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Un día distinto (+ Fotos y Video)

Las aulas volvieron a abrir, pero a diferencia de otros años, en este primer día del noveno mes no se habló de inicios, sino de reinicios

Autor:

Luis Raúl Vázquez Muñoz

Ayer fue un día distinto. Ayer, 1ro. de septiembre, las aulas volvieron a abrir, pero a diferencia de otros años, en este primer día del noveno mes no se habló de inicios, sino de reinicios, de volver a algo que ya había comenzado.

Suena extraño, ¿verdad? En primer lugar, por la fuerza de la costumbre. La otra razón, porque era la primera vez que las calles se llenaban de niños y jóvenes de camino a sus escuelas con mascarillas en sus rostros.

En la primaria matancera René Fraga el aseo es otra «asignatura». Foto: Hugo García

Y sin embargo, la vida casi siguió igual. Era idéntico el llanto de los más pequeños al entrar a los círculos infantiles y las aulas de prescolar, después de tantos días de descanso. En algunos lugares las escenas de pataleteo mostraron carácter olímpico, como olímpica fue la paciencia de las «seños».

Una enfermera da instrucciones de cómo evitar contagios en la jornada escolar. Foto: Juan Morales

En otros centros las vivencias fueron menos públicas, más personales. En los centros con adolescentes entre séptimo y noveno grado y en los preuniversitarios, sorprendió el rencuentro con quienes dieron en estos meses el anhelado estirón, y con profes que tienen ante sí el reto de velar por el distanciamiento en una edad en que todo es complicidad y cercanía.

En la adolescencia la amistad impulsa al abrazo, pero hay que cuidarse mutuamente. Foto: Roberto Díaz

Pero hay otras cuestiones más urgentes. En tiempos de COVID-19, abrir las aulas no deja de implicar riesgos, y para vencerlos nos hemos preparado, buscando hasta lo que no se tenía para que mesas y sillas estén higienizadas.

Cuatro nasobucos no faltan en las mochilas camagüeyanas. Foto: Yahily Hernández

El claustro en general no la tendrá fácil: ahora tiene en sus manos la salud de cientos de miles de estudiantes. A partir de ayer, el título de valientes dejó de ser una exclusiva del personal sanitario para convertirse también en condición de la Educación cubana. ¿Cómo se soportará tanta responsabilidad? ¿Cómo será el día a día de quienes velan por lo más sagrado del país?

Fidel el mayor inspirador de cada batalla escolar. Foto: Yahily Hernández

Pero esa inmensa responsabilidad no es exclusiva de la escuela, y no será suficiente si en el barrio y la familia no hacemos lo que se debe hacer. Lo que nos toca, que es bastante.

Por eso hay en este reinicio algo distinto, y también algo permanente. Al pasar por las cercanías de una escuela y oír el murmullo, las risas, las preguntas y respuestas, cualquiera se da cuenta de que allí está la vida: los deseos de ser felices a pesar de la epidemia, de las incertidumbres, y entonces sobreviene una tranquilidad que casi no tiene explicación.

En la Universidad de Holguín más de 3 000 estudiantes se reincorporaron. Foto: Nelson Rodríguez

Cuando el murmullo desaparece, la vista recorre los muros de la escuela hurgando sus secretos y termina, vaya usted a saber por qué, en lo más alto: en un mástil con huellas del sol y sereno donde ondea, tranquila y dulce, la bandera, por primera vez tras tantos meses de pandemia. Y entonces uno piensa: Sí, este día fue distinto. Tiene que ser felizmente distinto.

Los profes también mantienen un estricto cumplimiento de las normas de bioseguridad.  Foto: Yahily Hernández

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