Final de rugidos y picotazos

El equipo de La Habana se convirtió en el primer finalista del II Campeonato Nacional de Béisbol, categoría sub-23

Autor:

Raiko Martín

En lo que parecía el juego del nunca acabar, el equipo de La Habana asestó las dos últimas estocadas, a la altura del inning 14, y por diferencia de unas horas se convirtió en el primer finalista del II Campeonato Nacional de Béisbol, categoría sub-23. Luego, en otro duelo de alta tensión, los Gallos espirituanos le sacaron un pico de diferencia a la armada santiaguera para inclinar a su favor una serie semifinal que comenzaron cuesta arriba.

Hasta el centro de la Isla había llegado la versión menor de los Leones con la difícil misión de «tumbar» al mejor equipo del torneo, y en medio del suspenso supo aprovechar el descalabro defensivo de Villa Clara, acusada desde el mismo capítulo inicial; las pifias del torpedero Gómez y el jardinero Ivaylo Leiva propiciaron las dos primeras anotaciones del partido.

Dos más sumaron los visitantes antes de cerrar el primer tercio de juego frente al relevista Yanny Delgado, y con la buena forma que se presentó el abridor capitalino Brando Delgado, parecían ahogar las aspiraciones de los Naranjas.

Lejos de tirar la toalla, los discípulos de Vladimir Hernández se alistaron para la emboscada. Descontaron una en el sexto episodio, y obraron el «milagro» en el siguiente, empatándole el juego al rescatista Héctor Ponce.

Lo que llegó después fue una sucesión de ceros, eslabonados en medio de escaramuzas. A Ponce lo sustituyó Juan Xavier Peñalver, quien conjuró la amenaza local en el noveno con par de ponches. En la otra trinchera Delgado aguantó hasta ceder el puesto en el inning 12 a Eddy Díaz, y este a Yordany Casanova.

Sin daños llegaron ambas novenas a la parte alta de la entrada 14, cuando después de dos out Alberto Calderón pegó doblete y bolearon intencionalmente a Hasuán Viera. Entonces, llegó el error del antesalista Yoan Palacios —el sexto de los locales en la tarde— que abrió la brecha a otra diferencia de anotaciones, a la postre irreversible.

En medio del estupor, quedaron ahogados los sueños villaclareños, firmes candidatos al trono después de cubrir el tramo clasificatorio con 29 triunfos, cifra inalcanzable para el resto de los aspirantes.

Al cierre, y a orillas del Yayabo, quedaba definido que allí terminará el campeonato, después que se combinaran las faenas de Javier Vázquez y Yosbel González para dar el tiro de gracia a las Avispas, aguerridas hasta el último out.

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