El cielo es el límite para dos islas

El Embajador de Sri Lanka en Cuba define las potencialidades de las relaciones bilaterales

Autor:

Nyliam Vázquez García

A Sarath Dissanayade le complace el diálogo, y tiene mucho que decir, porque Sri Lanka y Cuba acaban de celebrar el pasado 29 de julio, 55 años de relaciones diplomáticas. Recordó que su nación fue el primer país asiático en reconocer y apoyar el triunfo de la Revolución Cubana, y que fue esta Isla el enclave de la primera delegación diplomática de Sri Lanka en Latinoamérica y el Caribe.

Rememoró con emoción que, desde su infancia, Cuba es conocida como campeona en defender los intereses del pueblo, en la lucha contra el colonialismo y por la independencia. Mencionó los muchos puntos comunes, las potencialidades conjuntas y los esfuerzos por un desarrollo mayor.

«Esta afinidad política a través de los años se ha ido transformando en otro tipo de relación más dinámica y multifuncional en diferentes áreas. Compartimos una perspectiva muy similar en muchos asuntos internacionales, por eso integramos el MNOAL, el Grupo de los 77 + China… y en ese sentido, se ha convertido en un lazo entrañable, no solo desde el punto de vista político, sino también multifacético e internacional», destacó el Embajador.

Pocos se asombrarían ante la afirmación rotunda del diplomático sobre el modo en que conocen en su tierra a los líderes cubanos. «Vas por las calles de Colombo o de cualquier zona, preguntas y todos saben quién es Fidel, Raúl, el Che Guevara y el compromiso tan grande que han tenido con las causas justas», aseguró.

La forma en que Sri Lanka y Cuba se han reciprocado e interactuado a lo largo de los años, sin importar la distancia, muestra la importancia de una relación común que calificó de «sobresaliente y única».

Por eso los esfuerzos conjuntos para festejar el 55 aniversario de las relaciones, tanto en La Habana como en Colombo. Con los años, destaca Sarath Dissanayade, la solidaridad ha ido en aumento, como la cooperación en áreas de interés político, cultural, educacional, y también en la agricultura, la salud, la ciencia y la tecnología, y en los contactos pueblo a pueblo para fortalecer vínculos mutuamente beneficiosos donde se aprovechen las fortalezas de cada parte.

Con poco más de 19 millones de habitantes y un clima tropical muy similar al nuestro, Sri Lanka trabaja en función de aumentar sus niveles de desarrollo y fortalece sus relaciones alrededor del mundo.

El Embajador destacó las visitas a La Habana de varios ministros de su país, así como el diálogo abierto y cordial de los respectivos Presidentes, el más reciente en junio durante la Cumbre del Grupo de los 77 + China en Brasil.

El diplomático abordó las perspectivas para desarrollar la industria del coco en Cuba, con la valiosa experiencia de Sri Lanka en el aprovechamiento total del cocotero, renglón exportable que sostiene a muchas familias srilanquesas. En ese sentido mencionó el Extractor de coco que aumenta la eficiencia y productividad de la industria y que su país tiene previsto facilitar a Cuba.

Sarath Dissanayade agradeció al Gobierno y al pueblo cubanos la ayuda en becas para estudiantes srilanqueses, entre las que destacan las que se capacitan en Medicina, ingenierías, deportes y Tecnología de la información. Precisamente la capacitación de los recursos humanos es una de las prioridades del Gobierno que preside, Mahinda Rajapaksa.

El diplomático mencionó también el apoyo cubano para combatir enfermedades como la malaria, el dengue, la prevención del cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiacas y otras, así como la colaboración con la industria farmacéutica y la cooperación conjunta en prevención de desastres.

«La ayuda cubana es enorme, a pesar de las dificultades que enfrenta», puntualizó, y Sri Lanka trata de reciprocar.

La estratégica posición de Sri Lanka en el Océano Índico, como centro de importantes rutas marítimas y comerciales hace que sus autoridades impulsen planes en cinco esferas: el trabajo con países vecinos, la inversión en infraestructura para la construcción de puertos y aeropuertos, el sector de la energía, el desarrollo de recursos humanos y del sector de los servicios.

Al igual que Cuba, Sri Lanka busca posicionarse como eje y se abre al mundo. El Embajador valoró muy positivamente la nueva Ley de la inversión extranjera cubana y mencionó que su país sigue ese camino. «Somos los socios perfectos para ayudarnos mutuamente a pesar de la distancia geográfica», apuntó.

Para Cuba, por lo conseguido y lo que  queda por conquistar, «el cielo podría ser el límite», tiene los recursos humanos altamente calificados y eso es esencial, afirma.

Con total orgullo Sarath Dissanayade compartió con los lectores de JR la gran importancia que concedió su país a la Conferencia Internacional de Juventud en abril de 2014, cuando llegaron a Colombo delegaciones de más de 150 países —entre ellos tres jóvenes cubanos— para debatir problemáticas esenciales de este sector.

A Sarath Dissanayade le quedaría mucho por decir, pero sobre todo el diálogo asumo que prefiere tres palabras: gracias, amistad y futuro.

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