El Partido Socialista Unido de Venezuela va con todo

La semana de registro de los postulados a las elecciones parlamentarias de septiembre mostró en Venezuela un ambiente comicial en caliente

Autor:

Juana Carrasco Martín

CARACAS.— Apasionamiento y conciencia son dos términos que pueden retratar lo que sucedió en esta semana en Venezuela, cuando los bolivarianos vibraron como combatientes de una batalla crucial que tendrá su clímax el 26 de septiembre próximo, día de decisión en las urnas para definir quiénes ocuparán los curules de la Asamblea Nacional y, con ello, cómo enrumba el presente y futuro del país.

Los aspirantes a diputados del Partido Socialista Unido de Venezuela, del Partido Comunista y de los Movimientos Sociales, como fuerzas aliadas en la construcción del socialismo, se registraron formalmente ante las sedes regionales del Consejo Nacional Electoral, para dar cumplimiento a lo reglamentado por la Ley Orgánica de Procesos Electorales.

Fueron 165 candidatos principales, más sus suplentes. Un total de 330, dispuestos a ocupar un sitio en trinchera tan importante: 220 nominales procedentes de los comicios internos del Partido del pasado 2 de mayo, tres determinados por los pueblos indígenas y 52 que van por la lista de esas fuerzas políticas de la Revolución Bolivariana.

Está en juego demasiado porque la oposición oligarca quiere llegar al espacio legislativo para sabotear los avances del proceso revolucionario y desde allí intentar detener la aprobación de nuevas leyes que reivindiquen al pueblo venezolano, o revertir aquellas que ya han abierto el camino a una sociedad de inclusión y justicia para todos.

La oposición juega al duro y sin guante, con sus acostumbrados métodos y prácticas de pelea sucia. Y lo hace desde el poder de los medios de comunicación, lanzados a galope desbocado por la línea del golpe de Estado o del magnicidio, si es preciso.

Basta con ver, escuchar o leer Globovisión, El Nacional, El Universal o TalCual, por mencionar solo algunos donde la campaña de mentiras, procaces omisiones de una obra imposible de tapar —como el sol— con un dedo, y errores o debilidades manipulados hasta el paroxismo, son pan ácido y envejecido de cada día.

No son pocas las advertencias en tal sentido que ha hecho el presidente Hugo Chávez, quien recientemente exhortaba a los militantes de la tolda roja a mostrar las diferencias cruciales entre el capitalismo y el socialismo, en definitiva, los puntos climáticos del acontecer venezolano.

«La batalla debe ser admirable, con mucha organización, mucha batalla ideológica, batalla económica», expresó el jueves cuando, en reunión en el Palacio de Miraflores, se concretaban detalles sobre el nuevo sistema financiero que entrará en vigor en el país dentro de muy pocos días.

En esa precisión de objetivos apuntaba también otro concepto sustancial reiterado, se trata de «transformar a fondo la vieja figura de la representación; nosotros tenemos que dar forma a una nueva Asamblea Nacional, a un nuevo sistema político; es la democracia participativa y protagónica. Se trata, no de legislar para el pueblo, sino que el pueblo se convierta en legislador».

Recordando una elección interna

Los puntos sobre las íes fueron puestos el pasado 2 de mayo, cuando 2 539 852 militantes del PSUV acudieron a las urnas para decidir, entre unos 3 500 autopostulados, quiénes serían sus 220 candidatos y suplentes a las elecciones del 26 de septiembre: proceso inédito en la historia electoral del país, que la oposición fue incapaz de copiar, a pesar de que las leyes llaman a esa designación por las bases. Los muchos partidos opositores solo permitieron que 22 de sus 165 candidatos fueran electos; los otros «se escogieron» a puro dedo.

Chávez afirmó en la reunión de Miraflores que «hay que recordarle al país cómo surgieron nuestros candidatos. No fue de una pelea a cuchillos como sucedió en los sectores contrarrevolucionarios de la burguesía, sino elección por la base, y luego selección en un cuadro excelente de militantes que tenemos para las listas». Y añadía: «Los ricos hicieron las leyes para legalizar el saqueo a los pobres, entonces hay que hacer un pueblo legislador, y ustedes, candidatos y candidatas, deben ir con ese mensaje, contraatacando a la burguesía y su guerra mediática».

Aristóbulo Isturiz, candidato a la Asamblea Nacional por el Distrito Capital y jefe del Comando de Campaña del PSUV, decía a la prensa cubana el 2 de mayo pasado que junto a la aprobación en el Congreso Extraordinario del Partido de los «tres documentos esenciales que son una especie de partida de nacimiento del Partido» —la Declaración de Principios, los Estatutos y las Bases Programáticas—, tenían en paralelo «el compromiso de las elecciones parlamentarias que, como pueden entender, para nosotros tienen mucha importancia. Son de carácter estratégico, y tienen que ver con la consolidación de la Revolución en esta etapa, cuando venimos de la inclusión social y entramos en una tercera fase de la Revolución, que es la construcción del socialismo».

