de nuevos espacios. «De la sala grande que nos entregaron armamos dos pequeñas, destinadas a puestas unipersonales y obras de pequeño formato. Recientemente montamos una biblioteca con títulos que llevan mucho tiempo sin editarse, importantes para estudiantes y, de manera general, para todo aquel que se interese por el decursar del teatro cubano. También está nuestra modesta galería. Todo tributa de manera efectiva al proyecto de complejo cultural».

Por si no bastara, a todo eso se añade una nueva iniciativa que se desarrollará los últimos lunes de cada mes y que consistirá en la lectura de un texto escrito por un dramaturgo cubano. Según comentó a JR el director de Teatro D’Dos, podrá tratarse lo mismo de la más reciente creación de un autor, que de la primera exposición pública de una pieza en proceso de montaje. Incluso, subraya, tienen la intención de compartir en esa acción que conducirá el novel escritor Yerandy Fleites, creaciones que conforman el archivo del ISA.

Las actividades de celebración por el quinto aniversario del centro reservan muchas sorpresas. Una de ellas es un mural con la imagen de Raquel Revuelta, interpretando Madre Coraje, que próximamente quedará inaugurado.

En las tablas la acción será intensa. Especiales fueron las funciones de El último café, monólogo que Julio César estrenó en nuestro país, luego de un período de exitosas presentaciones en Portugal. «Cuando era joven soñaba con subirme a un escenario en soledad, pero no me decidí. Ahora, a los 51 años, lo hice durante una hora. Es difícil y llega ser intimidante al principio. Luego se convierte en una fiesta, en un gran disfrute. Creo que los egos del actor se subliman en ese momento».

En tanto, el público aún tiene la oprtunidad, este fin de semana (el último), de ir al encuentro de Los basureros, obra de la autoría de Yerandy Fleites, quien debuta como director. Asimismo, en la sala Osvaldo Dragún el plato fuerte a partir de este viernes será la reposición de Delantal todo sucio de huevo, del dramaturgo brasileño Marcos Barbosa y que bajo la dirección de Ramírez obtuviera el Premio Villanueva de la Crítica 2013, y el Caricatos de Actuación masculina para Emmanuel Correa por el personaje de Moacir.

La obra exhibe patrones bien conocidos en la actualidad. Aborda el tema de la homosexualidad y la homofobia, a través del mito del hijo distinto que intenta regresar, atraído por la nostalgia de sus raíces en el seno familiar, informa la sinopsis.

Por último, Julio César nos abrió una ventana para asomarnos a sus nuevos proyectos. «Ya estamos en proceso de montaje de una obra titulada Maneras, también de Fleites, que toma como punto de referencia a El Chino, de Carlos Felipe, una versión muy atractiva.

«Ahí volvemos a experimentar con el espacio. Si hace un tiempo, con La pasión King Lear, ubicamos a los espectadores en el escenario y a los actores en la platea; en esta ocasión tendremos al público en el balcón. El edificio teatral se convertirá en espacio escénico».

Y es que el binomio Yerandy Fleites-Teatro D’Dos ya tiene unos cuantos puntos a su favor. Así lo explica Julio César: «Es un dramaturgo que dice mucho con lo cual nos identificamos; un autor con el que pienso seguir trabajando en otros proyectos. Considero que como creador ha encontrado en la poética de Teatro D’Dos la suya como dramaturgo. Eso me hace muy feliz, porque realizar la obra de jóvenes que crean sin perder de vista el valor de los clásicos es parte de nuestra filosofía».

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