Foro de Sao Paulo, con la mira en la integración regional

La izquierda latinoamericana llega a su XIX Encuentro con la certeza de que nuestro continente no puede retroceder y con el reto de hacer frente a quienes desde el Norte tratan de revertir y sabotear los avances en materia de democracia y justicia social alcanzados en el nuevo milenio

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

El proyecto inconcluso de la construcción de la Patria Grande que soñaron y por la cual lucharon próceres de nuestra independencia como Simón Bolívar, José de Sucre y José San Martín, y que en nuestro siglo contribuyeron a materializar Fidel y Chávez, dos gigantes de la historia actual, será el plato fuerte del Foro de São Paulo, que tendrá lugar en Brasil del 31 de julio al 4 de agosto próximos.

El Foro llega a su XIX Encuentro con la mirada puesta en la unidad estratégica e indispensable de las fuerzas progresistas y de izquierda, en medio de un contexto signado por la contraofensiva de los centros de poder hegemónicos por minar y destruir la voluntad de avanzar en la integración continental, y que se materializa en mecanismos como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Petrocaribe, y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac); este último el hito más trascendental desde hace 200 años, cuando el continente luchaba por su independencia política, pues rescata el ideario de nuestra Patria Grande, al estar conformada por las 33 naciones desde el Río Bravo hasta la Patagonia, incluyendo el Caribe, sin el tutelaje de Estados Unidos.

El Foro de Sao Paulo, con una membresía de 95 partidos, encuentra ahora un contexto muy diferente al momento de su fundación, en 1990, cuando después del derrumbe del campo socialista en Europa del Este, algunas fuerzas de izquierda seguían defendiendo la posibilidad de construir en América Latina y el Caribe un proyecto económico, político y social justo y alternativo al capitalismo.

La idea de fundar el Foro surgió en una conversación entre el dirigente del Partido de los Trabajadores y entonces futuro presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, durante una visita del político brasileño a La Habana.

Ese pensamiento se concretó con el primer Encuentro de Partidos y Organizaciones Políticas de Izquierda de América Latina y el Caribe, nombre original de lo que hoy se conoce como Foro de Sao Paulo, que sesionó en el barrio Bella Vista de esa ciudad brasileña, en julio de 1990, cuando durante tres días representantes de decenas de partidos y movimientos políticos progresistas y de izquierda de la región debatieron sobre la crisis del socialismo real y las posibles estrategias frente al neoliberalismo.

Veintitrés años después vivimos un despertar de la larga noche neoliberal —como la llamara a esa etapa el presidente ecuatoriano Rafael Correa—, signado por diferentes mecanismos de integración y cooperación que nada tienen que ver con los esquemas asociativos neoliberales que existían en la región.

Esa animación viene transformando la realidad económica, social y política del continente, el que va emergiendo como un polo con voz propia en el escenario internacional y en la defensa de una nueva relación en el Sur.

Aún así, el análisis que se dará ahora en Sao Paulo estará atento a las iniciativas del imperialismo para contener o sabotear los avances integracionistas, y en las que se ubican los golpes en Honduras y Paraguay, y el surgimiento de la Alianza del Pacífico.

Esta última, formalizada en abril de 2011 en Lima, supuestamente con el objetivo de profundizar la integración comercial entre Perú, Chile, Colombia y México —países que poseen Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos—, pero que expertos alertan, busca cumplir el proyecto de Washington de crear un área de confirmación de poder estadounidense en la región.

Tampoco se desestiman las jugarretas de la Casa Blanca y sus aliados europeos cuando apostaron a que con la muerte de Hugo Chávez se abría una brecha para desestabilizar la Venezuela Bolivariana, y golpear así a la izquierda regional.

Los intentos golpistas de la derecha venezolana y la violencia alentada por este sector tras las elecciones del pasado 14 de abril, en las que Nicolás Maduro fue electo Jefe de Estado de la hermana nación, contó una vez más con la mano cómplice de Estados Unidos y la Unión Europea, que se negaron a aceptar los resultados limpios y democráticos, avalados por cientos de acompañantes internacionales. Los intentos por mostrar el proceso de cambio siguen en pie con el sabotaje a la economía venezolana y el ataque al legado ideológico de Chávez.

En este sentido, el XIX Encuentro estará dedicado al Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana, y analizará su contribución al proceso de cambio en América Latina y el Caribe, «destacando sus compromisos con la democracia y la movilización popular, el internacionalismo militante y antiimperialista, su visión acerca de la historia de nuestra región y el socialismo», según el Documento Base, publicado en el sitio del foro (http://forodesaopaulo.org/?p=2713)

Una delegación del Partido Comunista de Cuba estará presente.

