Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

En órbita con el Órbita

Autor:

Nelson García Santos

Sin un diseño atractivo, exactamente de apariencia sencillísima, llegaron hace más de tres décadas para apaciguar la canícula y todavía refrescan el ambiente estos ventiladores importados desde la  Unión Soviética.

Cuentan que venían añadidos a los refrigeradores para utilizarlos en su descongelación, pero un avezado precursor de las innovaciones económicas criollas contra el bolsillo ajeno, multiplicadas hasta la saciedad, inventó comercializarlos de manera independiente.

El exportador ruso tampoco regalaba los ventiladores, y seguramente su costo venía incluido en la factura total del aparato, como un valor agregado que le daba vida también a la fábrica que los confeccionaba. Un modo nada tonto de ponerlos en circulación internacionalmente.

En el lenguaje actual este enlace refrigerador-ventilador podemos definirlo como un encadenamiento productivo, ese que tan necesitados estamos que fluya y se expanda en nuestra industria manufacturera.

Más allá de ser cierta o no la creencia de que estaban añadidos a los aparatos, esa historia permanece ligada al ventilador Órbita, que resulta inolvidable por su proverbial resistencia y, consecuentemente, su gran longevidad.

Solía sobrevivir a cualquier trance, empezando por la falta de mantenimiento y si se achicharraba el plástico que cubría el motor o caía al suelo, a pesar del trastazo seguía echando fresco como si nada.

La calidad de su motor se puede pasear entre los mejores de su tipo y, a no dudarlo, hasta resulta superior que otros más modernos con buen diseño y muy vistosos.

Muchísimos, a pesar de la amplísima gama de ventiladores vendidos en el mercado minorista, nunca han querido desprenderse del modesto Órbita, que a la hora de medir la eficiencia de su función vital, esa de ventilar, tampoco deviene segundo de ninguno con iguales o parecidas características de tamaño y potencia.

Verdad que antes la durabilidad, por lo general, de numerosísimos equipos, incluidos hasta los vehículos, resultaba más longeva que ahora cuando, por diversas circunstancias económicas, se concretan para una menor vida útil. En esa realidad influye la necesidad de abaratar los costos de producción y facilitar precios más asequibles para los mercados mayoristas.

Y esa calidad en los tiempos más antiguos la prestigia el Órbita, que fue y todavía es, en menor medida, un acompañante inseparable de la familia cubana en los días calurosos, y que dejó en su memoria un grato recuerdo.

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