Otra vez quieren cambiar el rumbo al periodista colombiano Hernando Calvo Ospina - Internacionales

Otra vez quieren cambiar el rumbo al periodista colombiano Hernando Calvo Ospina

Calificado inconcebiblemente de «terrorista» por EE.UU., hace un mes desviaron el avión de Air France en que viajaba, para que no pasara por encima de territorio norteamericano, y ahora por la misma razón lo cambiaron de vuelo antes de abordar

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Hernando Calvo Ospina. Foto: Roberto Meriño A fuerza de convivir con la prepotencia que ha desatado dos guerras, no es noticia que Washington se adjudique la prerrogativa de involucrar a países, organizaciones o personas inocentes en sus listas de «terroristas».

Pero lo que resulta insólito, y parece una escalada rayana en el absurdo, es que a uno de esos ciudadanos (¡sin estar siquiera avisado de semejante acusación!) se le obligue por dos veces seguidas a cambiar el curso de un viaje porque «tiene prohibido» sobrevolar el territorio de Estados Unidos.

Y no decimos toque, o pise o huelle: sencillamente, el acto de pasar por encima, a miles de pies de altura, aun cuando el sujeto viaje —por supuesto, ¡desarmado!—, sin mirar hacia abajo, y solo vaya leyendo las últimas noticias de los diarios, arrellanado cómodamente en el asiento del avión.

Sentado ahora frente a la reportera, con esa sonrisa clara y franca que acompaña siempre al periodista e investigador colombiano Hernando Calvo Ospina, el «acusado» sigue presa del asombro.

«Nadie lo entiende, y yo también sigo sin comprender. No puedo entender de dónde sale ese “nivel de peligrosidad” que se me adjudica».

La primera vez fue el pasado 18 de abril, y la noticia se regó como pólvora, convertida en escándalo. Quizá usted también la leyó en este propio diario: un avión de Air France lleno de pasajeros, que hacía la ruta París-México, debió tomar en pleno vuelo la decisión de cambiar el rumbo porque las autoridades estadounidenses desautorizaban al aparato a sobrevolar su territorio, ya que entre los pasajeros viajaba alguien que constituía «una amenaza para su seguridad nacional».

El desvío antes de llegar al ya cercano México alargó la trayectoria y llevó a los pasajeros en inusitada excursión hasta Martinica, porque con tantas vueltas el combustible no alcanzaría, y era preciso reabastecer al avión. Algunos niños se marearon y vomitaron, y muchos adultos llegaron finalmente a México con calambres en las piernas.

Pero la mayor sorpresa fue para Calvo Ospina cuando le informaron que él era el causante del desvío. Él era la persona «malvenida» en los aires de EE.UU.

Lo peor es que la extraña situación acaba de repetirse, poco más o menos igual, hace pocos días.

Viajaba a La Habana desde París, donde reside, y tres horas antes de abordar sonó el teléfono. «¿Hernando Calvo Ospina? Lo llamamos de Air France. No podemos dejarlo subir al avión porque va a pasar por aire estadounidense para poder entrar a Cuba». Estas fueron más o menos las palabras.

Ellos mismos arreglaron los boletos y lo «mandaron» vía Madrid.

Ahora Calvo Ospina se pregunta si es Air France la que entrega a las autoridades estadounidenses la lista de los pasajeros que tienen reservación en los vuelos de la compañía que pasan por encima de EE.UU.

—¿Qué harás cuando llegues de regreso a París?

—Primero tengo que pedirle explicaciones a Air France. Pero creo que voy a colocar una demanda, y —es lo más importante— contra Estados Unidos, por la cuestión de mi imagen.

—¿Cómo se siente un hombre como tú, que ha combatido tanto el terrorismo, estando ahora en una de esas listas?

—Mira, es una situación muy difícil, porque uno ya sabe lo que podrían hacer: detenerme, torturarme. Pero el asunto es que uno piensa: ¿Qué hice yo tan grave? ¡Yo nunca he disparado un arma! He hablado con las autoridades francesas, y ellas tampoco lo entienden. Tampoco yo puedo comprender. ¿Es que hay otros juegos debajo de la mesa para presionar por mi intermedio? ¿Hacia dónde, o a quién? Es la primera vez en la historia de Air France que pasa esto, no hay antecedentes.

“Las autoridades francesas, además, no entendían que pasara lo del desvío del avión precisamente cuando el presidente Obama estaba reunido con la casi totalidad de los presidentes de América Latina (Cumbre de las Américas), y les decía: «Vamos a cambiar la forma, vamos a respetar».

—¿Por qué te habrían incluido?

—Lo que he logrado averiguar con colegas y gente amiga, es que parece que hay cuatro «motivos»: los artículos que he publicado contra el Gobierno colombiano, los artículos que he realizado contra la política estadounidense hacia América Latina, mis relaciones y entrevistas con los dirigentes de la guerrilla colombiana, y mis relaciones con países «hostiles» a EE.UU.

«Ahora, yo no se qué países de América Latina son hostiles a EE.UU., porque lo que yo sé es que son los EE.UU. los que han sido hostiles a varios países de América Latina. Pero tampoco creo que esos cuatro “motivos” sean suficientes para que se arme todo el problema que se armó».

No le pregunté qué vía usará para regresar a Francia... En todo caso, Hernando Calvo Ospina tiene la conciencia tranquila. Su único arsenal son decenas de artículos donde ha denunciado muchas de las políticas sucias de la Casa Blanca, y una decena de libros en los que se habla de un terrorismo real: el de sucesivas administraciones norteamericanas contra América Latina.

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