Las verdaderas cortinas de humo en Venezuela

Autor:

Osviel Castro Medel

CARACAS.— De nuevo la pataleta y el desacuerdo. Esa ha sido la «respuesta» de la recalcitrante derecha venezolana ante la soberana decisión anunciada el lunes por el presidente Nicolás Maduro de expulsar del territorio nacional a tres diplomáticos estadounidenses, vinculados a planes desestabilizadores en este país.

Y aunque esperada de sobra, la reacción confirma y acuña —por si algún ingenuo lo dudaba— la filosofía sietemesina de la oposición, cuya columna principal radica en actuar al abrigo, y muchas veces bajo las órdenes, de la potencia que parece intentar en Venezuela una «Siria latinoamericana».

Apenas el Jefe de Estado anunció que la encargada de negocios, Kelly Keiderling; el vicecónsul, David Mut, y Elizabeth Hunderland tenían 48 horas para abandonar este territorio sudamericano, las voces de la burguesía aparecieron para expresar lo mismo de siempre: que se trataba de una «maniobra» del Gobierno para distraer la atención de «los graves problemas internos».

Claro, lo que hicieron los funcionarios fue «nada», según la derecha. Solo se reunieron con el gobernador del estado de Amazonas, Liborio Guarulla; el alcalde del municipio de Heres, en el estado de Bolívar, Víctor Fuenmayor, y con delegados de la organización Súmate, impulsora del revocatorio a Chávez en 2004. Solo planificaron el desconocimiento de los resultados electorales de las elecciones municipales del próximo 8 de diciembre. Solo buscaban paralizar la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), y otras empresas importantes de la región de Guayana, en el estado de Bolívar.

Ah, y lo único que hizo la Keiderling, la diplomática de EE.UU. de mayor jerarquía en Venezuela (ambos países carecen de embajadores en el otro territorio), fue dictar una conferencia en la Universidad Católica Andrés Bello, en Guayana, donde dijo que una nación fuerte se logra con medios de comunicación críticos a los poderes del Estado. Solo eso.

Enseguida, ante la soberana medida de la Revolución, el Gobernador del estado de Miranda, el cabecilla opositor Henrique Capriles, con su lenguaje ajeno a toda ética, expuso en su cuenta de Twitter, inmensamente promovida por los grandes medios: «Las alertas del chimbón en Miraflores nadie se las cree, puro humo para tapar que no puede con el país».

Sin embargo, la verdadera cortina de humo la lanza el ex candidato presidencial cuando encubre hasta lo último a Oscar López Colina, director de Despacho de la Gobernación de Miranda, investigado por blanqueo de capitales y calificado como el «zar» de las finanzas de la oposición. Este, cuyo paradero es desconocido (está en un «lugar seguro», según Capriles, que pudiera ser el exterior) gastó millones de bolívares de dudosa procedencia en fiestas privadas, y sobre él pesa una orden de captura por posibles manejos de una red de prostitución de mujeres y hombres, amaños que empapan a su partido, Primero Justicia, el mismo del «muchachito mirandino».

Otro que se apresuró a descalificar la acción soberana del Gobierno y a tirar cenizas fue Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo de la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), quien la calificó de acto de propaganda, un recurso viejo y gastado que el Gobierno sigue al caletre. Y lo tildó de acto de irresponsabilidad política y gubernativa, porque echa la culpa a otros de las fallas propias.

Pero un dato para que cada lector analice: Aveledo ni siquiera se encontraba en Venezuela. Estaba en Bilbao, España, participando en un evento internacional sobre Riqueza y pobreza de las naciones.

Para rematar, el periódico El Universal, cuya línea editorial parece la de un partido político, señaló ante el anuncio de Maduro: «Aseguró que los tres pertenecen a la embajada de EE.UU. en Caracas». Es decir, eso no estaba confirmado por el órgano de prensa.

En realidad, la verdadera cortina parece venir de la derecha que se apresura en señalar su «independencia», pero que está ligada hasta lo más íntimo a los funcionarios expulsados. Esos sectores reaccionarios, aupados por los poderes extranjeros, «están buscando un punto que desencadene otros puntos de quiebre y de violencia», como señaló Maduro.Entonces es más que importante, como también recalcó el mandatario, tener conciencia de eso para que no lo encuentren.

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