Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Otro abrazo musical entre Cuba y Brasil

Ambas intérpretes promocionan en una gira por todo Brasil un DVD que incluye escenas en los estudios de grabación y de los primeros conciertos

Autor:

Frank Padrón

Omara Portuondo (derecha) y María Bethana Cuando Omara escuchó a Bethania durante el viaje que la cantora diera a nuestro país invitada al Festival de Varadero 1987, decidió que un buen día iba a cantar y a grabar con ella. Cuando Bethania supo de Omara a raíz del fenómeno Buena Vista Social Club que, como sabemos, «lanzara» internacionalmente a la diva cubana, tuvo la misma certeza. Pero pasó el tiempo y pasaron una y mil águilas por el mar, ese ancho y profundo que divide ambos pueblos (pero que no los separa), para que las divas concretaran ese hermoso sueño.

La buena noticia es que el proyecto se ha hecho realidad, y en estos momentos no solo el CD resultante ya está listo sino que ambas intérpretes lo promocionan en una gira por todo Brasil junto con un DVD que incluye escenas en los estudios de grabación y de los primeros conciertos.

Desde el 7 de marzo y hasta el 10 de mayo se extiende la gira que incluye, entre otras, las ciudades de Río de Janeiro, Sao Paulo, Brasilia, Belo Horizonte, Curitiva, Salvador y Porto Alegre, donde culmina.

No son nuevas las colaboraciones musicales entre los dos pueblos, con tantas raíces culturales comunes, de lo cual han salido ya varios registros sonoros muy notables como: el que recoge el concierto ofrecido por Iván Lins en su primera visita a Cuba durante 1997 y donde fuera acompañado por el superteclado de Chucho Valdés y su banda Irakere; el realizado en 2004 por nuestro maravilloso sexteto vocal femenino Sexto Sentido junto a Joao Donato (Bossa cubano, por la línea de Sergio Mendes), en un repertorio que desborda incluso las naciones implicadas para abarcar referentes internacionales; las frecuentes grabaciones de la joven cubana Yusa en estudios de Río junto a colegas suyos de allá; y ahora el CD-espectáculo que estos dos verdaderos emblemas de la música en ambos países han preparado para orgullo de todos, de un lado y otro, de América Latina, de todo el mundo amante del arte legítimo: Maria Bethania y Omara Portuondo, acompañadas también por músicos cubanos y brasileños.

Sobre el CD

El álbum titulado simplemente con el nombre de ambas cantantes, será parte de un libro que ahora mismo prepara la editorial Nova Fronteira (una de las más importantes de Río) en colaboración con el sello discográfico de la bahiana radicada hace tiempo allí, Biscoito Fino; y que contendrá artículos de intelectuales cubanos y brasileños en torno a los tradicionales vínculos entre ambos países, particularizando, claro, en ambas artistas.

Tanto el registro sonoro como los conciertos en vivo que ahora mismo tienen lugar, están realizados como es de suponer, sobre la base del patrimonio musical de los dos grandes bastiones musicales de sus protagonistas, aunque varias de las piezas incluidas no son habituales en el repertorio de ambas, quienes cantan solas e interactúan con las mismas.

Entrelazan títulos que son verdaderos clásicos, digamos Para cantarle a mi amor, del mítico Orlando de la Rosa (1919-1957), entonada en español, con Só Vendo que Beleza (Marambaia), de Rubens Campos (1912-1985), e Henricao (1915 -1984), en portugués, canción que conoció el éxito en la voz de Carmen Costa (1920-2007).

Nuestra coterránea sí incorpora algunos números del patio que ya habían sido grabados por ella, tales como El amor de mi bohío, de Julio Brito (1908-1968), Y tal vez (Juan Formell) y Palabras (Marta Valdés), que en este caso se unirá a la obra homónima brasileña, compuesta por el desaparecido Gonzaginha, en voz de María, junto al poema LXIV, de Dulce María Loynaz. La selección cubana incluye Lacho, raro dueto autoral entre el pianista Facundo Rivero con el flautista Juan Pablo Miranda que abre el CD, Mil congojas, bolero de este último que sí es bien conocido en la versión de Omara, y Nana para un suspiro (Semillita), de Pedro Luis Ferrer, que lo cierra.

En la parte brasileña, Bethania eligió Caipira de Fato (Adauto Santos), Menino Grande (Antonio Maria), Arrependimento (un olvidado bolero de Dolores Durán y Fernando César) así como Voce, de Hekel Tavares (1896- 1969) y Nair Mesquita, más conocida como Penas do Tie.

Como puede apreciarse, el repertorio es bien representativo no solo del tipo de música (aun cuando en algunos casos, como apuntábamos, no lo hubieran incorporado antes) de ambas intérpretes, sino del acervo musical de Cuba y Brasil, estructurando disco y presentaciones (mucho más amplias y con muchas más canciones) que Bethania ha calificado de «humanísimo», para agregar, a propósito de su compañera: «Omara es una de las mayores cantantes que conocí, que conozco, ella tiene una musicalidad, una inteligencia, una comprensión musical que no es muy común».

La llamada por muchos «la Novia del filin» opinó sobre su colega brasileña: «La voz de María Bethania tiene un color, una densidad, una seguridad, una sutileza: ella nos colma...»

Por supuesto, y aunque aún no hemos escuchado el CD ni visto el espectáculo (esperamos no tarden en llegar), este encuentro ha producido un hecho cultural de relevancia mucho más abarcador que el diámetro de los países involucrados. Se trata, sin lugar a dudas, de un suceso de magnitudes universales, como quiera que dos universos, dos megapotencias (tanto las intérpretes como la música de ambos lugares que interpretan) se unen para «explotar» en algo que ya, de seguro, clasifica entre lo más significativo que se nos ofrece en los años iniciales del siglo XXI.

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