Cambian los hábitos, no el amor

Con un diagnóstico de VIH la vida cambia, pero no termina. Aunque el organismo exige más cuidados, una persona equilibrada aprende a adaptar sus metas personales

 

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

Si un día necesita ayuda, recuerde que encontrará una mano al final de su brazo. Con el tiempo descubrirá que tiene dos manos: una para ayudarse a sí mismo, otra para ayudar a los demás.

Audrey Hepburn

Ella es de La Habana y él de Santiago de Cuba. No se conocen. No comparten historias ni preferencias sexuales.

Sus oficios, amistades y proyectos difieren mucho, como también fue distinto el modo de entrar en contacto con el Virus de Inmunodeficiencia Humana, VIH.

A pesar de la distancia, sus desvelos y esperanzas coinciden cada amanecer, como un día coincidieron sus correos en la bandeja de entrada de Sexo Sentido.

Pasado el primer momento de angustia o rabia, de aceptación y juicio crítico, en el pecho de ambos se instaló un sentimiento que les mantiene a la expectativa de cualquier adelanto médico y les impulsa a ayudar a quienes hoy, o mañana, pudieran verse en similar situación.

El amor a la vida es su mejor vacuna, y también la idea de que un día encontrarán la persona ideal, desprejuiciada y amorosa, lista para hacerles sentir especiales y esperar con ellos la cura definitiva.

Ese es el sueño que hoy comparten con nuestra sección, tal como antes nos hicieron eco de sus desgarraduras. El pasado no se puede cambiar, dicen, pero el presente es una garantía para cualquier ser humano que en esta Isla viva con una enfermedad crónica como el VIH.

Vida sana, mayor esperanza

La gran mayoría de las personas portadoras del VIH en Cuba están adscriptas al sistema de atención del MINSAP, y por tanto disfrutan de asistencia médica, consejería especial y todo el apoyo jurídico que su caso demanda.

Quienes deciden mantenerse al margen, pueden hacerlo, pero igual reciben consejería cara a cara en el momento de informarles su seropositividad, y saben que pueden incorporarse al sistema de atención cuando lo decidan, explicó a JR el doctor Manuel Hernández, especialista del Centro Nacional de Prevención de ITS,VIH-sida (CNP).

No fumar, no ingerir bebidas alcohólicas, alimentarse correctamente y procurar tratamiento adecuado si aparecen enfermedades oportunistas, son medidas básicas que se les recomiendan a todos los casos.

Lo ideal sería, además, contar con el apoyo de la familia, el centro laboral o estudiantil, la comunidad y las amistades, pero cada paciente es libre de decidir a quiénes comenta su condición de salud y en qué momento o manera, acota la doctora Rosaida Ochoa, directora del CNP.

Pero todas estas personas, opten o no por el tratamiento especializado, deberían organizar sus horarios de vida para descansar mejor, hacer ejercicios físicos adecuados y adoptar una dieta balanceada que ayude a su sistema inmunológico a no deprimirse, además de extremar cuidados con el almacenamiento de los alimentos para evitar trastornos digestivos e infecciones a su organismo.

Si además están siguiendo un plan con antirretrovirales, es importante adherirse a este lo más fielmente posible para no desvirtuar su efecto, e integrar adecuadamente los fármacos en el horario de las comidas para disminuir en lo posible sus efectos adversos, coinciden especialistas consultados.

También ayuda evitar el consumo desmedido de grasas para conjurar la lipodistrofia, uno de los efectos colaterales que más preocupa a cualquier paciente, porque denuncia de algún modo su estado de salud. No obstante, «hay que aprender a convivir con eso», recomienda Clara, promotora de la LineAyuda del CNP (830-3156), con quien conversamos esta semana.

Hazlo por ti y por mí

«Como soy joven confío en que el amor pronto aparecerá y le dará más sentido a mi vida, pero mientras tanto no pienso “perderme en la curvita”; así que en las relaciones que inicio siempre hablo claro y uso preservativos», cuenta el amigo santiaguero.

«Es de las primeras medidas que nos explican en la consejería —escribió la habanera—. Protegernos en cada relación sexual para no transmitir el virus a la pareja (sea estable u ocasional), y para resguardarnos de una reinfección con la misma u otra cepa del virus».

Decirlo es fácil. Hacerlo exige disciplina, autoestima y madurez, reconoce Clara: «No hay que ir con la bandera del VIH por todo el mundo, pero las personas adultas deben saber que los accidentes con el condón existen. En general son muy seguros, pero puede haber errores de manipulación o conservación y la pareja tiene derecho a saber a qué se está exponiendo».

Algunas personas tras recibir el diagnóstico siguen la vida desordenada que llevaban antes y aceleran el paso hacia la fase final de su enfermedad, el sida. Otras, la mayoría, asume la vida con mejor color: saben que ya no se puede volver atrás, pero nada impide reorganizar los hábitos y asumir nuevos proyectos con un mayor sentido de responsabilidad, autorrespeto y confianza en el futuro.

Si fuera tu caso, ¿cómo elegirías continuar? ¿Hay que esperar a contagiarse para decidirlo?

Pruebas rápidas en la capital

Si estás en la capital y quieres conocer tu condición serológica en materia de VIH, puedes ir entre lunes y viernes, de 9:00 a.m. a 1:00 p.m., al policlínico Tomás Romay, en La Habana Vieja (Aguiar No. 25). Consultorios de la calle 23 entre B y C, o el de calle 26 entre 15 y 17, ambos en el municipio de Plaza de la Revolución, y al consultorio sito en Juan Delgado número 408, entre Carmen y Vista Alegre, municipio de 10 de Octubre.

Para conocer sobre la ubicación actualizada de las pruebas rápidas en el resto de las provincias se recomienda llamar a la línea de consejería telefónica provincial, disponible en las guías regionales de ETECSA.

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