Una caravana de camélidos por la vida

Llamados «los barcos del desierto», esta familia animal constituye un elemento sustancial para la sobrevivencia de millones de personas en unos 90 países del planeta

Autor:

Juana Carrasco Martín

EL impulsor principal ha sido el presidente indígena Evo Morales, y el 156 Consejo de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), celebrado en su sede en Roma del 24 al 26 de abril de este 2017, decidió que el 2024 sea el Año Mundial de los Camellos.

¿Cuál es el interés de Evo por los camellos? En Bolivia no habitan esos animales, ni sus primos los dromedarios. Y si los hay, están en el zoológico.

Mirada estrecha amig@s. Si hablamos solo de esos fantásticos animales del desierto que pueden vivir días y días sin beber agua y llevar pesadas cargas por decenas de kilómetros en un escenario tan adverso por su clima extremo como son los desiertos, esa pregunta podría ser válida, pero lo cierto es que el país andino, como toda esa región geográfica del sur americano, es centro de otros primos de la familia de los Camélidos, las llamas, los guanacos, las vicuñas y las alpacas.

Las cuatro especies sudamericanas: llama, alpaca, vicuña y guanaco, son consideradas especies únicas de mamíferos autóctonos del continente. Estas especies simbolizan un elemento importante de la identidad cultural de las comunidades indígenas ancestrales y constituyen fuentes de vida (carne, leche, fibra, energía de tiro y transporte) .

Despejada la duda, les diré que desde hacía unas semanas antes del justo acuerdo de la FAO, yo estaba por escribir esta historia. En  ese buscar de fotografías interesantes, vi esta bellísima imagen en que los camellos avanzan hacia el agua, donde los camelleros recogen el precioso líquido para beber y darles de beber.

Sorpréndase más cuando sepa o reconozca que los camélidos son el principal medio de subsistencia de millones de familias que habitan los entornos más hostiles en unos 90 países del planeta.

¿Se imagina una vaca o una oveja viviendo en el desierto, o en las altitudes andinas o en las tierras especialmente secas o áridas?

Resulta imposible, por tanto, la familia de los camélidos son esenciales para la seguridad alimentaria y la nutrición ya que constituyen la principal fuente de proteína para las comunidades indígenas de diferentes regiones del mundo.

Además, proporcionan fibras, fertilizante orgánico, energía de tiro y transporte y son indispensables para los medios de vida pastorales nómadas.

Así introdujo la FAO su importante acuerdo, a lo que añadió que son factor fundamental «para la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza y los medios de vida, especialmente en las tierras áridas».

Hay un elemento sustancial que  tomó en cuenta la organización, sus esfuerzos y los del mundo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y los Objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El Estado Plurinacional de Bolivia se empeña seriamente en esos objetivos y promueve y adopta medidas concretas que lleven a la reducción del hambre y la pobreza en su pueblo, de ahí el interés de Evo Morales en este propósito que lleva a fomentar y cuidar a los camélidos del mundo, fomentar las mejores prácticas en ese sentido y a reconocer su valía.

Otro de los objetivos de la ONU, el empoderamiento de las mujeres, está vinculado también a esta masa animal, porque ellas participan en la elaboración y comercialización de la fibra de camélidos y en las tareas de pastoreo.

Los camélidos, agregaba la argumentación de la FAO, son una importante fuente de proteína en todo el extenso altiplano andino de América del Sur y en la mayoría de los desiertos de África y Asia; su carne y leche aseguran la alimentación diaria de millones de personas. Y tambien proporcionan fibra para la elaboración de ropa a las comunidades indígenas y fertilizante orgánico que garantiza la producción agrícola de subsistencia, así como energía de tiro y medios de trasporte para productos y personas.

Los «barcos del desierto»

Los camellos, que los hay domésticos y salvajes, y los dromedarios, son las bestias de carga por excelencia para los pastores nómadas y se les conoce por el nombre de «barcos del desierto» porque pueden atravesar grandes distancias y sobrevivir sin agua durante largos periodos.

La foto en cuestión fue tomada en el desierto de Dide Galgalu, en uno de los pocos abrevaderos de la zona, cerca de Moyale, un poblado especial, justo en el linde Etiopia-Kenia y constituye el principal puesto fronterizo entre los Estados cuyas capitales son Addis Abeba y Nairobi.

Moyale se divide entre ambos. Su población en la parte etíope asciende a los 12 000 habitantes y en la parte keniana a 9 276. Pero esos son datos de 1999, asi que no los tome como precisos para esta localidad que se extiende al norte del desierto de Dide Galgalu, que no era tan conocido como el Sahara o el Gobi, hasta que uno de los famosos rally (autos, motos y bicicletas) comenzó a usarlo como pista para sus carreras, la transafricana entre El Cairo (Egipto) y Ciudad del Cabo (Sudáfrica).

Los 400 kilómetros de la «Moyale High Way» está considerado el tramo más duro de esa carrera, por el  paso de grandes camiones, su nulo mantenimiento y un terreno muy accidentado, dicen los deportistas en sus blogs en Internet.

