El contador de Auschwitz se declara culpable

Oskar Gröning está siendo juzgado por complicidad en la muerte de al menos 300 000 personas en el campo de concentración de Auschwitz, al sur de Polonia, durante la II Guerra Mundial

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Juventud Rebelde

Oskar Gröning, un alemán de 93 años que perteneciera a las SS nazi, se declaró culpable este martes en el inicio del juicio en su contra, donde se le acusa de complicidad por la muerte de 300 000 personas en el campo de concentración de Auschwitz, al sur de Polonia, durante la II Guerra Mundial.

En la audiencia penal que forma parte de los juicios tardíos ante los crímenes del nazismo —el próximo 8 de mayo se cumplen 70 años de la capitulación del III «Reich»—, Gröning afirmó que comparte una «culpa moral» y por eso pidió perdón a los familiares de las víctimas y aquellos que sobrevivieron el holocausto entre 1943 y 1944.

Indica Telesur que el acusado podría enfrentar una pena de hasta tres años de prisión de ser hallado culpable.

Oskar Gröning, se unió a los 21 años de edad a las «Waffen-SS» porque se sentía atraído por «la elegancia del uniforme». A lo largo de su vida nunca ha ocultado el empeño que ponía en su trabajo de contable en Auschwitz entre 1942 y 1944.

En 2005, el semanario Der Spiegel señalaba en una entrevista que lo hizo a Groning «su historia, una historia alemana, es una historia de seducción y de fanatismo, de criminales y de sus cómplices, de lo que supone vivir sintiéndose culpable».

En una serie dedicada por Der Spiegel a examinar los crímenes cometidos en Auschwitz, Gröning sostuvo que en el campo de concentración actuaban con la idea de que si bien los niños no eran sus enemigos en ese momento «sí lo era la sangre que corría dentro de ellos», y que por el hecho de ser judíos fueron incluidos en sus listas.

Ocupó un puesto administrativo en el campo de concentración, al cual fue destinado en 1942 para recoger los billetes de los deportados y enviarlos a Berlín.

De joven apoyó el principio del exterminio como «un instrumento para librar la guerra con métodos avanzados», señala una reseña suya publicada en el diario español La Tercera.

Pero cuando vio a un soldado matar a un bebé lanzándolo contra la pared de un vagón pidió su traslado al frente. Rechazaron su solicitud, y también dos posteriores. El soldado acabó por aclimatarse, indica el rotativo ibérico.

Después de la guerra regresó a su región natal. Se casó, tuvo dos hijos y trabajó en una vidriería. Ya jubilado, en 1985, salió a la luz su pasado cuando un miembro de su club filatélico le confió una obra negacionista, lamentando la prohibición de contestar el Holocausto.

La iniciativa sacó de quicio al exsoldado, que devolvió el libro con un comentario escueto: «Estaba allí, todo es verdad». Entonces escribió una memoria de 87 páginas para sus familiares y en 2003 declaró en un documental de la BBC y en la prensa alemana.

El contador de Auschwitz mantenía un inventario con las últimas posesiones de los ejecutados por los nazis.

«Describiría mi papel como el de un pequeño engranaje. Si califica eso de culpabilidad, entonces soy culpable. Pero jurídicamente hablando, soy inocente», repetía Gröning en las entrevistas en las que pedía perdón a las víctimas del Holocausto.

Auschwitz-Birkenau

El campo de concentración de Auschwitz-Birkenau fue un complejo formado por diversos campos de concentración y de exterminio construido por el régimen de la Alemania nazi tras la invasión de Polonia de 1939, al principio de la II Guerra Mundial.

Situado a unos 43 kilómetros al oeste de Cracovia, fue el mayor centro de exterminio de la historia del nazismo, donde se calcula que fueron enviadas cerca de un millón 300 000 personas, de las cuales murieron un millón 100 000, la gran mayoría de ellas judías.

En la puerta de entrada a uno de los diversos campos que componían el complejo (Auschwitz I) se puede leer el lema en alemán Arbeit macht frei («El trabajo os hará libres»), con el que recibían a los deportados las fuerzas de las SS que estaban a cargo del centro durante su periodo de funcionamiento, desde su apertura el 20 de mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el ejército soviético.

La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1979, por ser uno de los lugares de mayor simbolismo del Holocausto.

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