La historia desde el escenario de sus orígenes

Unos 250 pioneros villaclareños llegan entre asombros a las instalaciones militares y civiles donde perdura la huella y el aliento del Ejército Rebelde y de su inolvidable Comandante Ernesto Che Guevara

Autor:

Nelson García Santos

SANTA CLARA, Villa Clara.— Unos 250 pioneros villaclareños llegan entre asombros a las instalaciones militares y civiles donde perdura la huella y el aliento del Ejército Rebelde y de su inolvidable Comandante Ernesto Che Guevara. Sus hazañas no les son desconocidas, pero ahora repasan la historia en los mismísimos lugares en los que se tejió a golpes de heroísmo.

Muchos aprecian por vez primera los escenarios y escuchan los relatos de protagonistas de la batalla por la liberación de esta ciudad, gesta desarrollada entre el 28 de diciembre de 1958 y el Primero de Enero de 1959.

El joven Anderson Blas Roja Guerra es uno de los que nunca había visto los sitios de los combates. Ahora los observa con curiosidad penetrante. La primera sorpresa que recibió fue cuando sus compañeros de la Columna lo seleccionaron para simbolizar al Che, con el que tiene cierto parecido. «Tremendo orgullo y responsabilidad», dice con un semblante muy serio a pesar de sus 14 años.

«Sabía que los enfrentamientos fueron muy difíciles, pero viendo esos lugares resulta más fácil imaginar el fragor de la batalla y lo corajudos que fueron los hombres del Ejército Rebelde», enfatiza.

Le comento que las tropas de la tiranía las integraban más de 3 000 soldados, diez tanques y 12 tanquetas T-17 que tenían un efectivo apoyo de aviones modelos B-26, F-47, T-33 y Seafury, radicados en el campamento militar de Columbia y en Camagüey.

«De nada les valió», apunta. Mientras, noto que sus ojos se abren desmesuradamente, como queriendo abarcar de un solo vistazo el Monumento a la acción del Tren Blindado.

Los rebeldes se apoderaron del convoy, integrado por dos locomotoras, más de 20 vagones y un coche motor-explorador, que transportaba unos 400 efectivos de la tiranía batistiana y una gran cantidad de armamentos.

A los pioneros, ataviados con uniformes verde olivo, se les apreciaba contentos, como si hubieran cumplido un sueño, cada vez que llegaban a rememorar un combate. Así se veían en el cuartel del Escuadrón 31 de la Guardia Rural, que contaba con cerca de 250 soldados, dos tanques e igual cantidad de tanquetas. O en el Gobierno Provincial, actual Biblioteca Martí. Allí se atrincheraron 30 soldados, y en el Gran Hotel, ahora Santa Clara Libre, alrededor de 12 hombres del Servicio de Inteligencia Militar del Ejército.

«Mira, aquí fue donde mataron al Capitán Roberto Rodríguez, “el Vaquerito”», escuché decir a una jovencita. «Dicen que fue de un balazo en la cabeza. He leído que en esta Estación de Policía, se atrincheró toda la escoria de la dictadura batistiana», continúa.

Con la rendición, el Primero de Enero de 1959, del Regimiento número tres Leoncio Vidal, concluyó la Batalla de Santa Clara, página descollante del genio militar del Guerrillero Heroico. Allí había cerca de 1 300 hombres, tanques, tanquetas y abundante parque.

Este repaso de la historia desde el escenario de sus orígenes, que terminó la víspera, devino momento culminante el homenaje que le rinden los pioneros al Che Guevara en su Monumento, en esta ciudad. Y también a los combatientes del Frente de Las Villas porque, en esos sitios sagrados, reposan una parte de los héroes que hicieron posible la victoria.

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