Con el hacha bajo la lluvia

Michel Enríquez regresó al estadio Cristóbal Labra de la Isla de la Juventud aupado por una multitud de vítores; y con él, ya los Piratas les ganaron par de juegos a las Avispas de Kindelán

Autor:

Norland Rosendo

Había mucha expectativa con el juego de anoche. Iba a ser el cierre de una subserie que, reitero, era muy parecida a lo que debe ser un play off, pero la lluvia —bendita o maldita, según la quiera ver usted— aplazó hasta nuevo aviso el tercer duelo entre Víctor y Lazo, lo que fue aprovechado por los Leñadores de Las Tunas para compartir el feudo de más jerarquía del campeonato, abrazados con los Vegueros.

Como buenos amigos, el pulso entre Lazo y Víctor, por ahora, quedó «echao», como dicen en mi pueblo, Güinía de Miranda, a la vera del Escambray villaclareño. Unas horas antes del supuesto inicio, ya era oficial que en el Capitán San Luis no se iba a jugar, porque el drenaje de ese estadio no es bueno y los aguaceros no eran pocos.

Así, los tuneros no tuvieron que esperar a la medianoche para ascender en la tabla de posiciones, movimiento que se dio por la variante menos pensada. Comoquiera que sea, es un premio que merecen, pues, aunque no hayan tenido el beneplácito de la TV, sí le han dado mucho brillo a la temporada.

Lo de ellos va, y mucho, en serio. Son los primeros en llegar a 22 victorias y su triunfo de ayer fue nada menos que frente a Vladimir García, la mejor carta con la que Roger Machado trató de asegurar el tope y oxigenar un poco a su equipo, que de un puesto en la avanzada ha ido a dar a lo que algunos llaman los «círculos del infierno», pues es donde parece que hasta el último día habrá bronca por los puestos de comodín.

De las subseries concluidas ayer, solo Matanzas pasó la escoba, y si Villa Clara doblega —otro partido aplazado por la lluvia— lograría similar resultado y estaría con mejor ánimo para recibir a los Tigres.

Los Cocodrilos aprovecharon su gira por Guantánamo para colarse en el cuarto puesto, aunque los Cazadores de Artemisa están tirándoles flechas muy cerquita, luego de sacar par de triunfos en su cotejo contra los Alazanes de Granma.

Muy bien que les vinieron esos éxitos a los artemiseños, pues entre miércoles y viernes reciben a los flamantes líderes que tienen hachas por bate.

Por último, la colega Yuliet Calañas nos confirma la noticia de que casi se desploma el Cristóbal Labra cuando el sábado anunciaron por la amplificación local el nombre de su pirata más grande: Michel Enríquez. Aquello fue apoteósico, dice. Aplausos por todo lo que hacía, hasta por los errores.

Estas fueron sus primeras declaraciones a la prensa:

«La prioridad en los 15 juegos que restan es ayudar al equipo a entrar en clasificatoria, si no mucho a la ofensiva o la defensa, al menos inculcándoles a los muchachos jóvenes la experiencia y las mañas que he acumulado por años en el béisbol cubano. Agradezco a todos por el apoyo que me dieron, y sobre todo a la afición de la Isla de la Juventud que llenó el estadio para apoyarnos en esta subserie y también para darme la bienvenida».

Con Michel, los Piratas les ganaron par de juegos a las Avispas de Kindelán y se mantienen navegando cerca de las fronteras de los comodines. Ojo con esa guerrilla, que ya una vez, y no hace mucho, llegó a la final.

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