Gatillos alegres quieren ir a Afganistán

Cuando el discurso de Donald Trump destila guerra y violencia incontrolables, vuelve al foco un contratista que pretende privatizar la muerte en el país asiático

Autor:

Juventud Rebelde

WASHINGTON, agosto 12.— Casi 16 años después de entrar en Afganistán, Erik Prince, fundador de la empresa de seguridad privada Blackwater, ronda de nuevo Washington con un plan de privatización bélica para «poner fin» a la guerra más larga de Estados Unidos.

Un despacho de AFP refiere que Prince está de vuelta en la escena pública mientras el presidente Donald Trump se pregunta qué hacer con un conflicto irresuelto por sus dos predecesores. Ni George W. Bush ni Barack Obama encontraron una solución para Afganistán, bautizado como «el cementerio de los imperios».

El plan de Prince para Afganistán contempla nombrar un «virrey» estadounidense que reportaría únicamente a Trump y tendría un papel similar al del general Douglas MacArthur en Japón, tras la 2da. Guerra Mundial.

Las tropas estadounidenses, más allá de un puñado de fuerzas especiales, serían reemplazadas por un ejército privado de unos 5 500 contratistas que entrenarían a soldados afganos y se les unirían contra los talibanes, y estarían respaldados por una fuerza aérea de 90 aviones.

Todo por «menos» de 10 000 millones de dólares al año, frente a los 45 000 millones que se espera Estados Unidos gaste en 2017 en su presencia militar en Afganistán.

Prince ha mantenido un perfil bajo desde la venta de Blackwater en 2010, tres años después de que algunos de sus empleados contratados para proteger a diplomáticos estadounidenses mataran a 14 civiles iraquíes desarmados en Bagdad e hirieran a otros 17.

En mayo, Prince esbozó su propuesta en un artículo en The Wall Street Journal. Desde entonces, el actual director de Frontier Services Group, una compañía de seguridad con sede en Hong Kong, se ha reunido con funcionarios estadounidenses y ha promovido su plan en televisión.

Según afirma, el asesor estratégico de Trump, Steve Bannon, y algunos miembros del Congreso se han mostrado receptivos con su idea, pero el Pentágono no.

Esta semana, Trump —ya enzarzado en diplomacia bélica con Corea del Norte— afirmó que pronto revelará cómo proceder en la guerra de Afganistán, que Estados Unidos comenzó poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y en la que ha perdido a unos 2 000 soldados.

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