No nos cayó del cielo - Opinión

No nos cayó del cielo

Autor:

Nelson García Santos

No por esperados dejan de resultar asombrosos esos gestos de tender la mano a los más necesitados en la gran ciudad o la pequeña comunidad, donde se vive como en familia, porque todos se   conocen.

El hecho en sí mismo de que hayan sido comunes en cualquier parte de nuestra geografía antes, durante y después del paso del huracán, refleja, cabalmente, una de las grandes enseñanzas de la Revolución.

Con Fidel aprendimos que no damos lo que nos sobra sino que compartimos lo que tenemos, como esa generosidad de muchísimos de darle abrigo en sus casas a los que viven en inmuebles precarios. O ceder un espacio para brindar un servicio. O proporcionarle unas tejas para remendar un techo.

Hay que ver la satisfacción causada, hasta por esos gestos que pueden parecer una minucia, como compartir unos pomos de agua fría, un pedazo de hielo, de pan o una tacita de café, un poco de refresco, un plato de chicharo o lo que sea para calmar al estómago.

En las comunidades de Isabela de Sagua, Nazábal, el Santo, Caibarién, Sagua la Grande, en fin, dondequiera que ha hecho falta han aparecido los desprendidos, sin que nadie los convoque para tender la mano, especialmente a los niños y ancianos.

En estos días también Fidel ha estado presente en zonas devastadas acá en Villa Clara, donde recuerdan con cariño su aliento, preocupación y ayuda ante los desastres naturales, una de sus enseñanzas que se aplica ahora también con renovados bríos.

Por esa realidad, a pesar del demoledor golpe que sumió en un primer momento en la pesadumbre a los que lo perdieron todo o casi todo, hay confianza en que sabremos sobreponernos. Nadie será abandonado a su suerte.

Esa resulta otra de las enseñanzas de la Revolución, que al igual que las ya mencionadas, están enraizadas en el alma y el corazón de la inmensa mayoría de la gente.

Porque esa solidaridad para ayudar a los más necesitados, de conmoverse por el dolor ajeno y tener la convicción de que saldremos adelante, no nos cayó del cielo, la engendró, más con hechos que con palabras, la Revolución. Su obra está a la vista.

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