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Repasan en Cuba exilio del poeta español Rafael Alberti

Aitana Alberti, hija del destacado poeta español, narró la estancia de sus progenitores en París y la convivencia allí con los chilenos Pablo Neruda y Delia del Carril

Autor:

Juventud Rebelde

Aitana Alberti, hija de uno de los poetas españoles de la llamada Generación del 27, repasó en Cuba diversos pasajes del exilio familiar reunidos en un libro de su autoría: La arboleda compartida, destaca PL.

El volumen, publicado por la colección Sur del Festival Internacional de Poesía de La Habana, resalta como un interesante testimonio de vida y un canto al amor filial y a la amistad, en voz de una de sus protagonistas.

La última sesión teórica del Encuentro de Escritores de las Primeras Villas Latinoamericanas propició la víspera el acercamiento al tema de la Guerra civil en ese país ibérico y la expansión de la diáspora española en Centro y Suramérica.

En síntesis, Alberti relató el traslado de sus padres, junto con Dolores Ibarruri (La Pasionaria) al norte de África, donde los propios soldados que los hicieron prisioneros acudieron a saludar a quienes se convirtieron en los primeros exiliados de la República Española.

Narró la estancia de sus progenitores en París y la convivencia allí con los chilenos Pablo Neruda y Delia del Carril. Luego, en 1940, se produciría el traslado a Buenos Aires, «literalmente desnudos como los hijos de la mar», parafraseando a su coterráneo, Antonio Machado.

Subrayó, además, la primera gira por Europa en 1955, cuando acudieron a un congreso internacional de escritores en Berlín. Fue allí donde conocieron al poeta cubano Nicolás Guillén, y presenciaron dos piezas de Bertolt Brecht con el Berliner Ensamble: Madre coraje y el Círculo de tiza caucasiano.

La frustrada esperanza del regreso a la patria, según la poetisa, los obligaría a permanecer en Argentina primero, y ubicarse luego en Roma, ciudad desde la cual sus padres volvieron a Madrid, en 1977, tras casi cuatro décadas de obligada ausencia.

Traductora, periodista y promotora cultural, Aitana Alberti (1941) se asentó en la isla el 20 de mayo de 1984 tras una invitación de Guillén, entonces presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

Este, dijo, es el país donde más he permanecido y constituye un gran honor haberme convertido en casi cubana, concluyó. Alberti obsequió al historiador de Baracoa, Alejandro Hartmann, y a la biblioteca municipal, tres títulos de la colección Sur: La arboleda compartida, El amor y los ángeles (de su padre) y El gran amor de Gustavo Adolfo Bécquer, esta última obra de su progenitora, la importante narradora María Teresa León.

El Encuentro Internacional de Escritores de las Primeras Villas Latinoamericanas, con motivo del medio milenio de la Ciudad Primada cubana, dedicó tres jornadas al debate sobre la preservación de la identidad y el patrimonio histórico-cultural en el subcontinente.

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