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Google no quiere morir

Aplicaciones de inteligencia artificial muestran el camino que podría poner en jaque el modelo de negocio del buscador más usado en el planeta y cambiar las formas de interacción con internet

Autor:

Yurisander Guevara

Cuando casi nadie se acuerda del metaverso —que hace un año en el entorno tecnológico era la gran fruta por madurar—, no son pocos los que andan soltando grandes sumas de dinero para financiar proyectos de inteligencia artificial que prometen cambiar el mundo.

Y no es para menos: aplicaciones como ChatGPT, de OpenAI, y la desarrollada por DoNotPay que actuará como «abogada» en el mes de febrero —algo inédito hasta el momento—, no cesan de llegar a titulares de medios de prensa en todo el mundo.

Esto tiene a Google con «miedo». Y cuando a un gigante tecnológico como ese algo le asusta, hay que prestar atención.

Chat GPT y la evolución

Google ha dominado el mercado de los motores de búsqueda por más de dos décadas. Nueve de cada diez internautas emplean su buscador diariamente.

La herramienta, muy poderosa, se ha mantenido casi inalterable a lo largo del tiempo en cuanto a sus fundamentos: se introduce un término de búsqueda y se obtienen resultados que, gracias a los refinados algoritmos de Google, le permiten despejar dudas o informarse en segundos.

Sin embargo, ChatGPT es una herramienta que podría echar todo eso por tierra. Se trata de una inteligencia artificial (IA) que interactúa mediante conversaciones. Desarrollada por la compañía OpenAI, el formato de diálogo hace posible que ChatGPT responda a preguntas consecutivas, admita sus errores, cuestione premisas incorrectas y rechace solicitudes inapropiadas.

Hablamos de otro modelo de búsquedas en potencia, que superaría lo visto hasta ahora. En vez de introducir términos o frases, interactuaríamos con un robot capaz de comprendernos y brindarnos los resultados más ajustados posibles.

Y eso no es todo, OpenAI tiene otro producto llamado DALL-E 2, que permite crear imágenes digitales simplemente describiendo lo que quieres ver.

Sumemos a ello GPT-3: con una fluidez alucinante, este sistema de lenguaje natural puede escribir, argumentar y programar. Las implicaciones para el futuro podrían ser profundas. Y sí, también lo ha desarrollado OpenAI.

No por gusto Microsoft está en conversaciones con los dueños de OpenAI para invertir en ellos 10 000 millones de dólares y, según Bloomberg, la primera intención es integrar a ChatGPT con Bing, el motor de búsqueda de los creadores de Windows.

Con esos truenos

Los avances en sistemas conversacionales digitales inteligentes podrían poner en jaque a Google, que obtiene el 80 por ciento de sus ingresos a través de anuncios en las búsquedas.

Aunque Google tiene a Lamda, una IA que hizo a uno de sus exingenieros afirmar que tenía «conciencia», si la
tecnología de ChatGPT prueba ser efectiva para las búsquedas hay menos razones para que las personas hagan clic en los enlaces publicitarios.

«Google tiene un problema con el modelo de negocios», dijo Amr Awadallah, quien trabajó para Yahoo y Google y ahora dirige Vectara, una empresa emergente que está construyendo una tecnología similar. «Si Google te da la respuesta perfecta a cada consulta, no harás clic en ningún anuncio», agregó.

Sundar Pichai, director ejecutivo de Google, participó en una serie de reuniones para definir la IA de Google, y ha alterado el trabajo de numerosos grupos dentro de la empresa para responder a la amenaza que plantea ChatGPT, según un memorando y una grabación de audio obtenidos por The New York Times. A los empleados también se les ha encomendado la tarea de construir productos de inteligencia artificial que pueden crear obras de arte y otras imágenes, como la tecnología de DALL-E, que ha sido utilizada por más de tres millones de personas.

Desde ahora hasta una importante conferencia que se espera que sea organizada por Google en mayo, los equipos de investigación, confianza y seguridad de la compañía y otros departamentos han sido reasignados para ayudar a desarrollar y lanzar nuevos prototipos y productos de IA.

Al estilo de misión imposible

En este campo otra noticia destacó en los últimos días: Un asesor legal basado en IA está configurado para desempeñar el papel de un abogado en un caso judicial real por primera vez.

A través de un auricular, la inteligencia artificial instruirá a un acusado en la sala del tribunal sobre qué decir para evitar las multas asociadas y consecuencias de un juicio por exceso de velocidad, afirmó la compañía de inteligencia artificial DoNotPay, que impulsa esta iniciativa, en un reporte publicado por New Scientist.

La audiencia de multa por exceso de velocidad está programada para llevarse a cabo en un tribunal de Estados Unidos en algún momento de febrero, dijo a Gizmodo el fundador y director ejecutivo de DoNotPay, Joshua Browder.

Sin embargo, Browder y la compañía no proporcionaron más detalles del caso para proteger la privacidad del acusado y poder llevar a cabo su «experimento».

En muchos países los teléfonos y los dispositivos conectados a internet están prohibidos en los tribunales. Para eludir las restricciones en el uso del teléfono, Browder explicó que la compañía confía en los estándares de accesibilidad auditiva en este tribunal en particular, que ofrece un hueco legal que permite el uso de los auriculares Apple AirPods. Cuando se le preguntó si el tribunal estaría al tanto de la asistencia de la IA durante la audiencia, Browder respondió: «Definitivamente no».

Casi, casi...pero

Es cierto que los avances mostrados por herramientas como ChatGPT, DALL-E y la aplicación de DoNotPay son relevantes. Especialmente los dos primeros por su capacidad para emular comportamientos humanos. ChatGPT, de hecho, es capaz de crear textos tan convincentes que, según Nature, fueron avalados por científicos como «reales».

Sin embargo, no son pocas las preocupaciones que se alzan en torno al tema. En el pasado, inteligencias artificiales como Tay, lanzada por la propia Microsoft como un bot en Twitter, demostraron comportamientos racistas, xenófobos y misóginos. ChatGPT también tiene de esos sesgos, pues a fin de cuentas ha sido entrenada por contenidos de internet, una tecnología que, seamos francos, ha sido moldeada por el hombre blanco.

No obstante, las fuertes sumas de dinero que se avecinan para acelerar el desarrollo de estas tecnologías podrían significar un parteaguas en las formas de empleo de la red de redes. La mismísima Google sabe que le va la vida en ello.

 

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