Añadía con fuerza Aristóbulo: «Necesitamos tener la hegemonía en el poder legislativo, necesitamos una Asamblea Nacional donde tengamos más de dos tercios. Vamos a entrar en una etapa de cambios estructurales, donde el salto del Estado liberal burgués a la construcción del Estado socialista requiere de una nueva institucionalidad, nuevas bases jurídicas, profundiza la confrontación… Y estamos obligados a acelerar el proceso revolucionario.

«Por otra parte, la oposición venezolana, que no es una oposición autónoma sino que es manejada desde fuera por el Imperio, por la CIA, y tiene lineamientos y los acata —porque si no, no tiene financiamiento— está orientada a que no puede esperar hasta el 2012 “para salir” del Comandante Chávez y ponerle freno a la Revolución Bolivariana, que es frenar el proceso de emancipación que se está dando en América Latina.

«Ellos sostienen que en este año tienen que “salir” de Chávez, y quieren aprovechar en lo esencial las elecciones parlamentarias porque precisamente Chávez no es candidato y son los momentos más débiles del proceso, cuando la gente no capta que está en juego el Comandante, que está en juego la Revolución», insistía Isturiz.

Activados los comandos Bolívar 200

Consciente de este panorama, el PSUV inició el 24 de mayo y hasta este 6 de junio, el Plan Nacional de Recaudación de fondos para la campaña electoral, y una nueva inscripción y actualización de militancia. Ambas han sido exitosas: más de 100 000 nuevos militantes, muchos de ellos jóvenes, y 5 750 000 bolívares recaudados en menos de una semana.

La participación de la militancia del Partido Socialista Unido de Venezuela en la campaña Yo sí financio mi PSUV, fue masiva y voluntaria, lo pudimos comprobar en algunos puntos de la tolda roja en la capital.

El martes, la fila no cesaba ante los funcionarios del PSUV que hacían su guardia en el punto de Parque Central, a pocos metros de una sucursal del Banco de Venezuela. De la agencia salían hombres y mujeres de todas las edades, hasta la mesa donde también se hacían nuevas inscripciones o se actualizaban datos de la militancia psuvista, para que María Isabel Quintero, quien trabaja en la Comisión Nacional de Finanzas del partido, pusiera la pegatina del aporte a su comprobante de ingreso a la cuenta bancaria, mientras otros simplemente la guardaban en la billetera.

Aunque es de Maracay, estado de Aragua, acudió también María Salazar, quien andaba en estos días por Caracas. «Yo creo en el PSUV y en mi Presidente, porque es el único que ha atendido a los pobres con las Misiones, con Barrio Adentro, con Mercal, con los créditos que nos dio para la fábrica de uniformes donde trabajo», y habla de los cuatro médicos cubanos que viven en el espacio de su casa que cedió, desde hace cinco años: Valia, Sandra, Mercedes y Roberto.

Uno peruano, el pintor Luis Barrera, y el otro colombiano, el vigilante Leonardo Márquez, nacionalizados como venezolanos pues desde hace años residen aquí, solo nos dieron una razón, y dijeron que esa sobraba para explicar porqué estaban ante la mesa de inscripción y financiamiento: «Por mi Comandante Chávez. Nos lo ha dado todo».

Fueron claras y precisas sus razones. «Mira pana, esa gente quiere acabar con todo, con misiones como la Ribas, donde yo estoy estudiando para hacerme bachiller y luego seguiré en la Sucre, porque hasta la Universidad no paro. No podemos permitir que vuelvan a cuando tenían todo el poder y privilegios, y a nosotros nos atropellaban. Me llena de orgullo financiar mi partido», y se adhirió la pegatina en el lado del corazón de su pulóver rojo, mientras salía corriendo... «Me espera mi novia, pana, me llamo José Miguel...»

Para la movilización activa, para el casa a casa, para la concientización de la necesidad del voto de todos, este sábado el Comandante Chávez juramentó a las más de 12 000 unidades de batalla del Comando de Campaña Bolívar 200, una por cada centro de votación, que trabajarán de consuno con los 24 comandos estaduales y los 87 de circuitos electorales, de cara a las elecciones del 26 de septiembre.

En las más recientes Líneas de Chávez, este decía: «Está en juego el destino del proceso revolucionario y la vida misma de la Patria. Por eso mismo estamos obligados a obtener, como mínimo, dos tercios de la Asamblea Nacional. Se trata, entonces, de una nueva Campaña Admirable, alusión a los largos años de lucha del Libertador Simón Bolívar que, no sin altibajos, llevó la independencia a Venezuela y a otras cinco naciones del continente».

No fue ocioso que el líder alertara: «Debemos garantizar la mayor cohesión, la más férrea unidad. Ahora bien, para ello debemos lanzarnos a una guerra a muerte contra nuestros males intestinos: contra la ineficiencia y la corrupción». Y recordó: «el destino es el socialismo».

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