Esta «invasión» de la modernidad ha interrumpido el cadencioso andar de las caravanas y rebaños de camellos, hasta hace poco dueñas absolutas del territorio y todavía indispensables medios de vida de los pueblos nómades y del comercio entre los asentamientos de la región.

Lo del andar cadencioso es fácilmente explicable, todos los camélidos caminan de una manera particular debido a su sistema de locomoción; en marcha, las dos extremidades del mismo lado se mueven simultáneamente, diferente de los caballos por ejemplo que tienen un galope intercalado.

Por cierto, en este año, la sequía ha empeorado en el norte de Kenya, según informaba el periódico The Star, de ese país africano, a comienzos de 2017 y tenía impacto en el sur del país, según las advertencias de la ONU, basadas en los pronósticos de un nuevo sistema de alerta temprana.

Se llamaba a la búsqueda de forraje para los animales y, fundamentalmente, al ganado de las zonas áridas y ahí están comprendidos también nuestros camellos, en riesgo junto a las personas en una región que todavía no se ha recuperado de la sequía de 2014, y las lluvias fueron bien escasas tanto en 2015 como en 2016..

En África están en riesgo 39 millones de personas por esta crisis y en especial un gran reto representan los meses de abril y mayo, según los expertos de la FAO.

Incluso, entre los criadores de animales se han producido trágicos y mortales enfrentamientos, por el agua.

En las alturas andinas

Los géneros Vicugna (Vicuña y Alpaca) y Lama (Guanaco y Llama) que habitan en las alturas andinas, fueron la base económica de un gran imperio: El Tahuantiunsuyo, una de las formidables civilizaciones que dominaron los Andes, desde su corazón en el Cuzco peruano y se extendió desde los Pastos Colombianos hasta las Pampas Chilenas, con dominio total de los diversos climas que constituyeron la base de una agricultura vertical.

Pero ahora hablamos de la fauna y si la tribu de los camellos no son precisamente graciosos, los sudamericanos coronan sus largos y delgados cuellos con caras realmente simpáticas.

La llama es la domesticada del guanaco, mientras que la alpaca es la domesticada de la vicuña y todas están emparentadas con los camellos de África y Asia, aunque la diferencia morfológica fundamental es que estos tienen joroba y son de mayor tamaño. La diferenciación y especiación ha sido el producto de un proceso evolutivo de millones de años, dice la Wikipedia.

«Los camellos actuales son el resultado de un largo y complejo proceso evolutivo que tuvo su origen en América del Norte en el Eoceno Tardío hace unos 40 millones de años. En esa época aparecieron unos pequeños mamíferos a los que se les llamó Protylopus petersoni, parecidos a pequeños guanacos de sólo 80 centímetros de altura. A partir de este grupo, se originaron distintas especies que, en su evolución a lo largo de millones de años, fueron adaptándose a diferentes condiciones ambientales y aumentando gradualmente de tamaño».

Entonces eran muchas más las variedades de esta gran familia y los cambios climáticos sucesivos fueron transformando sus características para atemperarse al entorno. Estrictamente herbívoros, los depredadores les obligaron, como mejor mecanismo de defensa, a huir hacia los desiertos (África) y a las zonas montañosas (Sudamérica).

La llegada o aparición de la especie humana dio un vuelco a la vida de esta fauna, la vicuña y la llama fueron domesticadas y constituyeron un elemento muy preciado en la conformación de la naciente civilización. Su lana fina era muy cálida y su carne y leche complementó el aporte de proteínas de la dieta agrícola.

Las especies fueron modificadas genéticamente por selección humana, tal y como sucedió con el maíz y ahora presentan mayor tamaño y lana más abundante.

Ya mencionamos al imperio de Tihuantizuyo o Tahuantinsuyo, del que hablaron los cronistas españoles y americanos como Garcilaso de la Vega y Huamán Poma de Ayala, explicando su relación con los camélidos andinos.

La lana era tejida para vestir al pueblo y como ofrenda ritual; la posición social de un individuo era evidenciada por la calidad del tejido que utilizaba, la alpaca para los pobres, y para los estamentos mas altos de la sociedad la lana de vicuña, que además de presentar el pelaje más fino era escasa.

Se afirma que las denominadas Acllas fueron mujeres seleccionadas para tejer exclusivamente esta lana de vicuña que vestían a las elites y eran ofrendadas en festividades religiosas como ofrenda a Inti, dios supremo.

Y agrega la Wikipedia que «en tiempos del Inti Raimy se menciona en las crónicas que tanto la cosecha como las semillas nuevas eran rociadas con sangre de llama como acto ritual de agradecimiento a la Pachamama»…

En aquella ancestral civilización, el guanaco, por su característica salvaje, tuvo un papel marginal y no representó un estamento importante en el desarrollo del imperio.

La conquista española hizo venir a menos a la útil fauna andina de los camélidos, pero ahí siguen, aportando beneficios y a ellos apuesta Bolivia y otros pueblos porque ellos pueden garantizar la sostenibilidad de sus poblaciones y sacarlas de la extrema pobreza.

Sea bienvenido el Año de los Camélidos.

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