El empuje de la juventud

Como parte del Foro, los días 30 y 31 de julio tendrá lugar en la propia ciudad de Sao Paulo el V Encuentro de Juventudes, en el que las fuerzas políticas de izquierda juveniles debatirán sobre los temas que dos días después, a partir del 2 de agosto, ocuparán a los partidos políticos en el momento cental del Foro.

En declaraciones a JR, José Ángel Maury, jefe del departamento de Relaciones Internacionales de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y quien asistirá a la cita, destacó como premisa fundamental el seguimiento al documento que aprobó el Grupo de Trabajo de este espacio de concertación de la izquierda latinoamericana, que se reunió el 29 y 30 de abril pasado, aquí en La Habana, por quinta ocasión —anteriormente la capital cubana acogió esta cita en los años 1994, 1997, 2000 y 2006.

El documento, aprobado por más de cien delegados de 20 países, en representación de 44 partidos políticos, tuvo precisamente, como uno de los temas centrales, la necesidad de la unidad entre las fuerzas de izquierda en América Latina y el Caribe.

«Este es un momento muy importante para América Latina. Estamos ante una coyuntura que en la historia de nuestra América nunca habíamos tenido. El siglo XXI despertó como trascendental en el alcance de los ideales de unidad de nuestros próceres. Hemos logrado llegar a un espacio en el que no solo Cuba defiende esa unidad y el alcance de la verdadera y definitiva independencia, sino que existe una serie de Gobiernos, organizaciones y movimientos políticos que están en el poder, y que apoyan y dan continuidad a esta causa por la que viene luchando nuestro país desde 1959, a pesar de todo lo que hemos pasado en la propia área latinoamericana», comentó.

A juicio de Maury, la izquierda latinoamericana debe entender que «no es momento de divisiones ni de defender intereses particulares», sino «de luchar por intereses colectivos que nos lleven a lo que queremos: una mejor sociedad, mayor justicia social, mejor distribución económica, mayor desarrollo y bienestar».

Y asegura que Latinoamérica tiene una enorme riqueza económica, muchos recursos naturales, y una fuerza laboral que permitiría a la región independizarse de los grandes centros de poder hegemónicos.

El Documento Base del XIX Encuentro del Foro de Sao Paulo refiere que los jóvenes debatirán sobre su papel en la defensa de los proyectos de Gobierno de partidos miembros del Foro de Sao Paulo; la integración latinoamericana y el proyecto de desarrollo regional y la nueva generación, y las políticas públicas de juventud para el desarrollo de América Latina y el Caribe.

Además de la cita juvenil, se realizará el II Encuentro de Mujeres del Foro de Sao Paulo, en el que Cuba también estará representada. El evento hará énfasis en los siguientes temas: el impacto de la crisis en la vida de las mujeres; la integración regional, el fortalecimiento de las luchas sociales; la participación política de las féminas y la subrepresentación de este sector en los espacios de poder.

La paz para la América Latina y el Caribe

Otro de los temas que se revela cardinal es el proceso de diálogo por la paz en Colombia entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP). La región espera que los diálogos que tienen lugar en La Habana no fracasen ante el temor de que se desate con fuerza la violencia en ese país, como sucedió en otros momentos. Con el agravante, ahora, de que si las negociaciones se frustran, se comprometería la estabilidad de la región, principalmente en el norte de América del Sur y en la zona caribeña

«La guerra de Colombia es la guerra de América Latina, la paz de Colombia es la paz de América Latina. Evitar una nueva espiral de violencia en Colombia y un clima bélico en la región, es un compromiso de mayor alcance histórico para el conjunto de la izquierda colombiana, latinoamericana y caribeña.

«La paz en Colombia nos ayudará a reducir la presencia militar del imperialismo estadounidense en la región. Este también es uno de los motivos por los cuales luchamos, para que no exista ninguna colonia en Nuestra América», destaca el Documento Base del XIX Encuentro del Foro de Sao Paulo.

Con la mira puesta en estos temas y otros también de vieja data como la denuncia contra el bloqueo que impone Estados Unidos a Cuba hace más de 50 años, la lucha por la descolonización de Puerto Rico, y por la soberanía argentina sobre Las Malvinas, se espera que esta cita apruebe un plan de acción regional, teniendo como premisa la profundización de los cambios y el mayor impulso a la integración regional.

América Latina no puede retroceder. Esa es la máxima con la que las diversas delegaciones del continente se reunirán en estos días en Sao Paulo.

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